Estados Unidos

Greenpeace irá a juicio por una millonaria demanda tras protestas contra oleoducto Dakota Access: podría terminar en la quiebra

Greenpeace se enfrenta a una demanda millonaria por parte de la empresa Energy Transfer, dueña del oleoducto Dakota Access, que busca poner fin a sus protestas y acciones legales.

Greenpeace alega que oleoducto fue concebido para transportar crudo desde Dakota del Norte hasta Illinois, pasando por una serie de territorios que incluyen reservas indígenas. Foto: Univisión
Greenpeace alega que oleoducto fue concebido para transportar crudo desde Dakota del Norte hasta Illinois, pasando por una serie de territorios que incluyen reservas indígenas. Foto: Univisión

En un nuevo capítulo judicial, Greenpeace se prepara para enfrentarse a una millonaria demanda interpuesta por la empresa Energy Transfer, responsable del controvertido oleoducto Dakota Access. La demanda, que busca compensaciones por presuntas pérdidas y daños causados por las protestas, podría poner a la organización ambientalista al borde de la quiebra.

Este juicio ha atraído la atención de activistas y gobiernos, quienes lo ven como un ataque directo a la libertad de expresión y de protesta en Estados Unidos. La empresa acusa a Greenpeace de intentar frenar su proyecto mediante tácticas ilegales, mientras que la ONG defiende su derecho a cuestionar proyectos que amenazan el medio ambiente.

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La demanda, que podría llegar a cifras cercanas a los 300 millones de dólares, se centra en las protestas realizadas por Greenpeace durante la construcción del oleoducto en Dakota del Norte, que fue considerado un desastre ambiental por muchos activistas. Energy Transfer alega que las manifestaciones y la difusión de información negativa sobre el proyecto causaron daños a su reputación y retrasos en la construcción, lo que, según la compañía, afectó gravemente su economía.

La demanda millonaria que pone en riesgo a Greenpeace

El juicio que se avecina contra Greenpeace podría ser un punto de inflexión no solo para la organización, sino también para el movimiento ambientalista en su conjunto. La compañía Energy Transfer busca una indemnización millonaria que podría poner en jaque a Greenpeace. Si bien la organización ha sido conocida por su resistencia frente a corporaciones poderosas, esta demanda podría afectar gravemente sus finanzas y operaciones, poniendo en riesgo su capacidad para continuar con su trabajo en Estados Unidos y el resto del mundo.

La acusación principal que enfrenta Greenpeace es que su activismo fue más allá de lo legal al incitar a la protesta y las acciones contra el oleoducto Dakota Access. Este tipo de demandas no es nuevo, pero el alcance de la cantidad solicitada en este caso ha generado inquietud entre los defensores de los derechos humanos y el medio ambiente, quienes consideran que podría tratarse de un intento de silenciar las voces que se oponen a la explotación de recursos naturales. Para Greenpeace, la demanda representa una amenaza no solo económica, sino también un ataque a los derechos fundamentales de libertad de expresión y el derecho a protestar, principios que forman la base de su lucha.

 Energy Transfer alega que Greenpeace intentó retrasar la construcción, difamó a la empresa y coordinó actividades ilegales por parte de los manifestantes, buscando una compensación millonaria. Foto: Greenpeace

Energy Transfer alega que Greenpeace intentó retrasar la construcción, difamó a la empresa y coordinó actividades ilegales por parte de los manifestantes, buscando una compensación millonaria. Foto: Greenpeace

Un oleoducto que divide opiniones

El proyecto del oleoducto Dakota Access, que atraviesa varias zonas sensibles del medio ambiente, ha sido uno de los más polémicos en la historia reciente de Estados Unidos. Desde su concepción, el oleoducto ha enfrentado la oposición de comunidades indígenas, ambientalistas y miles de ciudadanos que temen las consecuencias ecológicas de su operación. Las protestas que surgieron durante su construcción, especialmente entre 2016 y 2017, fueron una muestra del descontento que generó entre la población, lo que llevó a Greenpeace a involucrarse activamente en la denuncia de sus impactos negativos.

El oleoducto fue concebido para transportar crudo desde Dakota del Norte hasta Illinois, pasando por una serie de territorios que incluyen reservas indígenas y zonas ecológicamente sensibles. Las preocupaciones sobre la contaminación del agua y la destrucción de ecosistemas fueron los principales motores de las manifestaciones, que incluyeron bloqueos, ocupaciones y otras acciones de desobediencia civil. Greenpeace fue una de las organizaciones más vocales en esta lucha, lo que la colocó en el centro de las acusaciones de Energy Transfer.