Invitados a una fiesta sin música, por Mirko Lauer


Elecciones. Nada ha cambiado en un año. Quizás en dos. No hay candidatos capaces de mover la opinión pública en alguna dirección. En realidad lo que tenemos son precandidatos, aspirantes tentativos. Llevan al pecho un cartel que dice “Más adelante”. Algunos completan la frase con la palabra quizás. Esto es lo que se llama entre nosotros un clima electoral calmado.

    ¿Qué está pasando? Son numerosas las personas que temen los resultados electorales. Si no fuera antidemocratico y contradictorio, preferirían que el gobernante se vaya y que no lo reemplace nadie. ¿Cómo lo llamaríamos? Quizás un estado de irresponsabilidad, en el cual se espera los mejores resultados sin mover un dedo.

    Tememos que el próximo proceso electoral malogre nuestro paso por ese dulce y seráfico limbo cívico. Además medio electorado sabe que va a terminar descontento, por no decir amargo. Así, nos instalamos en una abulia, una anomia, que no sabemos si es permanente o transitoria. La aparición de los encuestadores siempre es un momento incómodo. ¿Para qué opinar camino de un inevitable sinsabor político?

    Muchos de los precandidatos intuyen lo del párrafo anterior y hoy todavía buscan ser lo menos candidato posible. Apariciones  esporadicas; cero contenidos polémicos; actitud algo independiente frente a quienes lo están (lo estarían) lanzando. Como si su programa fuera el perfil bajo. La sensación del público es que con tantos aspirantes el precandidato está desapareciendo entre la multitud.

    ¿Qué podría cambiar las cosas? Ciertamente no la fecha mágica 12.4.25. Las sorpresas no suelen venir temprano, y ahora mismo es temprano. ¿Qué fecha entonces? Tomando prestado del oráculo de Delfos, las cosas empezarán a cambiar cuando se queme uno de los candidatos fuertes. La víctima que anima a los lobos en jauría. La caída puede venir de un escándalo, de un rayo desde las alturas judiciales, o se un gesto que captura al vuelo el disgusto del respetable.

    No hay, pues, horario para el partidor. La campaña del 2026 puede comenzar en cualquier momento. Por ahora sabemos que todavía no estamos allí. El precandidato teme ser llamado madrugador, es decir poco serio. Además sabe que más tiempo en campaña puede significar más insultos. Además teme que si entra al pelotón de las docenas de candidaturas, ya no,podrá salir de él. Mientras tanto la cosa es más o menos: no me conoces, vota por mí.ñ

Mirko Lauer

Observador

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco twitter. Cero Facebook. Poemario más reciente, Las arqueólogas (Lima, AUB, 2021). Próximo poemario, Un chifa de Lambayeque. Acaba de reeditar la novela policial Pólvora para gallinazos (Lima, Vulgata, 2023).