Los predicadores y y el nerviosismo, por Mirko Lauer


Adelantándose a la campaña, ha empezado a asomar un breve rosario de mensajes estalinistas en boca de más de un precandidato con ideas prófugas. Acabamos de escuchar que hay una dictadura del mercado, contrapuesta a algo que tendríamos que llamar una libertad del Estado, una vieja discusión que se resuelve por la calidad de vida en ambos escenarios.

    La envejecida polémica tiene sentido entre nosotros por su capacidad de polarizar la opinión electoral, como sucedió en el 2021. El nerviosismo por la posibilidad de un triunfo electoral marxista-leninista ya ha comenzado, y son varios los precandidatos informados que ese es el camino para obtener algunos votos en el sur del país.

    El nerviosismo al que aludimos pronto empezará a dejarse sentir en la economía, de la mano con los efectos de la política imperial de Donald Trump. En otras palabras, el clima económico puede empezar a ajarse de aquí a fin de año. En algunas partes del sector privado ya ha empezado a cambiar, en los planes y proyectos que circulan, o ya no circulan.

    Las cosas van a estar cada vez más en manos de las encuestas. Hoy mismo el mensaje de esas mediciones es que cualquier cosa puede suceder en la votación de abril 2026. Sin embargo hoy no existen aspirantes ultra, de los dos lados del espectro ideológico, con aparentes posibilidades de ganar. Ese es el origen del odio al centro político.

    Un elemento tranquilizador de la situación es que el breve paso de Pedro Castillo y sus cuates por el gobierno da la impresión de haber liquidado las posibilidades de la izquierda, sobre todo las presidenciales. Pero, a pesar de lo que ha percibido Alberto Vergara, la racionalidad no es el fuerte del electorado peruano.

    ¿Cuán fuertes son las ideas m-l de la izquierda ultra del Perú? No mucho. Basta pasar revista a los países que las siguen o parodian en la región para entender que el izquierdismo caudillista latino es un archipiélago Gulag con todas las barbas. Cuba parece divertida desde lejos, si a uno le gusta la carestía disfrazada de patriotismo.

    Una postura más proactiva y agresiva del centro político evitaría mucho nerviosismo, y a partir de allí muchos peligros reales. Por ejemplo moderaría la actuación de los extorsionadores ideológicos, que disfrutan de la democracia mientras predican la dictadura del Estado.

Mirko Lauer

Observador

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco twitter. Cero Facebook. Poemario más reciente, Las arqueólogas (Lima, AUB, 2021). Próximo poemario, Un chifa de Lambayeque. Acaba de reeditar la novela policial Pólvora para gallinazos (Lima, Vulgata, 2023).