La duda sobre cómo afectaría al Perú el festival de aranceles de Donald Trump acaba de tener una primera respuesta. Le ha caído un impuesto de 10% a nuestras exportaciones al entrar por la frontera de los EEUU. No somos el único país afectado con ese porcentaje, pero debemos tomar en cuenta que este es solo el comienzo.
Es algo melancólico que el arancel nos lo aplique una potencia económica que por lo pronto acumula un superávit de US$31 millones en la balanza comercial con el Perú. Probablemente les venderemos menos, y esa ventaja comercial de los EEUU podrá crecer, sobre todo a expensas de nuestra hoy pujante agroexportación.
No parece un desenlace grave para la economía peruana, pero todavía pueden pasar cosas, no solo en los impuestos aduaneros. Otra de las dudas optimistas que vienen circulando es que nuestro estrecho compromiso comercial con China acaso no tendrá efectos en la política de Trump. Es decir que quizás no seremos víctimas de la guerra comercial que empieza.
Pero los países más afectados ya se están preparando para esa guerra, y muchos de ellos son importantes socios comerciales del Perú. Eso, más nuestro ingreso a una etapa de incertidumbre política local, significa que nuestra Cancillería va a tener que hacer horas extra para reparar nuestro mosaico comercial afectado.
Pero a la vez es cierto que todo eso está en el futuro, o así lo sentimos. La relativa volatilidad del dólar en la plaza peruana es una señal de que vamos saliendo bien librados de las iniciativas de Trump. Aunque en lo comercial ningún país es una isla, y menos nosotros, tan atados a las exportaciones al hemisferio norte.
Es de esperar que el gobierno peruano no reaccione con el error de responder a ese 10% de Washington con alguna medida de contrapeso para la nueva situación. El gobierno de los EEUU está muy enfurecido, y cualquier pequeño país puede atraer sus rayos. Lo que empieza es una pelea de animales muy grandes, y lo mejor será quedarse en balcón mientras se pueda.
Un importante campo de batalla será en los propios EEUU, cuando el público empiece a sentir lo que esos aranceles significan, y sobre todo que los consumidores son quienes van a pagar la reducción del déficit comercial de su país. Los economistas opositores están empezando a sonreír.
Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco twitter. Cero Facebook. Poemario más reciente, Las arqueólogas (Lima, AUB, 2021). Próximo poemario, Un chifa de Lambayeque. Acaba de reeditar la novela policial Pólvora para gallinazos (Lima, Vulgata, 2023).