Ecuador rumbo a la segunda vuelta: confrontación sin propuestas claras entre Noboa y González
El reciente debate entre Daniel Noboa y Luisa González estuvo marcado por intercambios de ataques personales, mientras crece la polarización política y social de cara a la segunda vuelta presidencial en Ecuador, programada para el 13 de abril.
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El próximo 13 de abril de 2025, Ecuador acudirá nuevamente a las urnas para definir en segunda vuelta quién será su presidente. La contienda entre el actual mandatario, Daniel Noboa, y la candidata del movimiento Revolución Ciudadana, Luisa González, ha escalado en intensidad, marcada por un contexto social y político de alta polarización.
A medida que se acerca la fecha decisiva, el país atraviesa una de sus etapas más críticas. La inseguridad, el narcotráfico, la corrupción y la desconfianza institucional dominan la agenda nacional. En este escenario, el debate presidencial del domingo 23 de marzo se perfilaba como una oportunidad clave para orientar el voto de los indecisos, pero terminó reforzando divisiones.
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Un debate cargado de tensión, sin propuestas concretas
“Había una expectativa, sobre todo de los electores que aún están indecisos sobre quién votar el 13 de abril, de que el debate sirva para diferenciar claramente los modelos económicos, políticos, sociales que Ecuador tendría si llegara a ganar uno u otro candidato. Esto no ocurrió”, explicó en conversación con La República, Andrés Jaramillo, docente y estratega de comunicación. Según su análisis, desde el primer momento quedó claro que se trataría más de un enfrentamiento que de una exposición de planes de gobierno.
El evento, estructurado en bloques temáticos, se vio rápidamente dominado por los ataques personales. En el eje dedicado a educación, González lanzó una de las frases más comentadas: “Si quiere, hacemos una prueba antidoping al salir de aquí”. Noboa, por su parte, evitó profundizar en el tema, aunque quedó evidenciado el clima adverso entre ambos.
La tensión se incrementó durante el bloque sobre seguridad. La candidata fue directa: “No quisiera que se repita una experiencia como el gobierno de Noboa, que pidió todo, lo tuvo todo y que empeoró todo. Hoy tenemos el inicio de año más violento de Ecuador”. El señalamiento apuntó a uno de los temas más sensibles para la ciudadanía.
Jaramillo subrayó: “Fue muy evidente que cuando les hablaron de la criminalidad, ellos no respondieron. Desviaron la conversación para intentar acusarse y saber quién realmente estaba vinculado a las mafias y quién no”.
Noboa respondió atacando la cercanía de la candidata con figuras cuestionadas dentro de su movimiento político, como el exasambleísta Ronny Aleaga, y vinculó al correísmo con el régimen de Nicolás Maduro. González replicó: “Lo reconocería como Gobierno legítimo para poder devolver a los venezolanos”, y acusó al actual gobierno de facilitar el ingreso irregular de migrantes.
Confrontación personal en lugar de discusión política
El intercambio fue más un duelo verbal que una presentación de propuestas. Noboa recurrió a frases como “Tranquila” y “Estás ofuscada”, incluso ofreció a su contrincante una beca para estudiar economía. González respondió con firmeza: “Enfócate, Daniel”, y lo acusó de padecer “déficit de atención”.
Uno de los temas más controvertidos fuera del debate ha sido la permanencia de Noboa en el cargo mientras compite por la reelección. Según la normativa ecuatoriana, un funcionario debe solicitar licencia sin sueldo para postularse, lo que evitaría que su vicepresidenta, Verónica Abad, asuma el poder. Noboa no lo hizo, lo que desató una ola de críticas y alimentó el debate en redes con el hashtag #EseEsMiPresidente.
“Ha incumplido la norma. Existe una vicepresidenta que debió encargarse. Hay un fallo de la Corte que ratifica que efectivamente no puede seguirse ese procedimiento y ha fallado a la norma”, advirtió Jaramillo. Además, recalcó que esto podría generar consecuencias legales: “En su momento tendrá que responder por estas acciones y omisiones que ha provocado. Debería existir una sanción, más eso va a depender mucho de cómo se configuren las fuerzas luego de las elecciones”.
Propuestas ausentes y prioridades difusas
Aunque el eje del debate eran los primeros 100 días de gestión, las respuestas fueron vagas y desviadas. Temas como salud, seguridad social, reactivación económica o estrategias concretas para enfrentar el crimen organizado apenas fueron tocados en profundidad.
“Hay un elemento que tiene que ver con el financiamiento y con toda la parte económica. El precio del petróleo no es alto, tenemos muchas urgencias, y esto sin duda va a poner en un predicamento a cualquiera de los dos”, advirtió Jaramillo. Además, agregó que desde el primer día el nuevo gobierno deberá reactivar el aparato estatal para evitar que la crisis siga afectando la vida cotidiana de los ciudadanos.
Según el experto, la ausencia de propuestas también afectó la percepción general del evento: “El que estaba convencidísimo para votar en contra de Noboa va a votar en contra de Noboa y el que estaba convencido de votar en contra de Luisa González se ratificó en esa posición. Ninguno de los candidatos ganó votos”. Jaramillo también cuestionó la superficialidad del debate: “No hubo casi nada de medidas concretas, eso explica por qué el debate duró tan poco. Si se ha llegado a conversar del debate ha sido porque los medios de comunicación han dado un seguimiento, pero la conversación ciudadana, orgánica, la más popular no ha estado cruzada por el debate”.
Recta final: entre incertidumbre y polarización
La campaña proselitista se extenderá hasta el 10 de abril, fecha previa al silencio electoral. El Consejo Nacional Electoral (CNE) anticipó un día el inicio oficial de esta etapa. Aunque las encuestas no definen un claro favorito, lo que sí reflejan es una sociedad fragmentada.
Noboa cuenta con el respaldo del aparato estatal y del sector empresarial. González, en cambio, mantiene una base electoral fuerte, especialmente en las provincias de la Costa como Manabí, Esmeraldas y Guayas, bastiones tradicionales del correísmo.
En este contexto, los votos indecisos serán determinantes. “Gran parte de los indecisos tomarán una posición la última semana. Es decir, los candidatos tendrán que conectarse y llegar con la ciudadanía. En este sentido, es importante que ellos nos aclaren qué tipo de modelo económico, político y social le proponen al país”, concluyó Jaramillo.
A pocos días de la elección, Ecuador enfrenta una decisión trascendental. La segunda vuelta no solo definirá al próximo presidente, sino también la dirección política en medio de una crisis sin precedentes. La ciudadanía exige soluciones concretas y liderazgo firme, mientras observa con escepticismo una contienda que ha priorizado el ataque sobre el argumento.