Estados Unidos retira fondos al programa de la ONU contra el VIH/SIDA: 500.000 personas podrían morir en Sudáfrica
La administración de Trump decidió retirar los fondos a ONUSIDA, lo que generó una crisis en la lucha global contra el VIH/SIDA. Esta reducción afectará a 55 países, interrumpiendo programas esenciales en Sudáfrica y la República Democrática del Congo.
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La reciente decisión de la administración Trump de retirar los fondos destinados al programa de ONUSIDA provocó una grave crisis en la lucha global contra el VIH/SIDA. Este recorte impacta directamente a países en desarrollo, particularmente en África, donde miles de vidas están en riesgo debido a la falta de recursos para la prevención y tratamiento del VIH. Con el 70% de la respuesta mundial al sida financiado por EE. UU., la retirada de estos fondos podría tener consecuencias devastadoras.
Como advirtió Peter Marocco, "su financiación se había cancelado por conveniencia del gobierno de Estados Unidos". La medida causó una interrupción significativa en los programas de salud, y según un estudio encargado por la Desmond Tutu HIV Foundation, hasta 500.000 muertes podrían ocurrir en Sudáfrica. Los países más vulnerables, como la República Democrática del Congo, Haití y Costa de Marfil, también enfrentan el riesgo de un aumento dramático de infecciones y muertes.
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¿Cómo afectará la retirada de fondos a los programas de prevención del VIH?
La retirada de los fondos estadounidenses interrumpe los programas de prevención de VIH en 55 países, como informó Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA. La falta de financiamiento dificultará el acceso a los servicios, como la prevención de la transmisión de madre a hijo, que fue vital en la lucha contra el VIH en muchos países. En Costa de Marfil, por ejemplo, los programas financiados por EE. UU. cubrían el 85% de las 265.000 personas viviendo con VIH, y su cierre generó un colapso en los servicios.
La interrupción de los fondos no solo afecta a los pacientes, sino que también pone en peligro los avances realizados durante décadas en la lucha contra el sida. "Cualquier reducción podría perturbar gravemente los programas de prevención que salvan vidas", advirtió Byanyima. Con el creciente riesgo de nuevas infecciones, las consecuencias a largo plazo podrían ser devastadoras para las naciones más afectadas por la pandemia del VIH.
Sudáfrica es uno de los países más afectados por los recortes de financiación
Informe de Desmond Tutu HIV Foundation advirtió que hasta 500.000 personas podrían morir en Sudáfrica en la próxima década como resultado de la reducción de la financiación. Esta cifra refleja la gravedad de la situación, dado que gran parte de la población sudafricana depende del tratamiento proporcionado por programas internacionales.
Linda-Gail Bekker, de la Desmond Tutu HIV Foundation, afirmó que con la suspensión de los fondos de USAID, "Veremos vidas perdidas". Los recortes también afectan a las organizaciones locales que implementan los programas de tratamiento, lo que exacerba la crisis. Sin estos recursos, la capacidad de Sudáfrica para combatir eficazmente el VIH podría verse gravemente comprometida, lo que podría provocar un aumento de nuevas infecciones y muertes innecesarias.
Congelación de fondos de EE. UU. pone en riesgo la lucha contra el VIH en 55 países
El programa de ONUSIDA opera en 70 países y, sin los fondos necesarios, muchos de estos países verán interrumpidos sus esfuerzos para combatir el VIH. La congelación de los fondos se produce en un momento crítico en el que se habían logrado avances importantes en la prevención y tratamiento del VIH, y ahora los logros corren el riesgo de desmoronarse. "ONUSIDA ha recibido informes de 55 países que experimentan interrupciones en sus respuestas al VIH debido a la pausa en la ayuda exterior de Estados Unidos".
Esta decisión se alinea con otras medidas adoptadas por Trump para recortar la ayuda exterior, lo que incluye un impacto negativo en los programas de salud pública y pobreza a nivel mundial. A pesar de una exención temporal que permitió la continuación de algunos servicios vitales, la falta de financiamiento constante genera confusión y sufrimiento, lo que afecta gravemente a las poblaciones más vulnerables.