Ciencia

Científicos encontraron las pruebas de un megadiluvio que provocó una extinción masiva y formó un nuevo océano

El estudio estima que el caudal del diluvio alcanzó entre 68 y 100 millones de metros cúbicos por segundo. Las secuelas, visibles aún hoy, permiten un mejor entendimiento de los eventos catastróficos y su impacto en la Tierra.

Un estudio geológico revela indicios de una megainundación que transformó el Mediterráneo hace millones de años. Foto: ChatGPT IA
Un estudio geológico revela indicios de una megainundación que transformó el Mediterráneo hace millones de años. Foto: ChatGPT IA

Un equipo de geofísicos, liderado por el Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey, ha presentado pruebas del diluvio zancliense, el mayor flujo de agua registrado en la Tierra, que marcó el fin de la crisis salina del Messiniense y redefinió la historia geológica del Mediterráneo.

El estudio realizado con un modelado computacional y datos geofísicos, lograron reconstruir cómo el Mediterráneo pasó de ser un desierto árido a un mar lleno de vida hace 5,3 millones de años.

El Mediterráneo convertido en un desierto

Hace más de cinco millones de años, los movimientos tectónicos cerraron el estrecho de Gibraltar y aislaron al Mediterráneo del Atlántico. Este cierre causó la rápida evaporación del agua que dejó vastos depósitos de sal, conocidos hoy como depósitos de sal Mediterráneo, y transformó el área en un paisaje inhóspito.

 Afloramientos de crestas realizadas por la fuerza del megadiluvio en el umbral de Sicilia. Foto: Nature

Afloramientos de crestas realizadas por la fuerza del megadiluvio en el umbral de Sicilia. Foto: Nature

La crisis salina del Messiniense duró cientos de miles de años y convirtió al Mediterráneo prehistórico en un vasto desierto de salinas. Durante décadas, se creyó que la recuperación del mar fue un proceso lento. Sin embargo, nuevos estudios sugieren que el Mediterráneo se llenó de manera abrupta debido a un megadiluvio.

Restos arqueológicos del diluvio en Sicilia

Una de las pruebas más reveladoras se encuentra en el umbral de Sicilia, un antiguo puente terrestre que conectaba las cuencas oriental y occidental del Mediterráneo. Allí, los científicos han identificado más de 300 crestas alargadas y asimétricas moldeadas por la fuerza del agua. Estas formaciones, junto con depósitos de rocas sedimentarias, evidencian la magnitud del flujo.

 Estructuras de deformación de sedimentos. Foto: Nature

Estructuras de deformación de sedimentos. Foto: Nature

Además, un canal submarino en forma de "W" conecta estas crestas con el Cañón Noto, una profunda depresión geológica. Este canal habría dirigido el agua hacia el Mediterráneo oriental con una fuerza descomunal, transportando materiales que esculpieron la superficie terrestre en su paso.

Datos computacionales de cómo fue el diluvio

Mediante simulaciones computacionales, los investigadores estiman que el caudal del agua alcanzó entre 68 y 100 millones de metros cúbicos por segundo, una cifra que supera cualquier flujo de agua conocido en la historia de la Tierra. La velocidad del agua, de hasta 32 metros por segundo, fue suficiente para arrasar con el terreno y depositar sedimentos a lo largo de miles de kilómetros cúbicos.

Se calcula que el megadiluvio zancliense duró entre 2 y 16 años, tiempo en el que el Mediterráneo recuperó su estado marino, que acabó con la aridez extrema que lo caracterizaba y permitieron el resurgimiento de la biodiversidad en la región.

Persistencia en el tiempo del megadiluvio

Cinco millones de años después, las huellas de este evento aún son visibles en las formaciones geológicas de la región. Los depósitos caóticos de sedimentos y las estructuras erosionadas por la fuerza del agua desafían la erosión natural, dejando una evidencia innegable de la magnitud del diluvio zancliense.

El descubrimiento de estas pruebas no solo permite entender un capítulo crucial en la historia geológica del planeta, sino que también abre la puerta a nuevas investigaciones. Desde depósitos sedimentarios ocultos hasta canales erosionados, cada hallazgo puede aportar nuevas claves para comprender el impacto de eventos catastróficos en la Tierra.