La odisea del pescador Máximo Napa es relativamente frecuente en el Perú. Los pescadores en sus pequeñas chalanas a motor se pierden en el Océano Pacífico, apenas son arrastrados hacia el norte por la corriente de Humboldt. No todas las historias son tan dramáticas, ni tienen todas un final feliz, como esta.
Napa salió al mar con combustible, agua y comida para los habituales 30 días que pasa pescando. Agotó sus recursos antes de poder empezar a volver, y la salida se alargó hasta 95 días de sed y hambre. El religioso pescador se sostuvo a duras penas con la plegaria, la lluvia, y al final por la sangre de una tortuga que sintió enviada por dios.
Una historia parecida, también con final feliz, es la novela corta El viejo y el mar (1952), de Ernest Hemingway. El pescador Santiago no se pierde en aguas del golfo de México, sino que pesca un gigantesco pez espada. Una bendición muy a medias cuando llegan los tiburones. Santiago vuelve a casa, pero solo con el espinazo pelado de su captura.
Napa no pescó nada, aparte de la tortuga, pero salvó su vida en aguas internacionales frente a Ecuador. Su historia en detalle está por ser contada completa, pero ya es parte de la aventura marítima peruana. Naufragio, piratería, desorientación son algunos de los peligros que acechan a la pequeña pesca entre el Perú y el Ecuador.
Wikipedia menciona al pescador salvadoreño Jose Salvador Alvarenga como el récord mundial de sobrevivencia al garete, en un periodo de 14 meses (2012 a 2013). Lo sostuvo una dieta de pescado, tortuga, avecillas marinas, tiburones y agua de lluvia. El récord Guiness en el tema es de Oguri Jukichi y su marinero Otokichi: 484 días a la deriva.
A pesar del legendario viaje del inca Tupac Yupanqui a la Polinesia y de vuelta en el siglo XV y del que hizo la balsa Kon Tiki de Thor Heyerdahl, Callao-Tahití en 1947, nuestra relación con el Pacífico es complicada. En unas islas (Marquesas) nombradas por el marqués de Cañete, dos cachalotes embistieron al ballenero del capitán estadounidense Owen Chase, en 1820. Sin comida ni rumbo en medio del Pacífico, el barco llegó hasta el canibalismo.
Allí, a casi 4,000 kilómetros de nuestras costas, comenzó el imaginario que luego daría la novela Moby Dick. Quizás la carrera de Máximo Napa inspire una nueva relación del pueblo peruano con el mar.
Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco twitter. Cero Facebook. Poemario más reciente, Las arqueólogas (Lima, AUB, 2021). Próximo poemario, Un chifa de Lambayeque. Acaba de reeditar la novela policial Pólvora para gallinazos (Lima, Vulgata, 2023).