Gracias a Donald Trump un antiguo elemento de la política está regresando con fuerza: el odio al oligarca. La presencia de prominentes multibillonarios, algunos de ellos rapaces, en el nuevo entorno presidencial de los EEUU indigna a cada vez más opositores y activistas. Sus nombres empiezan a ser símbolos de injusticia y arbitrariedad.
La voz más destacada en el movimiento anti-oligárquico es hoy el senador por el Estado de Vermont, Bernie Sanders. A grandes rasgos este político dice que el de Trump es esencialmente un gobierno de los muy ricos, que va a arruinar al resto de la población. Con cada día que pasa empieza a encontrarse más lógica en ese planteamiento.
Quien desató el odio fue Elon Musk. El llamado hombre más rico del mundo dedicado a expulsar con saña empleados federales por miles, mientras sigue adelante con sus negocios particulares, ha resultado demasiado. Sus autos Tesla sufren hoy un boicot político que ha derribado las acciones en bolsa de su fabricante.
Sanders, que suele ser descrito como un demócrata progresista, ha elegido como ariete de la campaña opositora que encabeza el discurso de las nuevas dificultades que padecen los trabajadores estadounidenses. Las cuentas de los más ricos, y los vergonzosos servicios que les presta Trump lo exoneran de mayor elaboración.
La guerra relámpago de los aranceles está amenazando a los EEUU con una recesión y otros males económicos, que los multibillonarios no van a sufrir. En cambio parece comenzar un ciclo de penuria para quienes se apoyaban en las ayudas de un Estado de bienestar que viene siendo desmantelado en nombre de la demagogia de “volver a hacer grandes a los EEUU”.
Acaso la parte más dramática en el mensaje de Sanders es su llamado a la reorganización del Partido Demócrata, al cual ve sin capacidad ni deseo de enfrentarse a la situación que Trump ha creado. En otras palabras, un partido cómplice. Con esta actitud la confrontación podría dar el salto que va desde una guerra política a una guerra social.
Uno nunca sabe en qué dirección se va a disparar una polarización provocada. En el mundo la derecha avanza en el terreno electoral, pero al mismo tiempo en muchos lugares parece estar instalándose una furia de los pobres, ajustados por la idea que hacer más ricos a los muy ricos y ponerlos al timón, ayuda a todos.
Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco twitter. Cero Facebook. Poemario más reciente, Las arqueólogas (Lima, AUB, 2021). Próximo poemario, Un chifa de Lambayeque. Acaba de reeditar la novela policial Pólvora para gallinazos (Lima, Vulgata, 2023).