¿Por qué 'llueven peces' cada año en este país de América Latina? La explicación de este fenómeno
Este evento extraordinario tiene raíces documentadas desde el siglo XX y genera interés científico, ya que los peces vivos aparecen en las calles tras tormentas, incluso lejos de cuerpos de agua.
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Cada año, entre mayo y julio, se registra un fenómeno inusual en el norte de Honduras: tras intensas lluvias, se reporta la caída de peces desde el cielo, un hecho que sorprende tanto a residentes como a visitantes. Aunque parezca extraordinario, este evento ha sido documentado durante décadas y sigue despertando el interés de la comunidad científica y de medios internacionales por su carácter enigmático y su persistencia en el tiempo.
Este suceso ha sido registrado de forma repetitiva y los habitantes afirman que los peces aparecen en las calles después de fuertes tormentas. A pesar de su rareza, la comunidad lo vive como parte de su cotidianidad y cultura, pero también ha despertado el interés de la ciencia.
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Casi como una escena de cine, la lluvia de peces se da de manera anual en Honduras. Foto: Club Marco Polo.

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¿Dónde y cuándo ocurre la llamada 'lluvia de peces'?
El fenómeno de la lluvia de peces ocurre en Yoro, una ciudad ubicada en el norte de Honduras, y suele repetirse anualmente entre los meses de mayo y julio, que coincide con la temporada de lluvias. Según el Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), este evento tiene relación con las intensas precipitaciones que se producen en esa región montañosa durante estos meses.
Tras las tormentas, los habitantes encuentran peces vivos de agua dulce esparcidos en el suelo, incluso en zonas donde no hay cuerpos de agua cercanos. Los pobladores afirman que han sido testigos de este fenómeno durante décadas. De hecho, existe documentación periodística y fotográfica desde la segunda mitad del siglo XX que respalda los testimonios.

Aunque inusual, el fenómeno de peces en las calles tras fuertes lluvias se repite con frecuencia y forma parte de la vida cotidiana de la comunidad, despertando además el interés científico. Foto: Municipalidad de Yoro.
Además, este fenómeno ha adquirido una dimensión cultural. Cada año, la comunidad organiza el Festival de la Lluvia de Peces, que busca celebrar y dar visibilidad a este acontecimiento único en el continente.
¿Cuál es la explicación científica de este fenómeno?
Aunque no existe una única teoría comprobada, científicos y meteorólogos han propuesto diversas explicaciones basadas en observaciones locales. Una de las hipótesis más difundidas sostiene que las intensas lluvias provocan el desbordamiento de corrientes o manantiales subterráneos, lo que haría emerger a los peces, normalmente ocultos en cavidades acuáticas del subsuelo.
El oceanógrafo hondureño Martín Chevez indicó que “la explicación más plausible es que los peces provienen de riachuelos subterráneos que se activan durante las lluvias fuertes y que, al desbordarse, los arrastran hasta la superficie”. Esta teoría se apoya en que los peces hallados no son especies marinas, sino de agua dulce y de tamaño pequeño, lo que refuerza la idea de un origen subterráneo.
Otra teoría, menos respaldada actualmente, es la posibilidad de que trombas marinas o fuertes vientos levanten peces desde fuentes de agua y los transporten a grandes distancias. Sin embargo, esta explicación es cuestionada debido a que Yoro se encuentra lejos del mar y los peces encontrados no corresponden a especies oceánicas.
¿Por qué algunas personas creen que se trata de un milagro?
Más allá de las explicaciones científicas, el mito del milagro forma parte del imaginario popular en Yoro. La historia local cuenta que, a mediados del siglo XIX, un sacerdote español llamado Manuel de Jesús Subirana llegó a la zona para atender a comunidades en extrema pobreza. Según los relatos, el sacerdote oró durante varios días pidiendo un milagro para que la gente no pasara hambre.
Desde entonces, aseguran que la lluvia de peces comenzó a manifestarse como una respuesta divina. Aunque no existen registros oficiales que confirmen la fecha exacta del primer evento, la creencia está profundamente arraigada en la comunidad, que la celebra como una bendición.
A pesar del escepticismo en algunos sectores, muchos habitantes continúan creyendo que se trata de una manifestación espiritual. Sin embargo, la ciencia no ha confirmado ninguna relación entre el evento y hechos sobrenaturales.