Un trozo de madera viejo revela que fue parte de un organismo que vivió más de 1.600 años
Un enebro encontrado en la tundra de Finlandia vivió más de 1.600 años, según los expertos del Kevo Subarctic Research Institute, lo que subraya la importancia de su conservación frente al cambio climático.
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En la vasta tundra de Finlandia, un aparentemente insignificante trozo de madera hallado entre las rocas es en realidad la parte de un organismo que vivió más de 1.600 años. Este enebro (Juniperus communis), que se encontró en Utsjoki, en el norte del país, no solo es el arbusto más antiguo registrado, sino que ofrece valiosos datos sobre longevidad, adaptación y los efectos del cambio climático en los ecosistemas frágiles.
Los investigadores del Kevo Subarctic Research Institute, en colaboración con el Departamento de Ecología de la Universidad de Turku, han realizado un análisis exhaustivo del árbol utilizando la técnica de los anillos de crecimiento, lo que les permitió determinar que este enebro había comenzado su vida en el año 260 d.C. Esta asombrosa longevidad abre nuevas preguntas sobre la resiliencia de las especies en condiciones extremas y la importancia de proteger este tipo de organismos.
El arbusto de enebro de 1600 años en la tundra finlandesa
Aunque inicialmente se estimaba que el arbusto tenía alrededor de 1.242 años, un análisis más profundo realizado en 2024 ha revelado que su edad es aún mayor. Con 1.647 años de existencia, este enebro se convierte en el arbusto más antiguo conocido y ha sido testigo de una serie de cambios climáticos, geológicos y cósmicos a lo largo de su vida.

Un corte del arbusto que muestra sus numerosos anillos. Foto: Marco Carrer
Este ejemplar pertenece a una especie extremadamente resistente, capaz de prosperar en los climas más duros de la Tierra. El Juniperus communis, que se extiende por todo el planeta desde Alaska hasta Escocia, es una de las especies leñosas más comunes, con una notable capacidad para adaptarse a condiciones de sequedad extrema y temperaturas gélidas, características de la tundra finlandesa. Su descubrimiento no solo es un testimonio de la longevidad de las especies, sino también de la importancia de la conservación de estos ecosistemas.
¿Cómo los anillos de crecimiento revelan la longevidad del enebro?
Para desentrañar la edad de este antiguo organismo, los investigadores analizaron los anillos de crecimiento del enebro. Las especies lechosas como el enebro producen un anillo de crecimiento cada año, lo que permite calcular su edad con precisión. Sin embargo, el Juniperus communis es propenso a omitir anillos en años de condiciones adversas, lo que puede dar lugar a errores en la estimación de su edad.

El arbusto más antiguo conocido en el mundo tenía al menos 1.647 años cuando murió. Foto: Marco Carrer
Gracias a la comparación con otros enebros de la misma región, los científicos pudieron identificar los años faltantes y ajustar sus cálculos. Este meticuloso proceso ha permitido que los investigadores concluyan que la edad del enebro es de al menos 1.647 años, aunque no se descarta que el árbol haya vivido aún más tiempo.
La importancia de la conservación de antiguos organismos
El hallazgo de este enebro de 1.647 años es más que un simple descubrimiento sobre la longevidad de las especies. Los investigadores advierten sobre la necesidad urgente de proteger los antiguos organismos como este enebro, que juegan un papel fundamental en la biodiversidad y en la captura de carbono. Los árboles y arbustos de gran edad no solo sirven como depósitos de información climática y geológica, sino que también son vitales para el equilibrio ecológico, especialmente en un momento en que el cambio climático está alterando rápidamente los ecosistemas.
A medida que el clima en las regiones del Ártico y subártico se calienta, las especies que prosperan en la tundra, como el enebro, enfrentan nuevas amenazas. Los cambios en la vegetación y el aumento de fenómenos naturales como incendios y tormentas pueden poner en peligro la supervivencia de estos organismos milenarios. Es crucial implementar estrategias de conservación para preservar estos antiguos organismos y los biomas que los albergan, garantizando así su resiliencia ante los efectos del cambio climático.
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