Economía

Crisis en Bolivia por escasez de combustible y dólares

Las reservas internacionales de Bolivia han caído drásticamente, afectando la capacidad de importación de combustibles y generando un colapso del sistema energético que impacta en la economía nacional.

Escasez de combustible en Bolivia. Fuente: composición LR/Grok/EFE
Escasez de combustible en Bolivia. Fuente: composición LR/Grok/EFE

Bolivia enfrenta una crisis económica y social agravada por la escasez de combustible y la falta de dólares en el sistema financiero. Este panorama ha desencadenado protestas en diversas regiones del país, con sectores estratégicos como transportistas, pequeños empresarios y mineros exigiendo soluciones urgentes al gobierno de Luis Arce

Mientras tanto, la presión política sobre el mandatario aumenta, con voces dentro y fuera del oficialismo cuestionando su liderazgo y su eventual candidatura para las elecciones en agosto de 2025

Una crisis que se profundiza: escasez de combustible y sus efectos

Desde hace semanas, el país enfrenta problemas en el abastecimiento de diésel y gasolina, lo que ha provocado largas filas en los surtidores, donde los ciudadanos han reportado esperas de más de 30 horas para abastecerse. En Santa Cruz de la Sierra, las imágenes de vehículos estacionados durante horas en las estaciones de servicio se han vuelto recurrentes, reflejando la gravedad de la crisis.

En respuesta a la creciente escasez, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) anunció un incremento en la distribución de combustibles. En el departamento de La Paz, los despachos se han incrementado hasta en un 100%, y la estatal petrolera ha implementado turnos de trabajo de 24 horas para garantizar el suministro. Además, han llegado a Bolivia 60 cisternas con carburantes, en un intento por aliviar la situación.

A pesar de estos esfuerzos, el problema persiste y sigue afectando a sectores clave de la economía. Transportistas de carga pesada han advertido que la falta de combustible podría generar un colapso en la cadena de suministros, afectando el comercio interno y la distribución de alimentos.

El gobierno ha asegurado que el abastecimiento está "en proceso de estabilización" y que en los próximos días se espera cubrir el 80% de la demanda.

Movilizaciones y anuncios de protesta

La crisis del combustible ha encendido la chispa de la protesta social. En distintas regiones del país, organizaciones gremiales y sociales han salido a las calles para manifestarse contra la falta de respuestas del gobierno.

El Comité Multisectorial —integrado por sectores productivos y comerciantes— inició ayer 18 de marzo una marcha desde Patacamaya hasta la sede de gobierno en La Paz, exigiendo medidas concretas para garantizar el abastecimiento de combustible y normalizar las actividades económicas. Asimismo, en El Alto, los transportistas desde el miércoles están en paro indefinido. 

"La crisis del combustible continúa, la escasez de dólares, la canasta familiar se ha incrementado y la situación para los compañeros es insostenible", explicó Reynaldo Luna, ejecutivo de la Federación Andina de Choferes Primero de Mayo de El Alto, al diario nacional La Razón.

“Con paros no vamos a solucionar absolutamente nada, consideramos que un paro indefinido no soluciona nada, más al contrario, empeora”, respondió el viceministro de Defensa del Consumidor, Jorge Silva. 

A esto se suma la Confederación Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype), que se ha declarado en emergencia debido a la falta de dólares y el incremento en los costos de producción. Representantes de este sector alertaron que las dificultades para acceder a divisas están afectando la importación de insumos y encareciendo los productos nacionales, poniendo en riesgo la estabilidad de miles de pequeñas empresas.

Por su parte, los cooperativistas mineros, que históricamente han sido aliados del Movimiento al Socialismo (MAS), dieron el 17 de marzo un plazo de 72 horas para que el gobierno resuelva la crisis del combustible y atienda sus demandas. La pérdida de respaldo de este sector representa un golpe político importante para el gobierno de Arce.

Escasez de dólares y el impacto en la economía

La escasez de dólares en Bolivia ha tenido un impacto significativo en su economía, afectando especialmente la importación de combustibles, dado que el país depende en gran medida de la compra externa de diésel (86%) y gasolina (56%). 

“El tipo de cambio es el precio relativo que equilibra las exportaciones e importaciones. Si se fija en un nivel irreal, como en Bolivia, nadie tiene incentivos para traer dólares, lo que deja al país sin reservas”, explicó Marco Ortiz, investigador del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP), a La República. 

Esta situación ha obligado al gobierno a destinar más de US$3.300 millones en 2024 para garantizar el abastecimiento, un gasto que se ve agravado por los subsidios estatales, que mantienen los precios artificialmente bajos y generan pérdidas anuales de US$600 millones debido al contrabando.  

Además, la crisis de dólares ha limitado la capacidad de Bolivia para acceder al combustible en el mercado internacional, exacerbando la escasez interna. La disminución del 40% en la producción de gas en los últimos nueve años y la caída de las exportaciones han reducido aún más el ingreso de divisas. 

Como resultado, las reservas internacionales han caído drásticamente de US$15.000 millones en 2014 a solo US$1.800 millones en 2024, lo que deja al país con poca liquidez para cumplir con sus compromisos financieros. 

En consecuencia, ha llevado a la población a buscar alternativas como el sol peruano para preservar su poder adquisitivo, ante la dificultad de acceder a dólares en el mercado formal. 

Para afrontar la crisis, el gobierno ha solicitado a la Asamblea Legislativa la aprobación de US$1.660 millones en créditos externos, con el objetivo de incrementar el flujo de divisas. Sin embargo, algunos analistas consideran que esta medida no resolverá el problema de fondo y proponen alternativas como fomentar las exportaciones, reducir el gasto público y replantear la política de subsidios para estabilizar la economía.

Colapso del sistema energético

A este problema se suma el colapso del sector energético, resultado de políticas de estatización implementadas hace más de una década. De acuerdo con Marco Ortiz, la falta de inversión ha reducido la capacidad productiva de gas natural, empobreciendo al país y generando una creciente dependencia de la importación de combustibles. 

Sin embargo, la escasez de dólares dificulta estas compras, y los subsidios a la energía—que mantienen su precio en apenas un 20% del valor internacional—han fomentado el contrabando de gasolina hacia países vecinos, incluido el Perú.

“En Perú, los consumidores actúan racionalmente al comprar combustible más barato en Bolivia, donde los precios están subsidiados. La falta de control fronterizo fomenta el contrabando, y la responsabilidad recae en el gobierno boliviano por distorsionar los precios”, afirmó Carlos Casas, también investigador del CIUP, a este diario.

Y es que Bolivia ha mantenido el precio del petróleo y la gasolina por debajo del nivel internacional, una estrategia similar a la aplicada en el Perú en la década de 1970. Como el país es deficitario en petróleo, ha importado barriles a precios elevados para luego venderlos a menor costo en el mercado interno, generando un subsidio insostenible.

Para Casas, esta política ha deteriorado las cuentas fiscales y ha impactado en la disponibilidad de dólares. Con un tipo de cambio controlado artificialmente, la demanda de divisas aumentó, reduciendo drásticamente las reservas internacionales, que han pasado de US$13.000 millones a solo US$1.800 millones.

La negativa del gobierno de Luis Arce a devaluar la moneda responde más a razones políticas que económicas. “Devaluar sinceraría la economía, pero el gobierno no quiere admitirlo porque tendría un alto costo político”, agregó Ortiz. 

En cambio, continuó el investigador, la administración de Arce atribuye la crisis a la oposición dentro del Congreso, donde sectores afines a Evo Morales bloquean nuevos endeudamientos para obtener más divisas.

Mientras el gobierno persista en mantener un modelo económico insostenible por razones ideológicas, Bolivia seguirá enfrentando una crisis prolongada con consecuencias impredecibles.

Presión política: el debate sobre la candidatura de Luis Arce

En medio de la crisis económica y social, el gobierno de Luis Arce enfrenta una creciente presión política. Uno de los principales llamados a que el mandatario retire su candidatura provino de Chi Hyun Chung, precandidato del partido AMAR (Alianza de Movimiento de Acción Republicana) y nacido en Corea del Sur.

Hyun Chung sostiene que la renuncia de Arce a la contienda electoral podría brindar "seguridad electoral" ante lo que considera un "inminente fraude" en los próximos comicios nacionales.

Actualmente, la respuesta del gobierno Boliviano a la coyuntura fue establecer las siguiente medidas: el establecimiento del horario continuo, el teletrabajo y las clases virtuales, para mitigar el impacto en la población.

“Todas estas medidas están dirigidas para mejorar la organización en nuestra sociedad y apoyar también a la producción y cuidar la economía nacional”, explicó el presidente, Luis Arce, su decisión.

Lecciones para Perú

Mientras Bolivia ha optado por un modelo de intervención estatal y control de precios, el Perú permite que el tipo de cambio fluctúe libremente. Si Bolivia liberara su tipo de cambio, probablemente se reduciría la presión sobre sus reservas, aunque a costa de un ajuste inmediato en los precios.

"La crisis del gas y el agotamiento de las reservas de dólares en Bolivia ponen en evidencia los riesgos de una política económica basada en subsidios insostenibles y restricciones cambiarias, enseñanzas que Perú no debe ignorar", concluyó Casas.