El precio sombra de la labor femenina
PERSISTENCIA. La brecha de género no es solo una cifra, sino una realidad que pesa en cada decisión y oportunidad, lo que marca nuestras trayectorias laborales, económicas y personales. Aunque avanzamos, seguimos cargando con el peso de la desigualdad en un sistema que aún nos pone barreras.
- Retiro CTS y ONP: Congresistas sustentan proyectos de Ley, pero debate sobre AFP sigue estancado
- Yape lanza nuevo código de seguridad para transferencias en Perú: esta es la nueva actualización en 2025

A las mujeres se nos enseña a persistir en un mundo donde el sistema nos fallará.
Desde la infancia, aprendemos a esperar que el hombre asuma el peligro, mientras nosotras nos hacemos cargo del cuidado. En la adolescencia, nos suman capas de ropa y horarios estrictos, porque la rebeldía nos cuesta respeto y hasta la vida.
Ya adultas, hemos interiorizado tantas lecciones que nuestra capacidad de cuestionar la realidad se diluye. Y es que las calles le dan la razón al hombre, mientras que nuestros ecos se repiten tanto que se confunden con el viento.
Reconocimiento
De acuerdo con ONU Mujeres (UN Women), las mujeres —especialmente aquellas de grupos racializados, migrantes y de bajos ingresos— realizan más de tres cuartas partes del trabajo doméstico y de cuidados, la mayor parte sin recibir remuneración.
“El ministro de Trabajo nos preguntó si tenemos objetivos en la vida”, relató con voz áspera por la indignación Leddy Mozombite, secretaria general de la Federación Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (Fenttrahop), en declaraciones a La República. “Me quería quebrar, pero no le di el gusto”.

PUEDES VER: Día Internacional de la Mujer: Milena Warthon se hace presente en la marcha del 8M en Lima
Como invitado, la intervención se dio en el marco del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, un 30 de marzo de 2024.
Ante las dudas, sí, lo tienen. Para Mozombite, quien a su vez ha sido ambulante, vendido y lavado ropa, resultó en formar a sus dos hijos como profesionales.
No fue hasta octubre de 2020 que la Ley 31047 y su reglamento establecieron que los empleadores deben brindar un contrato de trabajo, seguro de salud, dos gratificaciones anuales, y una jornada laboral máxima de 8 horas diarias con un periodo de descanso de 24 horas continuas como mínimo a la semana, entre otros detalles. Sin embargo, estos beneficios no siempre se cumplen. De hecho, en muchos casos, se han utilizado como justificación para reducir los salarios al mínimo, indicó Mozombite.
En Lima, los sueldos mensuales oscilan entre S/1.130 y más de S/2.800, mientras que en provincias el promedio es de S/700, con casos reportados de remuneraciones tan bajas como S/100. “El Ministerio de la Mujer tiene cabeza de hombre”, criticó la secretaria general, señalando la falta de interés del Estado en este problema.
Prueba de ello es el archivamiento de la propuesta para crear un sistema nacional de cuidados, cuyo objetivo era reducir la carga de trabajo no remunerado que recae sobre las mujeres.

PUEDES VER: "No nos representa": activistas feministas rechazan mensaje de Dina Boluarte por el Día de la Mujer
Elecciones
Aunque la frase pueda sonar gastada, nunca es tarde. No solo para exigir mejores condiciones laborales, sino también para encontrar un empleo.
“Recuerdo mucho a una señora, radiante y alegre, que el día de su graduación se acercó a decirme: ‘Profesora, usted no solo me ha dado una profesión, me ha dado una nueva forma de vivir’”, relató Anamaría Vílchez, Directora del Departamento Académico de Educación de la Facultad de Educación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).
Con una avalancha de emociones en sus palabras, narró que aquella mujer le confesó haber vivido años sintiéndose sin valor, con el alma apagada por los golpes de su esposo. A sus hijos, lamentó, los crio entre el miedo. No tenía la fuerza para separarse.
Las mujeres eligen la carrera de Educación por experiencias personales, como querer mejorar la educación en su comunidad o romper ciclos de desigualdad, explicó Vilchez. Asimismo, ven en ella una oportunidad laboral estable y con rápida inserción en el mercado.
“Los roles asignados en casa han contribuido a demostrar que tenemos las competencias: gestionar, liderar, resolver problemas”, agregó.

Fuente: Asociación de Comunicadores Sociales Calandria
De acuerdo con el estudio ‘Perú: Indicadores de Educación según Departamentos, 2013-2023’ del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Educación (16,1%) fue la profesión preferida por las mujeres. Seguida de Administración de Empresas (14%), Psicología (11,5%), Ciencias Económicas y Sociales (10,7%), Ingeniería, Industria y Construcción (10,4%), Derecho y Ciencias Políticas (8,3%) y Enfermería (8,0%), entre las principales.
“La Enfermería siempre ha sido una carrera femenina, fundamentalmente cercana al cuidado”, señaló la doctora Rocío Cornejo, directora de la Escuela Profesional de Enfermería de la UNMSM.
San Marcos cuenta con 120 vacantes anuales para la carrera de enfermería, pero la demanda supera con creces esa cifra, con un promedio de 20 a 30 postulantes por vacante.
“En cada rincón del país, hay enfermeras sacrificando su tiempo con sus familias para atender a quienes más lo necesitan. A ellas, mi más profundo reconocimiento”, se expresó. Su gestión se desarrolla bajo el liderazgo de Jeri Ramón Ruffner, la primera rectora en la historia de la universidad.
Por otro lado, la facultad con mayor número de matrículas femeninas en San Marcos es Ingeniería Industrial, que representa el 36%. Rosa Karol Moore, docente de investigación de la UNMSM, afirmó que, aunque históricamente algunas disciplinas han sido dominadas por hombres, actualmente las mujeres están desafiando estas percepciones.
“Las empresas evalúan la capacidad y el desempeño de cada profesional por igual”, sostuvo.
Realidad
Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ‘Las mujeres y la economía: 30 años después de la Declaración de Pekín’, publicado con ocasión del Día Internacional de la Mujer, reveló que la brecha de empleo entre hombres y mujeres se redujo de 27,1 a 23,1 puntos porcentuales desde 1991. Sin embargo, solo el 46,4% de las mujeres en edad de trabajar tiene empleo en 2024, frente al 69,5% de los hombres. Al ritmo actual, la paridad tardaría casi dos siglos.
Pese al aumento de mujeres jóvenes en educación y formación, el avance en el mercado laboral sigue siendo limitado. Apenas el 30% de los cargos directivos son ocupados por mujeres, con una mejora marginal en dos décadas. Además, siguen teniendo unos ingresos medios más bajos y menos horas de trabajo remunerado en todo el mundo, y están sobrerrepresentadas en el empleo informal en los países de renta baja y media-baja.
“Si no hay mayor educación ni valoración de la mujer en la sociedad, esta desigualdad persistirá. La formación con enfoque de género es clave para reducir las brechas y erradicar la violencia”, señaló Janina León, presidenta del Consejo Directivo del Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES), a este diario.
y Social (CIES), a este diario. Carmen Roca, coordinadora de WIEGO (Women in Informal Employment: Globalizing and Organizing) en Perú, explicó que a pesar de los años de crecimiento económico que redujeron el empleo informal en aproximadamente 1% por año, la proporción de trabajadores independientes no se ha modificado.
El empleo formal absorbió a algunas trabajadoras del hogar y a jóvenes en microempresas, pero los independientes siguen siendo un bloque inamovible dentro del mercado laboral. En 2021, el empleo informal en Perú afectaba al 79% de las mujeres y al 76% de los hombres, lo que evidencia una brecha de género.
“Tal vez podríamos decir que hoy las mujeres no están encerradas en una fábrica con llave, pero sí están atrapadas en situaciones de las que no hay escapatoria”, concluyó Roca.