Economía

Ministro de Economía José Salardi deberá recuperar la trayectoria fiscal, las inversiones y abordar la pobreza, según expertos

Salardi también deberá abordar la inseguridad ciudadana, al tiempo que se ocupa de las pendientes clave que dejó Arista en su gestión.

Antes de tomar las riendas del MEF, José  Salardi se desempeñaba  como presidente ejecutivo  de Proinversión. Foto: La República/Carlos Félix
Antes de tomar las riendas del MEF, José Salardi se desempeñaba como presidente ejecutivo de Proinversión. Foto: La República/Carlos Félix

José Salardi juró como nuevo titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en reemplazo de José Arista, quien se había ganado el descontento y el pedido de renuncia por parte de los Gobiernos regionales.

Ello como consecuencia de una gestión deficiente de la política fiscal, al apretar el gasto y recortar las partidas presupuestarias ciegamente, pese a su experiencia como gobernador regional y viceministro de Hacienda, según indicó el extitular de Economía Luis Miguel Castilla a La República.

Agregó que Arista Arbildo no pudo manejar las expectati vas, demandas y restricciones que tiene hoy el Perú. Tampo co generaba confianza y había perdido la credibilidad del MEF en la conducción de la política económica. En ese sentido, vio como positivo el cambio hacia un técnico con trayectoria.

Por su parte, el exministro Pedro Francke insinuó que la salida de Arista, en contraste con la permanencia del ministro del Interior, Juan José Santiváñez, podría estar relacionada con factores políticos y personales dentro del Gobierno.

Principales desafíos

El primer reto para Salardi es la recuperación de la trayectoria fiscal tras dos años de incumplimiento de la regla, pese a su relajación. De acuerdo con los expertos, deberá ajustar el gasto en medio de constantes presiones por leyes del Congre so y las demandas sociales. La meta es bajar el déficit a 1% del producto bruto interno (PBI).

Además, el nuevo ministro tendría un “respiro” debido a un incremento excepcional de los ingresos tributarios del impuesto a la renta de las empresas mineras, correspondiente a 2024, pero pagado en 2025, lo que le dará recursos para iniciar la consolidación de las cuentas públicas.

Segundo, recuperar las inversiones. Por tres años, Proinversión había dejado de adjudicar proyectos, pero con Salardi adjudicaron montos récord en asociaciones público-privadas, en concesiones y en obras por impuestos. Para Castilla, esto le otorga la capacidad de gestionar contratos a largo plazo.

Sin embargo, el crecimiento de la inversión no alcanza las tasas esperadas debido a la falta de simplificación administrativa, entre otros desafíos. Uno de los principales obstáculos es la inseguridad ciudadana, que afecta el riesgo y el apetito por invertir en el país.

La ola de criminalidad y las violaciones a la seguridad jurídica, como el incumplimiento de fallos arbitrales, generan desconfianza y reducen los incentivos para la inversión, especialmente en las pequeñas y medianas empresas (pymes) y la agricultura. Según Francke, estas áreas suelen ser relegadas en favor de grandes proyectos de inversión.

Para impulsar un crecimiento económico más robusto, es fundamental que el Gobierno no solo apruebe nuevas normas, como el “shock regulatorio” de Arista, sino que garantice la implementación efectiva de las ya existentes.

Además, se requiere una política coherente que aborde la promoción de la inversión privada y la mejora del clima de seguridad jurídica y ciudadana. Solo así se podrá superar la previsión actual de un crecimiento limitado del 5% en la inversión privada y fomentar un entorno más favorable para todos los sectores.

Como tercer reto: la pobreza. Aunque se espera que caiga uno o dos puntos porcentuales, los niveles siguen elevados, y “superan el 25%, muy por encima de los registros prepandemia”, aseguró Castilla.

Por ello, se necesitan tasas más elevadas y que las políticas sociales no se vean afectadas por la politización, en un contexto preelectoral.

 Dina Boluarte durante la juramentación de nuevos ministros. Foto: Carlso Félix/La República

Dina Boluarte durante la juramentación de nuevos ministros. Foto: Carlso Félix/La República

Arista dejó pendientes clave como la consolidación fiscal, la implementación del marco jurídico para acelerar in versiones y la reglamentación de la reforma previsional, que debe aprobarse este año. También es prioritario avanzar en la adhesión a la OCDE y ampliar la base tributaria para evitar des equilibrios fiscales.

En este 2025 se prevé un PBI cercano al 3%, aunque dependerá de causas externas, como las políticas proteccionistas de Trump y su impacto en el precio del cobre, así como de factores internos como la paralización de acciones por el clima preelectoral.

El lastre del empleo informal

El empleo en Perú, según pedro Francke, es el principal desafío. muchas familias recurren al trabajo informal para sobrevivir, y se mantiene la pobreza por encima de los niveles de 2019. para combatirla, es clave generar mejores empleos, mejorar la salud pública y fortalecer la protección social.

Francke también destacó la necesidad de datos más oportunos sobre pobreza, sugiriendo mediciones trimestrales, pese a los desafíos técnicos como la estacionalidad. Resaltó el papel del INEI, que ahora ofrece datos más continuos sobre empleo, especialmente el informal.