"El ciudadano se siente desprotegido y a merced de la delincuencia": expertos analizan la alta desaprobación de Dina Boluarte
Politólogos señalan que la violencia en las protestas entre finales de 2022 e inicios de 2023, junto con los escándalos de corrupción, fueron factores clave en el incremento de estas cifras.
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El descontento con Dina Boluarte se mantiene en niveles históricamente bajos. La última encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) para La República revela que la mandataria cuenta con un 93 % de desaprobación popular. De este modo, ha superado el 90 % registrado en febrero de este año. Estos índices refuerzan la percepción de Boluarte como la presidenta con menor aprobación en la región. Ante este escenario, existen diversas razones para analizar el escaso respaldo ciudadano hacia su gestión.
Por ello, este medio consultó a dos expertos para entender las causas de esta alta desaprobación.
"Una mandataria indolente y frívola"
Para el politólogo Jose Alejandro Godoy, de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), la impopularidad del gobierno de Boluarte tiene una causa clara desde sus inicios: las víctimas de la represión durante las protestas en su contra.
"Dina Boluarte arrastra un problema desde el inicio: 50 personas murieron en las manifestaciones, muchas de ellas en sectores vulnerables del país. Esto, por sí solo, generó un quiebre con la ciudadanía, que pedía un adelanto de elecciones tras el intento de golpe de Estado de Pedro Castillo", señaló.
Godoy considera que este inicio turbulento solo fue el comienzo de un desgobierno que se ha visto agravado con el tiempo debido a diversos escándalos que involucran tanto a la mandataria como a su entorno cercano.
"A esto se suman los evidentes problemas de gestión en diversas crisis que afectan directamente a la población, como los desastres naturales y la inseguridad ciudadana. Además, está la alianza con un Congreso que es el más impopular de la historia y los escándalos de corrupción, entre los que destacan la posesión de relojes y joyas de lujo regaladas por una autoridad regional, así como el abandono del cargo para someterse a cirugías estéticas. Todo ello ha configurado la imagen de una presidenta indolente y frívola ante la ciudadanía", explicó.

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"El principal error de Boluarte ha sido rodearse de funcionarios incapaces"
Alejandro Mejía, politólogo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), coincide en que la desaprobación de Boluarte se debe a una serie de errores cometidos desde el inicio de su gestión. En su opinión, la incompetencia de los funcionarios que la rodean ha incrementado el descontento popular.
"El gobierno de Boluarte será recordado como un cúmulo de decisiones erradas que la llevaron a alcanzar el nivel más bajo de aprobación de un presidente en la historia republicana. En este contexto, el nuevo termómetro del descontento ciudadano es la inseguridad, y la incapacidad del Ejecutivo para hacerle frente es evidente. Su mayor error ha sido rodearse de funcionarios con probada ineptitud, desde el primer ministro, Gustavo Adrianzén, hasta el ahora exministro del Interior, Juan José Santiváñez, quienes han priorizado peleas mediáticas con otros actores del sistema de justicia en lugar de coordinar esfuerzos", afirmó.

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Mejía considera que la creciente sensación de desprotección ante el incremento de la delincuencia ha debilitado aún más la percepción sobre la gestión de Boluarte. Además, responsabiliza al Congreso de la República por el pacto que mantiene con el Ejecutivo y que ha generado una serie de medidas rechazadas por la población.
"El ciudadano se siente desprotegido y a merced de la delincuencia organizada, mientras Boluarte refuerza su desaprobación con una actitud confrontacional hacia los medios de comunicación y la gente en sus recientes apariciones públicas. La falta de liderazgo del Ejecutivo es evidente, y la ciudadanía percibe que quien realmente toma las decisiones es el Congreso. En este contexto electoral, el Legislativo seguirá blindando a Boluarte para mantener el statu quo. Mientras tanto, la delincuencia sigue siendo una amenaza real y la clase política permanece de brazos cruzados. El Ejecutivo insiste en espectáculos mediáticos como los ‘cuartos de guerra’, cuando ese no es el camino para resolver el problema que más preocupa a los peruanos", concluyó.