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Cultural

Teresina Muñoz-Nájar: “Lo que no tolera el machismo es la libertad sexual de la mujer”

La reconocida periodista Teresina Muñoz-Nájar y su libro “Valientes. Mujeres del bicentenario”. Esta publicación es una celebración de la mujer peruana, pero al mismo tiempo una denuncia contra el machismo, el principal motivo de los feminicidios en Perú. “El Estado peruano debe pedir perdón a las niñas awajún”, precisa.

Teresina Muñoz-Nájar.
Teresina Muñoz-Nájar.

La temporada editorial del 2024 fue muy generosa en publicaciones que daban cuenta del bicentenario. Sin embargo, este evento central en la historia peruana no se discutió como merecía debido a factores externos. En ese escenario de publicaciones, podemos detectar títulos de probada valía, siendo uno de ellos Valientes. Mujeres del bicentenario (Lumen) de la destacada periodista y escritora Teresina Muñoz-Nájar.

Valientes es un bello libro objeto, en el que Teresina Muñoz-Nájar ha reunido a 60 mujeres de la historia peruana que se atrevieron a ser distintas en medio de las presiones y prejuicios, los cuales fueron superados por una determinación personal (ahí el sentido del título) y un carácter a prueba de desalientos. Para este proyecto, se contó con las ilustraciones de Sheila Alvarado, Natalia Arca, Carmen García Veliz y Daniella Graner, reconocidas artistas locales.

En estas páginas encontramos los perfiles de Tomasa Tito de Condemayta, Micaela Bastidas, María Parado de Bellido, Manuela Sáenz, Mercedes Cabello, Clorinda Matto, Dora Mayer, María Jesús Alvarado, Julia Codesido, Magda Portal, María Reiche, Rosa Arciniega, Alicia y Celia Bustamante, Doris Gibson, María Rostworowski, Chabuca Granda, Tilsa Tsuchiya, Blanca Varela y María Elena Moyano, por citar un puñado nombres y que nos dan una idea de la documentación que tuvo que realizar la periodista. Visto de lejos y de cerca: Valientes atraviesa nuestra historia y no pocas inquietudes suscita su lectura. Todas son mujeres que se la jugaron, que apostaron por ideales y causas justas sabiendo que tenían todas las garantías menos las del éxito. Teresina Muñoz-Nájar las aborda con agudeza y, muy en especial, compromiso. ¿Pero Valientes es un libro para celebrar? o ¿las circunstancias actuales nos llevan a discutir su contenido: la mujer peruana? ¿Acaso la esencia natural de Valientes es la denuncia?

La República conversa con Teresina Muñoz-Nájar, quien tiene mucho que decir.

-¿Por qué no se discutió el bicentenario?

-Nadie se ha enterado del bicentenario, no ha habido la gran fiesta que se suponía debía haber. Tiene que ver un poco por el tema del gobierno. Dina Boluarte ni siquiera fue a Ayacucho. Este bicentenario, en comparación al sesquicentenario y el centenario, la pasó muy mal. Tampoco ha habido una gran discusión, solo en pequeños detalles, en cosas aisladas. No hubo una gran discusión cultural. Por el bicentenario se tenían varias actividades, como el Proyecto Especial Bicentenario, incluso íbamos a inaugurar una muestra llamada Históricas. Precursoras de la igualdad en el siglo XX, curada por Karen Bernedo. Esta muestra iba a estar en el Metropolitano. Hasta hicimos un conversatorio con Carmen McEvoy y Diana Miloslavich, pero la pandemia detuvo muchas cosas.

-Como periodista que explora en la historia y siguiendo el perfil del libro: ¿cómo ves la situación de la mujer peruana? ¿Hay un eco en las nuevas generaciones?

-Sí, hay un eco en las nuevas generaciones, claro. Hay bastantes mujeres importantes, poetas, escritoras, feministas, pero también hay otro grupo de mujeres muy conservadoras y que están justamente en el poder, tipo Dina Boluarte, que no sé si sea conservadora o no, pero ella quiere suprimir el Ministerio de la Mujer, habla de la ideología de género en contra de la ideología de género, que no existe la ideología de género, quiere sacar el enfoque de género de todas las instituciones. Apoya todas estas iniciativas del Congreso que son tres pasos para atrás de todo lo que se ha logrado. Hay un retroceso. Veamos: la congresista Milagros Jáuregui quiere eliminar la palabra feminicidio y poner que es violencia contra el hombre o la mujer, o sea asesinato. No es lo mismo, es diferente. Que me diga esta señora cuántos hombres han aparecido cortaditos o metidos en una maleta o enterrados en pozos profundos, que me diga cuántos, entonces sí hay un eco de mujeres valientes y contestatarias, pero también hay un grupo conservador, joven también, preocupante para mi gusto.

-¿Cómo quiénes?

-Pienso en Adriana Tudela y Rosangella Barbarán, que tienen un rollo horrible, en redes, contra la mujer, sin ninguna empatía.

-¿Por ejemplo?

-El tema del aborto terapéutico. Cuánta gente discute eso. Yo quisiera saber si a alguno de estos congresistas, hombres o mujeres que se oponen al aborto terapéutico, les parece que su hija se embarace del profesor, del padre, del tío, del abuelo. A ver qué pasa si eso sucede.

-Se ha descuidado mucho la figura de la mujer en los últimos años.

-Sí, se ha descuidado mucho y no se ha fortalecido el Ministerio de la Mujer. Qué cosas se han hecho bien y qué cosas se han hecho mal, también hay que analizar. Me parece que ha faltado desarrollar más el tema de la prevención con campañas, pero audaces y gigantes. Dina Boluarte ha tenido la oportunidad de hacer algo. Recuerdo cuando le preguntaron sobre las niñas awajún y guampis en un congreso y ella no dijo nada, simplemente le pasó la voz a Morgan Quero. El Estado debería pedir perdón a las niñas awajún. Lo que ha pasado con ellas no es de ahora, lleva ocurriendo desde hace muchísimos años. Son niñas como cualquier otra, con sueños de vida. El daño psicológico es tremendo.

-En Valientes tenemos 60 perfiles. Es una pregunta difícil, pero ¿con quién te identificas?

-Tal vez Dora Mayer por su rebeldía. Lo que pasa es que yo siento que en mi vida no he tenido muchos problemas. No los recuerdo, también uno borra cosas, ¿no? No recuerdo machismos contra mí ni nada de eso, ni haber tenido que luchar. Cuando empecé a hacer periodismo, ya era una mujer mayor, de 40 años. Tampoco sentí machismo en el trabajo. En donde he sentido machismo ha sido en mis relaciones personales.

-Lo que muchas mujeres sufren, tú lo has sufrido en tu vida personal.

-Sí. En ese aspecto sí me he sentido golpeada.

-De las mujeres de Valientes, ¿alguna tuvo que rehacerse desde las cenizas?

-Mercedes Cabello tuvo un marido maldito. Intentó rehacerse, pero no lo consiguió. Terminó en un manicomio, en donde murió. Muchas mujeres de Valientes no la pasaron bien con sus parejas, muchas no se casaron. Dora Mayer se enamoró de Pedro Zulen por capricho.

-La violencia contra la mujer tiene varios puntos, pero ¿es el machismo el problema mayor? Cuando se habla de machismo, se piensa en el sentido de propiedad.

-Por el sentido de propiedad es que viene la violencia. Del machismo nace el feminicidio. Sumemos la indiferencia del Estado frente a los feminicidios, las mujeres desaparecidas. Quieren cerrar el Ministerio de la Mujer para quitarle poder a la mujer. Estamos gobernados por un montón de cavernarios. Hombres y mujeres. Dina Boluarte no representa a las mujeres peruanas. Es frívola. Los problemas de Dina Boluarte, ella sola los ha creado. Nadie la mandó a usar los Rolex. Nadie le pidió que se ajustara la cara.

-Hace unos años, el feminismo en Perú movía masas. Ahora no.

-Es un desánimo. Pero también hay una satanización de las feministas que debe afectar a las activistas. Las llaman feminazis, caviares y demonios. Si no fuera por las feministas, no nos enteraríamos de muchas cosas.

-¿Qué no tolera el machismo de la mujer? Imagino que las heroínas peruanas de tu libro también lo vivieron.

-Lo que no tolera el machismo es la libertad sexual de la mujer. Por eso las matan, por los celos. La primera causa de asesinato de las mujeres son los celos. De repente, estuviste con otro pata o le sacaste la vuelta a tu marido o cree que le sacaste la vuelta. Eso no lo toleran de ninguna manera y lo primero que te dicen es puta. Puta porque tuviste dos relaciones, tres relaciones, cuatro relaciones, porque te acostaste con ese.

-Este no es tu primer libro sobre la mujer. La mujer es uno de tus temas principales. ¿Qué es lo más horroroso que has visto últimamente?

-Una niña fue violada por su padre, salió embarazada y tuvo el aborto terapéutico en la Maternidad de Lima. Lo primero que hizo el congresista Jorge Montoya fue mandar una carta a la Maternidad a pedir explicaciones en lugar de preocuparse por ese flagelo que es la violación de niñas y que está normalizado. Hay mucho por hacer.