Si el ministro del Interior quiere mostrar resultados en cuatro meses, eso significa afectar a parte de la comunidad venezolana en el Perú. Una mayoría de ellos lleva su exilio en paz y con provecho para todos, pero sus grupos delictivos son una minoría que tiñe de gris todo el tema de la inmigración. Casi imposible que los dos sectores no se toquen.
Si acaso es posible desarticular las redes de extorsionadores en un plazo relativamente breve, eso vale tanto para las locales como para las de fuera. En el caso de los extranjeros la tarea podría ser más fácil, y no tiene por qué hacer pagar a justos por pecadores. Aunque la Venezuela criminal que nos fletó Nicolás Maduro es un factor diferenciado a considerar.
Caracas tiene que entrar en el tema de la delincuencia en el Perú. Luego de un par de vuelos para connacionales honestos y nostálgicos, Maduro simplemente se desentendió de los problemas sociales que ha exportado, también a Perú. Ahora entre Donald Trump y Nayib Bukele lo están obligando a hacerse cargo de los hijos de su sistema político.
A los chavistas les ha dado vergüenza el trato que los venezolanos, criminales o no, vienen recibiendo en los EEUU y en las cavernosas cárceles de El Salvador, y han protestado tímidamente. Para los migrantes venezolanos honorables, una evidente mayoría, la situación es un peligro en varios países de la región.
El inmigrante criminal es antes que nada una amenaza para sus propios connacionales. Allí la primera extorsión es la exigencia de no ser denunciados. Por eso un paso inicial e indispensable en cualquier plan contra la delincuencia es proteger a las comunidades más expuestas a su sector delictivo. Sin duda un trabajo conjunto.
Hoy, años más tarde, se critica mucho al gobierno de Pedro Pablo Kuczynski haber permitido el ingreso al Perú de tantos venezolanos. Pero esos no eran una banda de delincuentes, sino una enorme multitud de familias desesperadas, víctimas de la corrupción bolivariana. La masa de migrantes honestos ayudó a la economía del Perú, y lo sigue haciendo.
Hay ahora propuestas de tratar a los potenciales inmigrantes desde Bolivia exclusivamente como bandas de hampones. No sabemos todavía si habrá una inmigración boliviana masiva, ni qué forma tendrá. Aunque podríamos esperarlos con una política de inmigración justa con los visitantes y dura con el crimen.
Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco twitter. Cero Facebook. Poemario más reciente, Las arqueólogas (Lima, AUB, 2021). Próximo poemario, Un chifa de Lambayeque. Acaba de reeditar la novela policial Pólvora para gallinazos (Lima, Vulgata, 2023).