Puno: lluvias inundan pueblos y arrasan viviendas, colegios y sembríos
Dolor y destrucción. Al menos 160 escuelas quedaron inundadas y más de 18 mil hectáreas de cultivos afectadas. Según el Senamhi, en 10 días llovió lo que correspondía a un mes. Hay 19 fallecidos desde que iniciaron las lluvias.
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Apenas nos divisó, Lidia Quispe Apaza se acercó descalza para contarnos que sus ahorros de años se fueron al agua en menos de dos semanas. Sus cultivos de papa, alfalfa, avena, quedaron cubiertos por 10 centímetros de lodo tras el desborde de los ríos a consecuencia de las fuertes lluvias que azotan Puno.
Lidia se dedica a la crianza de ganado en el sector de Túpac Amaru, centro poblado de Yanarico, distrito de Vilque, en la provincia de Puno. Esta zona es la más afectada por el temporal. El panorama es similar en localidades quechuas y aimaras.
En siete de las trece provincias, el desborde de ríos afectó a 30 mil campesinos y cubrió 18 mil hectáreas de cultivos, según el Sistema Nacional de Información para la Prevención y Atención de Desastres (Sinpad).
Cultivos arrasados
El impacto a la economía de los hombres del campo es directo. Sin pastos naturales o forraje, el ganado vacuno no tiene alimento y los volúmenes de producción de leche se reducen. Y sin papa y quinua que cosechar, los hombres del ande no tendrán alimentos en sus mesas.
Las lluvias intensas también dañaron instituciones educativas rurales. En Chucaripo, un pequeño centro poblado del distrito de Samán, provincia de Azángaro, se encuentra la institución educativa Inicial 638, cuyas aulas están inundadas.

La IE n° 70549 de Juliaca se halla bajo el agua. Se han suspendido las clases. Foto: Cinthia Álvarez
La directora, Aquilina Álvarez, está muy afectada: “Me duele que mi institución esté en estas condiciones. Suplico al gobierno regional y nacional que reubiquen nuestra escuela en una zona segura. Los niños merecen un lugar digno”.
160 colegios inundados
Según la Dirección Regional de Educación de Puno, 160 colegios resultaron inundados. El titular de esta entidad, Edson de Amat Apaza, asegura que el año académico posiblemente empiece el 24 marzo o el 31 del presente mes. Dependerá del factor climatológico.
En tanto, el director del Senamhi Puno, Sixto Flores, explica que en enero y febrero las precipitaciones estaban dentro de los parámetros normales. El problema se generó en marzo. Asegura que en los diez primeros días llovió lo que debía llover durante todo el mes.
Jhon Ccama Lipa, jefe del Centro de Operaciones de Emergencia (COER) del Gobierno Regional, sostiene que faltaron obras de encausamiento y defensa ribereñas.
La destrucción de caminos es otro de los dramas en Puno. Hasta el momento, 271 kilómetros, entre pistas, caminos de herradura y vías afirmadas quedaron bajo agua.
Casas sumergidas
Faustino Quispe Quicara (56), en medio del agua, se aferra al bote que le permite navegar por lo que alguna vez fue su hogar. En el sector Litero, del centro poblado Chucaripo, distrito de Samán, Azángaro, su vivienda, como la de otras 2 mil familias, quedó sumergida por el desborde del río Ramis.

En Litero, Azángaro, la población hoy no camina, navega. El pueblo fue cubierto por el agua. Foto: Liubomir Fernández
La inundación, que alcanzó hasta metro y medio de altura, arrasó hectáreas de forraje y cultivos de papa, quinua y habas. “Desde que nací, hemos vivido con inundaciones, pero este año fue peor que nunca”, dice Faustino, mientras maniobra su bote entre los restos de casas colapsadas.
Muchos pobladores han tenido que adaptarse y usar embarcaciones como medio de transporte temporal, a pesar de los riesgos que conlleva.
Faustino no oculta su desesperación ante la indiferencia de las autoridades. “Por favor, pido que pongan una defensa ribereña. Estamos cansados de pequeños apoyos. Hemos perdido hectáreas de avena, alfalfa, papa, habas y quinua”.
La de Faustino Quispe es una de las muchas historias que reflejan el drama que se vive en Puno. Por desgracia, no todos vivieron para contarlo.
Según el Sinpad, de enero a la fecha en Puno, un total de 19 personas perdieron la vida por caída de huaicos, crecida de ríos, derrumbes, entre otros factores climatológicos. Dos personas más están desaparecidas.
La selva puneña aislada
La selva puneña, conocida por su verdor y vida palpitante, enfrenta su peor crisis. Desde febrero, más de 20 mil personas en San Juan del Oro, Yanahuaya, Alto Inambari y San Pedro de Putina Punco, han quedado aisladas por lluvias torrenciales.
Lo que antes fue un paraíso es ahora un terreno intransitable. Calles convertidas en lodazales y campos inundados han paralizado la vida diaria. Los precios del arroz, la leche y el azúcar se dispararon, mientras que el gas y el combustible son inalcanzables. La desesperación crece con el 80% de las vías hacia la selva destruidas.
Juliaca sufre estragos
En Juliaca, una de las ciudades más importantes de la región, la institución educativa n° 70549 Virgen del Carmen también enfrenta una situación crítica.
Las lluvias dejaron sus aulas y patios inundados, obligando a los docentes a recibir a los estudiantes en la vía pública durante el inicio del año escolar.

El desborde de los ríos en la región debido a las intensas lluvias ha dejado 19 muertos desde diciembre. Foto: Liubomir Fernández
Sin embargo, la falta de condiciones básicas para atender a los niños hizo insostenible mantener las clases presenciales y estas fueron suspendidas rápidamente hasta nuevo aviso.
La comunidad educativa, liderada por un grupo de docentes y padre de familia, exigió respuestas inmediatas a las autoridades locales.
Con pancartas, pidieron la ejecución de un proyecto de infraestructura escolar valorado en 15 millones de soles, cuya construcción lleva más de una década en espera. Este caso se ha convertido en un símbolo de la lucha de las comunidades por un espacio educativo digno.