EEUU busca frenar tensión global y pide "moderación" a naciones impactadas tras imponer nuevos aranceles
Ayer el presidente Donald Trump anunció nuevos aranceles y Scott Bessent, secretario del Tesoro, instó a las naciones afectadas a no responder con sanciones para evitar una escalada comercial global.
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El gobierno de Donald Trump impuso recientemente una nueva serie de aranceles que generan una ola de preocupación entre sus principales socios comerciales. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent envió un mensaje claro: evitar represalias para no alimentar un conflicto comercial de escala mundial.
Estas medidas, que afectan a potencias como China, la Unión Europea, Japón, Israel, India y varios países de América Latina, incrementan las ya vulnerables relaciones económicas internacionales. Bessent aclaró que los aranceles anunciados representan el límite de la política actual, siempre que los países afectados no adopten contraataques similares.
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Washington defiende sus medidas, pero teme una reacción en cadena
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos afirma que los aranceles decretados no buscan profundizar la guerra comercial. Bessent sostuvo que se trata del "máximo nivel" previsto por la administración Trump, en caso de que no haya represalias. Esta postura intenta frenar una posible oleada de medidas similares desde las naciones perjudicadas, que podrían responder con restricciones a productos estadounidenses.
La administración de Trump ha adoptado una línea dura en política comercial, enfocada en reducir déficits y fomentar la producción interna. Las recientes tarifas forman parte de una estrategia que ya tiene consecuencias en la relación con China y otros actores globales. Sin embargo, esta vez, la advertencia es clara: si los países afectados toman represalias, se podría entrar en una nueva fase de enfrentamiento económico.
China, Europa y América Latina en el punto de mira
Entre los países directamente perjudicados por los nuevos aranceles se encuentran China, la Unión Europea, Japón, India, Israel. Asimismo, también lo están varios de América Latina como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay. Fueron más severos aun con Venezuela y Nicaragua. Estas regiones representan mercados estratégicos para Estados Unidos, tanto en términos de importaciones como de exportaciones. La oposición de tarifas genera preocupación sobre una posible caída en el comercio bilateral y una reducción de la inversión extranjera.
China, que ha sido blanco constante de las políticas comerciales de Trump, evalúa su respuesta con cautela. Por su parte, la Unión Europea ya ha expresado su desacuerdo, mientras Israel y Japón analizan el impacto económico de las nuevas restricciones. América Latina, que mantiene fuertes lazos con Washington, observa con inquietud la posibilidad de un deterioro en sus relaciones comerciales con el país norteamericano.
La advertencia de Bessent: no escalar el conflicto
Scott Bessent apeló al sentido común de los gobiernos extranjeros para no transformar un conflicto arancelario en una guerra comercial abierta. “No recomendaría a ningún país que entre en pánico. No intentaría tomar represalias porque, mientras no se tomen, este es el límite máximo”, declaró en un intento por contener la tensión.
Desde el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, la directriz es clara: evitar que las medidas se conviertan en una espiral de sanciones mutuas. La declaración de Bessent pretende generar una pausa reflexiva antes de que los países afectados tomen decisiones que podrían dañar la economía global. La actual coyuntura exige diplomacia y prudencia.
En un mundo interconectado, las decisiones comerciales de potencias como Estados Unidos impactan más allá de sus fronteras. La comunidad internacional ahora evalúa si mantener la calma o reaccionar ante una política que, si bien busca proteger intereses nacionales, podría tener consecuencias globales. La estrategia de Trump se enfrenta a un delicado equilibrio entre firmeza interna y estabilidad externa.