Economía

La generación Z toma menos vacaciones que los millennials por barreras estructurales, culturales y psicológicas, según expertos

ESTUDIO. Los jóvenes Z en Perú piden solo 13 días de vacaciones al año, tres menos que los millennials. La inseguridad laboral, la hiperconectividad y la presión por el crecimiento profesional explican esta paradoja.

Los Z ven el trabajo como un medio para sostener su estilo de vida. Foto: La República/IA
Los Z ven el trabajo como un medio para sostener su estilo de vida. Foto: La República/IA

La generación Z, a pesar de ser la primera generación criada en la era digital y con mayor conciencia sobre salud mental, muestra una paradoja: toma menos días de vacaciones que los millennials en Perú. De acuerdo con la "Encuesta Work in Progress 2024" de Buk, los nacidos entre 1981 y 1996 piden en promedio 16 días al año, mientras los nacidos entre 1997 y 2012 solo 13. 

Para Rosa María Fuchs, investigadora del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP), la creciente brecha no es un fenómeno casual, sino el resultado de factores estructurales, culturales y generacionales interdependientes. 

“Mientras los millennials transforman culturas laborales desde posiciones consolidadas, la generación Z navega un mercado que glorifica la hiperconectividad y penaliza la pausa”, explicó a La República. 

Marco legal

Ahora bien, la normativa peruana no otorga una mayor facilidad a la generación Z o millennials para acceder a más días de vacaciones. El Decreto Legislativo 713, que regula las vacaciones en el país, establece que este beneficio se concede una vez que el trabajador, independientemente de su edad, cumpla con el récord vacacional exigido, es decir, un determinado número de días laborados en el año.

En el Perú, el periodo vacacional estándar para quienes cumplen una jornada completa y el récord correspondiente es de 30 días al año, pero algunas empresas pueden ampliarlo a 31, 32 o incluso más días, según sus propias decisiones y estrategias de bienestar laboral. 

Sin embargo, desde una perspectiva generacional las prioridades se han reorientado a otros beneficios laborales, como mayor flexibilidad en los horarios de ingreso y salida, la posibilidad de trabajar desde distintos lugares y la compatibilización del trabajo con actividades personales. 

“En este sentido, la legislación y las políticas empresariales podrían evolucionar para equilibrar las necesidades de la organización con las nuevas expectativas de los trabajadores”, señaló Eric Castro, profesor de Derecho de la Universidad del Pacífico, a este diario. 

Barreras 

No es un capricho. Para la investigadora Fuchs, hay cuatro dimensiones que que se suman ala ecuación: inseguridad laboral, que los lleva a priorizar la supervivencia profesional sobre el descanso; hiperconectividad, que normaliza la disponibilidad constante; políticas restrictivas que limitan su acceso a beneficios; y  un enfoque en crecimiento temprano, donde la formación se antepone al bienestar inmediato.

Estos factores se entrelazan con realidades como el 18% de desempleo juvenil en Perú (INEI, 2024), la informalidad laboral del 71% en jóvenes Z (Banco Mundial, 2024) y percepciones gerenciales arcaicas que estigmatizan el descanso. 

Además, el 58% de los líderes globales (McKinsey, 2024) asocia las vacaciones prolongadas con falta de ambición, un sesgo que los Z internalizan para evitar riesgos en empleos precarios. A esto se suma que el 73% de los Z peruanos trabaja durante sus vacaciones (Buk, 2024), respondiendo mensajes o correos, una práctica que diluye la necesidad percibida de más días libres. 

Bajo esa premisa, Sebastián Ausin, country manager de Buk en Perú, señaló a este diario la importancia de que las organizaciones consideren que el 57% de quienes no se han tomado vacaciones el último año declaran sentir estrés laboral muchas veces o siempre. 

“Las vacaciones son una inversión en el bienestar y rendimiento del talento. Si una organización prioriza el descanso de su equipo, verá como resultado mayor compromiso y mejor desempeño”, concluyó.

Mercados laborales inflexibles 

  • Inseguridad laboral: El 64% de jóvenes en Latinoamérica evita vacaciones extensas por miedo a ser percibidos como “poco comprometidos” (OCDE, 2023). En Perú, el 71% tiene empleos informales (Banco Mundial, 2024), y solo el 23 % tiene contrato estable (INEI, 2024). El 78% no usa todos sus días para proyectar dedicación (Gartner, 2023), y el 73% trabaja durante vacaciones (Buk, 2024).
  • Hiperconectividad: El 89% de la generación Z peruana responde mensajes laborales en vacaciones (Deloitte, 2024). El 67 % considera «natural» mezclar vida personal y laboral (Foro Económico Mundial, 2024), pero el 52% sufre agotamiento por disponibilidad constante (OMS, 2023). En Perú, el 78% de gerentes exigen respuestas inmediatas fuera de horario (Sociedad Nacional de Industrias, 2024).
  • Políticas restrictivas: Sólo el 34% de empresas auditadas cumple el prorrateo de vacaciones para nuevos contratos (SUNAT, 2024). El 57% de pymes condiciona vacaciones a antigüedad (SNI, 2023), y solo el 31% de menores de 25 años accede a 30 días legales (INEI, 2024), vs. 83% de millennials hace una década.
  • Enfoque en crecimiento temprano: El 71% de la generación Z renuncia a vacaciones por capacitación (Deloitte, 2023), y el 67% en Perú prefiere cursos en periodos vacacionales (Cámara de Comercio de Lima, 2024). El 58% de líderes globales estigmatiza a quienes priorizan descanso (McKinsey, 2024), y el 74% de programas de entrenamiento solapan con vacaciones (INEI, 2024). 

Perú: ¿menos vacaciones, más remuneración?

De acuerdo con el abogado laboralista Juan Valera, un trabajador, sea Z o millennial, no goza de forma íntegra del periodo vacacional que le corresponde entonces tendrá derecho al pago de la “triple vacacional” disgregado de esta forma:

  • Una remuneración por el trabajo realizado.
  • Una remuneración por el descanso vacacional adquirido y no gozado.
  • Una indemnización equivalente a una remuneración por no haber disfrutado del descanso.

“La cultura de la hiperconectividad y la influencia del trabajo remoto pueden hacer que sientan que "descansan" sin necesidad de tomar vacaciones formales”, comentó la especialista laboral, Alejandra Dinegro.

Es importante destacar que esta indemnización no está sujeta a pago o retención de ninguna aportación, contribución o tributo. El monto de las remuneraciones mencionadas se calculará sobre la base de la remuneración que el trabajador esté percibiendo en el momento en que se efectúe el pago.

Finalmente es importante señalar que en caso el goce vacacional sea parcial entonces el pago de la “triple vacacional” será proporcional a los días pendientes de goce.