Minem reabre discusión sobre compra de oro por el BCRP
PROPUESTA. Mientras algunos expertos defienden la medida como una estrategia para fortalecer reservas y formalizar la minería, otros advierten sobre riesgos para la estabilidad monetaria y la autonomía de la entidad.
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La controversia en torno a la propuesta del Poder Legislativo para la compra de oro por parte del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y del Banco de la Nación se reavivó tras las recientes declaraciones del titular del Ministerio de Energía y Minas, Jorge Montero, y de Adrián Armas, gerente central de Estudios Económicos del BCRP.
“En otros países, los bancos centrales compran el oro a sus productores pequeños, medianos, grandes“, argumentó Montero.
De acuerdo con Eduardo Salhuana, presidente del Congreso, el Perú habría registrado ganancias “significativas” si se hubiera adoptado la medida, considerando el incremento en la cotización del oro, que el viernes alcanzó los US$ 2.990 por onza. Actualmente, las proyecciones apuntan a un incremento sustancial en su valor, estimándose que podría superar los US$ 10.000 a US$ 12.000 por onza en los próximos años.
Cabe recordar que la iniciativa fue originalmente propuesta por el expresidente Pedro Pablo Kuczynski durante la campaña presidencial de 2016.
Reducir dependencia
Para Malecio Asencios Espinoza, catedrático de Economía y Finanzas en las facultades de Ciencias Económicas, Ciencias Administrativas y de postgrado de la UNMSM, esta medida representa una estrategia inteligente y práctica para fomentar la formalización de la minería artesanal e informal.
Su postura coincide con lo señalado por el titular del Minem, quien precisó que el oro sería adquirido únicamente a mineros formalizados, pequeños mineros y mineros artesanales en regla, excluyendo a aquellos que aún se encuentran en proceso de formalización.
“Además, ayudaría a incrementar las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Perú en una compleja situación financiera, económica y geopolítica sumamente inestable por la guerra comercial entre EE.UU. y China”, escribió Asencios a Jorge Manco Zaconetti, investigador de la Facultad de Economía de la Universidad San Marcos.
Desde el Minem recalcaron que no se ha planteado, ni institucional ni individualmente por parte de su titular, que el BCRP deba realizar algún tipo de adquisición de manera obligatoria; en tanto, como se ha afirmado, existe un respeto absoluto a su autonomía.
La pérdida de liderazgo económico, tecnológico, militar y financiero de Estados Unidos ha sido reconocida incluso por Donald Trump con el lema Make America Great Again (MAGA). En este escenario, Asencios sostuvo que es momento de diversificar las reservas internacionales y transitar del dólar hacia una cesta de divisas, conformada por oro, yuan, dólar, euro y Derechos Especiales de Giro (DEG), con el oro representando al menos el 25%—o más—del total de las RIN.
"Todo banco central serio, responsable y con una adecuada gestión de reservas internacionales mantiene una posición fuerte en oro, con algunos países alcanzando hasta el 40% de sus reservas en este metal", subrayó.
En esa misma línea, el catedrático cuestionó la actual política del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y responsabilizó directamente a su presidente, Julio Velarde, y al directorio del ente emisor.
“(...) Nos han puesto en una situación muy vulnerable, en el caso de que el gobierno de los Estados Unidos pueda congelar todos nuestros activos en dólares en los EE.UU. (ya lo hicieron con Rusia por US$300.000 millones) y con la aplicación de aranceles del 25% por el Megapuerto de Chancay. Lo hago responsable a él y a la junta de directores del BCRP”, advirtió Asencios.
Cabe recordar que si bien el BCRP está autorizado a compra oro para las reservas, no se hace porque es un activo muy volátil.
Asencios también criticó la inacción del BCRP frente al contrabando de oro. Según su análisis, aproximadamente 2,5 millones de onzas de oro salen ilegalmente del país a través de Bolivia, donde el metal es adquirido con un sobreprecio. Asimismo, alrededor de 1,5 millones de onzas se trasladan de manera ilícita desde las regiones de Piura, Amazonas y Cajamarca hacia Ecuador.
“El Perú tiene los dos metales (oro y cobre) que más rentabilidad económica han producido los últimos 25 años aún por encima del Standard and Poor 500. Solo es cuestión de saber cómo capitalizarlo”, escribió Rubén Arratia, consultor internacional y profesor honorario de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA).
Financiamiento
Ante este contexto, Manco Zaconetti planteó la necesidad de conocer dónde están depositadas las 34 toneladas de oro que el Perú mantiene como parte de sus Reservas Internacionales Netas.
“En 2006, cuando Julio Velarde asumió la presidencia del BCRP, la onza de oro se cotizaba en aproximadamente US$ 670. En marzo de 2025, su valor bordea los US$ 3.000. Ningún otro activo o instrumento financiero ha experimentado una revalorización similar”, afirmó el investigador.
Además, señaló que el Estado peruano no cuenta con un mecanismo eficiente para adquirir oro de los productores locales, lo que genera un vacío que permite la informalidad y el contrabando.
Y es que, de acuerdo con Manco Zaconetti, el Minem no dispone de recursos para comprar oro a los productores, ya sean formales, informales o ilegales. “La única entidad con capacidad para intervenir sería el MEF, que podría utilizar el Fondo de Contingencia o, en su defecto, modificar la legislación tributaria para que las empresas mineras paguen el 50% del Impuesto a la Renta en oro físico”, afirmó.
El otro 50% no se podría tocar, ya que se convierte en canon minero.
Vulnerabilidad económica
Por el lado contrario , Adrián Armas, gerente central de Estudios Económicos del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), advirtió este viernes en conferencia que una norma que obligue a la entidad a comprar oro atentaría contra su marco institucional y pondría en riesgo la estabilidad monetaria del país.
“El Banco Central ya envió su opinión sobre los proyectos de ley que proponen esta medida. Nuestra función es preservar la estabilidad monetaria, y la política económica debe ejecutarse con flexibilidad, según las condiciones cambiantes del mercado”, sostuvo Armas.
El funcionario destacó que este marco ha permitido que Perú mantenga la inflación más baja de América Latina, exceptuando Panamá, cuya economía está dolarizada. “Desde 1997, hemos sido el único país de la región con una inflación de un solo dígito de manera consecutiva”, resaltó.
Bajo esta premisa, cuestionó la propuesta de compra obligatoria de oro. “Si se nos impone esta medida, ¿de dónde saldrían los recursos? Tendríamos que emitir más dinero, lo que rompería con el marco institucional que nos ha permitido cumplir nuestro mandato”, explicó.
Asimismo, alertó sobre el alto riesgo de que el oro adquirido provenga de fuentes ilegales. “La solución debe centrarse en combatir la minería ilegal y asegurar la trazabilidad del oro, garantizando el cumplimiento de normas laborales, tributarias y ambientales”, afirmó.
Para Armas, el Estado no necesita intervenir en la comercialización del oro, así como tampoco lo hace con otros minerales como la plata.
El debate sobre la posibilidad de que el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) compre oro a mineros informales ha resurgido, aunque se trata de una propuesta recurrente que data de al menos una década. Marco Ortiz, investigador del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP), explica que esta iniciativa no responde a la coyuntura actual, sino que se ha planteado en reiteradas ocasiones con argumentos similares.
El problema central radica en la certificación y trazabilidad del oro extraído por pequeños mineros. En el mercado internacional, la compra de materias primas, como oro, madera o diamantes, está sujeta a estrictos requisitos ambientales y laborales.
Muchas empresas demandan garantías sobre el origen legal del metal para evitar que provenga de actividades ilícitas, como la minería ilegal, el trabajo infantil o la explotación laboral. Sin la certificación adecuada, los pequeños mineros encuentran dificultades para comercializar su producto, ya que puede confundirse con aquel proveniente de actividades fuera del marco legal.
Ortiz destaca que este fenómeno puede entenderse a través del concepto de información asimétrica. En un mercado donde los compradores no pueden diferenciar con certeza la calidad de un bien, se reduce el valor de todos los productos, afectando a quienes sí cumplen con las regulaciones. Frente a esta situación, algunos sectores han impulsado la idea de que el BCRP compre oro a precio de mercado para garantizar su comercialización. Sin embargo, el investigador advierte que esta visión es errada por diversas razones.
A nivel global, el oro ha ganado atractivo como activo refugio ante la incertidumbre económica y geopolítica. Factores como la guerra comercial de Estados Unidos y China, el conflicto entre Rusia y Ucrania y la volatilidad de los mercados han impulsado su cotización. No obstante, el BCRP no tiene como función especular con activos para obtener rentabilidad, sino administrar las Reservas Internacionales Netas (RIN) con un criterio de liquidez. Estas reservas deben estar disponibles de manera inmediata, lo que limita la viabilidad de incluir oro de procedencia incierta.
Actualmente, solo el 4% de las RIN del Perú está en oro, y se trata de metal certificado en mercados financieros internacionales, fácilmente convertible en dinero. En contraste, el oro de los pequeños mineros no cumple con estos estándares, lo que haría inviable su uso dentro de la estrategia de reservas del BCRP. Ortiz subraya que la entidad no está diseñada para actuar como intermediario de oro ni para evaluar su calidad y trazabilidad, por lo que obligarla a adquirir este metal implicaría riesgos operativos y financieros.
Si el objetivo es establecer un fondo soberano o una reserva estratégica de oro, la decisión debería pasar por el Congreso y definir un mecanismo de administración adecuado. Sin embargo, mezclar este objetivo con la función del BCRP genera confusión y podría afectar la estabilidad de las reservas del país.
La reciente propuesta legislativa que sugiere que el Banco Central de Reserva (BCR) adquiera oro localmente ha sido objeto de críticas desde el ámbito técnico y económico. Hugo Perea, economista jefe del BBVA, sostiene que esta iniciativa carece de sentido, pues los bancos centrales compran oro como parte de sus reservas internacionales en mercados globales, garantizando su liquidez y disponibilidad inmediata.
Según Perea, el oro que los bancos centrales poseen debe estar en mercados internacionales, como Nueva York, para poder ser vendido sin restricciones cuando sea necesario. Mantenerlo en custodia en el país limitaría su función como activo de reserva. Además, advierte que la propuesta podría afectar la autonomía del BCR, dado que la Constitución le otorga la facultad exclusiva de administrar las reservas sin injerencias externas.
Otro punto clave es que la medida no resolvería el problema de la minería ilegal, que requiere estrategias más efectivas, como la interdicción y una mayor coordinación entre el Ministerio de Energía y Minas y los gobiernos regionales. Asimismo, Perea enfatiza que los bancos centrales priorizan la seguridad y liquidez de sus activos, y aunque el oro es un activo seguro, no es tan líquido como los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
Finalmente, el economista espera que la propuesta no prospere, argumentando que su impacto sería contraproducente para la estabilidad financiera del país.
Novedades
Durante la noche del último viernes, el director de Formalización Minera del Minem, Máximo Rodolfo Gallo Quintana, señaló en Economía Para Todos de RPP que la compra de oro es clave para la trazabilidad, pero no debería estar a cargo del BCR. "Es una institución que debemos cuidar. Su ley orgánica no contempla esta función, y no nos parece lo mejor", afirmó.
En su lugar, el Minem impulsa un fondo minero para brindar asistencia técnica a mineros formalizados. En una segunda etapa, este fondo podría comprar oro para garantizar su trazabilidad.