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Indignación por cierre del acceso libre a este lugar a canadienses: EEUU pone fin a más de 100 años de historia

La CBP justifica el cierre por el aumento de actividades ilícitas en la frontera. La comunidad de Stanstead busca soluciones y recaudando fondos para una nueva entrada.

Desde 1904, los ciudadanos de ambos países utilizan el edificio cultural sin pasar por el control de pasaportes ni la aduana. Foto: composición LR/AFP/Pexels.
Desde 1904, los ciudadanos de ambos países utilizan el edificio cultural sin pasar por el control de pasaportes ni la aduana. Foto: composición LR/AFP/Pexels.

Durante más de cien años, la biblioteca Haskell Free Library and Opera House simbolizó la armonía entre dos naciones vecinas: Estados Unidos y Canadá. Ubicada justo en la frontera entre Derby Line, Vermont, y Stanstead, Quebec, este lugar histórico ofrecía acceso libre a ciudadanos de ambos países, sin necesidad de pasar por un control fronterizo. Esta particularidad la convirtió en un emblema de cooperación binacional y en un sitio de valor cultural incalculable.

Sin embargo, desde el 1 de octubre, el gobierno estadounidense revocó esta excepción. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) ordenó el cierre del acceso libre por motivos de seguridad, alegando un aumento en las actividades ilícitas transfronterizas. La decisión ha generado una oleada de críticas tanto en Estados Unidos como en Canadá, especialmente entre quienes consideran esta biblioteca un símbolo del entendimiento entre ambas naciones.

¿Por qué Estados Unidos cerró el acceso libre de este lugar histórico a los canadienses?

El edificio, inaugurado en 1904, fue construido de forma intencional sobre la frontera. Su entrada principal está en Estados Unidos, pero parte de su sala de lectura y el escenario de la ópera se encuentran en Canadá. Esta ubicación única permitía que los visitantes de ambos países ingresaran libremente, sin necesidad de controles migratorios. Esta dinámica duró más de un siglo.

La nueva política de cierre responde a preocupaciones de seguridad. Según la CBP, en las últimas décadas se incrementó el uso del área para el contrabando de drogas y otros delitos transfronterizos. Un portavoz del CBP afirmó que, aunque la biblioteca es “un hito único”, deben tomar medidas “para evitar vulnerabilidades explotadas por actividades ilícitas”.

El cambio implica que los ciudadanos canadienses ya no podrán ingresar por la puerta estadounidense sin pasar por un puesto fronterizo oficial. Aunque se permitirán excepciones —como personal de emergencia, carteros y personas con discapacidades—, la medida pone fin al acceso directo para el público general. Para mitigar el impacto, se planea la construcción de una nueva entrada del lado canadiense, con un costo estimado de 100.000 dólares canadienses.

El fin de un siglo de tradición en las relaciones entre Estados Unidos y Canadá: reacciones y controversia

La reacción ha sido inmediata y contundente. Sonia De Paoli, integrante del directorio de la biblioteca, expresó que “los canadienses se sienten relegados a una puerta trasera”. La comunidad de Stanstead ha comenzado una campaña de recaudación de fondos para construir la nueva entrada, reforzando el sentido de pertenencia y preservación de este lugar emblemático.

Jody Stone, alcalde de Stanstead, lamentó el cambio, pero recalcó que “la relación entre nuestras comunidades seguirá siendo fuerte”. El edificio no solo tiene valor simbólico; también representa la cooperación cotidiana, ya que ambas localidades comparten servicios municipales y mantienen vínculos familiares y culturales estrechos.

El cierre del acceso directo a la Haskell no es solo una decisión logística. Es un golpe a una tradición que trascendía líneas divisorias. En palabras de la historiadora canadiense Jennifer McKenzie, “este lugar representaba un modelo de coexistencia que rara vez vemos en fronteras internacionales”.