Cultural

Cuando Jim Jarmusch le rindió homenaje a la poesía: “Paterson”

La crítica ha señalado la fuente de inspiración de la película: la vida y obra del poeta norteamericano William Carlos Williams.

"Paterson".
"Paterson".

El prestigio del cineasta norteamericano Jim Jarmusch no proviene de la masa cinemera, sino de una parcela, a lo mejor pequeña pero significativa, conformada por los cinéfilos. No es una referencia fácil de lograr. Para el verdadero cinéfilo, da lo mismo asistir al estreno de una película de moda que ver una película de culto de Singapur. El verdadero cinéfilo no es posero.

Jarmusch es un maestro para cinéfilos gracias a su coherencia discursiva que nunca se ha visto traicionada por la demanda de la industria. Jarmusch se ha convertido en una marca, en un sello de garantía de buenas historias, contadas en un ritmo pausado y preparando al espectador para más de una revelación, porque si algo signa a su propuesta, son las revelaciones.

En Paterson, su penúltimo trabajo del 2016, se nos relata la vida, durante una semana, de un conductor de bus de transporte público llamado Paterson (Adam Driver), quien en sus ratos libres (antes de recibir la orden para realizar su recorrido o muy avanzada la noche) escribe poemas en una libreta de páginas blancas. Paterson está casado con Laura (Golshifteh Farahani). Ambos llevan un matrimonio sin conflicto. A saber, Laura anima a su esposo a dar a conocer sus poemas, que los considera buenos. Laura también tiene inquietudes artísticas, como la pintura y la música. A este dúo, se suma Marvin, el bulldog de Laura que, para más señas, y a manera de trivia, hizo que la película ganara el premio Palm Dog de Cannes 2016. Paterson saca a pasear a Marvin todas las noches, paseos que le significan al poeta una extensión de la experiencia diurna, ya que al recorrer las calles de Paterson se topa con situaciones y personajes, como los maleantes que le advierten que cuide a su perro, porque en cualquier momento podría ser raptado.

En apariencia, no ocurre nada en Paterson, pero a la vez sucede todo y eso es el cine de Jarmusch: transmitir en la epifanía de los detalles. Pensemos en las conversaciones de Paterson en el bar de Doc (Barry Shabaka Henley), pero principalmente en las conversaciones de los pasajeros mientras conduce el bus. Jarmusch sabe que captar el instante es su divisa y lo demuestra una vez más: una tarea en la que los gestos y frases cortas de Driver contribuyen en buena medida.

La crítica ha señalado la fuente de inspiración de la película: la vida y obra del poeta norteamericano William Carlos Williams (1883 – 1963). Entre sus poemarios, destaca el proyecto poético Paterson de 1946, en el que estuvo abocado doce años, con el objetivo de patentizar en la escritura poética los modos y niveles del habla norteamericana partiendo de Paterson como espacio nutriente. Añadamos, a lo dicho, que el director es un cuajado conocedor de literatura y un amante de la cultura oriental. Hasta determinado punto, la película es un homenaje a Williams, pero del mismo modo un rendido tributo a la cultura oriental y la experiencia poética.

Prestemos atención a la escena en la que Paterson conversa sobre poesía con un innominado poeta japonés (no es broma: este poeta tiene todos los visos de Kenzaburo Oé (1935 – 2023; Nobel de Literatura 2010), pero con diez años menos). Más allá de estos guiños, Paterson es un pequeño ejemplo de la mirada privilegiada de Jarmusch. Busquen sus películas. Están en las plataformas de cine y series.