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Ciencia

Científicos descubren una antigua ardilla voladora gigante en Estados Unidos: solo se tenía registro de esta especie en Asia y Europa

La ardilla voladora gigante o también llamada Miopetaurista tenía un peso aproximado de 1,5 kg, lo que lo diferencia notablemente de sus parientes actuales.

Los científicos creen que la ardilla voladora pudo haber llegado a América del Norte a través del Puente de Bering. Foto: difusión
Los científicos creen que la ardilla voladora pudo haber llegado a América del Norte a través del Puente de Bering. Foto: difusión

Hace cinco millones de años, la región sureste de Estados Unidos era un territorio exuberante, cubierto por densos bosques y habitado por una fauna exótica. En este ecosistema prehistórico coexistían impresionantes especies, como antiguos rinocerontes, mastodontes y tapires. Sin embargo, un reciente descubrimiento ha revelado la presencia inesperada de un nuevo integrante en este paisaje: una ardilla voladora de proporciones gigantescas, comparable en tamaño a un gato.

Lo que hace aún más relevante este hallazgo no es solo la magnitud del animal, sino su origen. Investigadores de la East Tennessee State University (ETSU) han identificado un fósil que confirma que estas ardillas voladoras, también llamada Miopetaurista y previamente documentadas únicamente en Europa y Asia, lograron cruzar el Puente de Bering y establecerse en América del Norte. La clave de este descubrimiento es un diente fosilizado encontrado en el yacimiento Gray Fossil Site, el cual representa la evidencia más antigua conocida de esta especie en el continente.

¿Cuáles son las características del Miopetaurista o ardillas voladoras gigantes?

El Miopetaurista se distinguía por su tamaño excepcional dentro del grupo de las ardillas voladoras. Se estima que su peso alcanzaba aproximadamente 1,5 kilogramos, lo que lo convertía en un verdadero gigante en comparación con sus parientes actuales en América del Norte, que rara vez superan los 100 gramos. Esta diferencia de tamaño sugiere que poseía adaptaciones únicas para su entorno, permitiéndole sobrevivir y prosperar en los antiguos bosques del Plioceno.

A pesar de su notable peso, este animal no veía comprometida su agilidad en los árboles. Gracias a la estructura de sus extremidades y a la membrana de planeo que conectaba sus patas, podía desplazarse por el aire con gran destreza, recorriendo largas distancias entre las copas de los árboles.

En un ecosistema dominado por bosques densos y frondosos, donde los árboles alcanzaban alturas imponentes, esta capacidad de planear representaba una ventaja evolutiva significativa. No solo facilitaba el acceso a alimentos dispersos por la vegetación, sino que también le permitía evitar depredadores sin la necesidad de descender al suelo, donde habría estado mucho más expuesto a amenazas.

Las ardillas voladoras solían habitar en zonas de climas templados. Foto: difusión

Las ardillas voladoras solían habitar en zonas de climas templados. Foto: difusión

Solo se tenía registro de la ardilla voladora en Europa y Asia

El origen de la ardilla voladora Miopetaurista representa un misterio aún más intrigante para los paleontólogos. Hasta el momento, las evidencias fósiles de este tipo de roedores solo habían sido registradas en Asia y Europa. Sin embargo, su presencia en Tennessee desafía esa idea y sugiere un viaje transcontinental inesperado, lo que amplía el panorama sobre la dispersión de estos animales en la prehistoria.

Los científicos sostienen que esta ardilla voladora pudo haber llegado a América del Norte a través del Puente de Bering, una franja de tierra que, durante ciertos períodos del pasado, conectó los continentes de Asia y América. Este corredor natural sirvió como una ruta de migración para numerosas especies que buscaban mejores condiciones climáticas, nuevos hábitats o un acceso más abundante a los recursos alimenticios.

¿Por qué razón desapareció Miopetaurista?

Aunque logró establecerse en los densos bosques de Tennessee, la ardilla voladora gigante Miopetaurista no pudo resistir los profundos cambios climáticos que transformaron su entorno. Con la llegada del Pleistoceno, hace aproximadamente 2,6 millones de años, las condiciones ambientales comenzaron a alterarse de manera drástica, lo que representó un desafío para muchas especies que habitaban la región.

Las temperaturas descendieron considerablemente, lo que provocó la reducción de los bosques frondosos, que fueron reemplazados por paisajes más abiertos y fríos. Este cambio obligó a numerosas especies a migrar hacia zonas más cálidas o a desarrollar nuevas adaptaciones para sobrevivir. Se cree que Miopetaurista pudo haber encontrado un refugio temporal en áreas del sur, como Florida, donde el clima seguía siendo más templado. Sin embargo, con el paso del tiempo, no logró competir con las especies emergentes que se adaptaron mejor a estos nuevos ecosistemas en constante transformación.