¿Por qué se reproducen los maleantes?, por Mirko Lauer


Da la impresión que la PNP es bastante eficaz capturando a algunas, incluso a no pocas, de las ya numerosas bandas criminales, es decir violentas y asesinas, que actúan en el país. Pero a su vez estas no dan la impresión de disminuir. Al contrario, la sensación es que la criminalidad crece, de lo cual dan fe los comerciantes amenazados, extorsionados o incluso asesinados.

    En otras palabras, hay un tipo de persecución que lleva a disminuir y debilitar a los criminales, y otro tipo que al parecer los fortalece. Es evidente que desde hace ya buen tiempo que estamos aplicados a ir tras bandas de hampones que, luego de un anuncio que es aplaudido, renacen de entre sus cenizas para nuevas fechorías.

    Hay varios argumentos para explicarse lo anterior. Uno es que los ministros del ramo repiten que son los jueces que vuelven a poner a los delincuentes en circulación. Otro es que las prisiones son tolerantes y corruptas, lo cual permite al preso seguir delinquiendo encarcelado, con socios del exterior. Además, se dice, desarticular bandas es un proceso lento y complejo.

    Desarticular una banda: impedir que ese grupo de hampones actúe, junto o por separado. Imaginamos que por estar todos presos un tiempo proporcional a sus crímenes. Pero leemos que las bandas también se rearticulan: siguen delinquiendo, como grupo más reducido, los que quedaron libres, o son reabsorbidos por otras bandas.

    Tal parece, entonces, que la solución al problema de las bandas es sobre todo después de su captura. Uno de los ejemplos es la fórmula Bukele. Hay allí una enorme capacidad de encarcelar, un trato carcelario notablemente duro (o al menos así se ve en las fotos), la seguridad ciudadana como la principal política del Estado.

    Ahora que al gobierno le ha entrado una notable ansia informativa, podría irnos contando qué pasó con todas esas capturas de bandas asesinas a lo largo de los años. Miembro por miembro, cuáles bandas efectivamente desaparecieron, cuáles se reconstituyeron, quienes cumplieron condenas largas, o las están cumpliendo ahora.

    Sabemos que la foto de un puñado de criminales medio desvestidos, que al día siguiente serán reemplazados por otro puñado similar, no es suficiente. La policía hace lo que puede, pero el Estado no parece estar aprovechando esas capturas. Solo Dina Boluarte las aprovecha para su extemporánea peliculina.

Mirko Lauer

Observador

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco twitter. Cero Facebook. Poemario más reciente, Las arqueólogas (Lima, AUB, 2021). Próximo poemario, Un chifa de Lambayeque. Acaba de reeditar la novela policial Pólvora para gallinazos (Lima, Vulgata, 2023).