Sacar a Santiváñez, arrodillar a Dina, por Mirko Lauer


Las bancadas fuertes del Congreso quieren que Juan José Santivañez se vaya a su casa, pero preferirían que no fuera por una censura. Lo que quieren es que Dina Boluarte misma le pida la renuncia. Con eso la presidenta irá doblando el pico hacia el 2026, y se le quitaría toda idea sobre un club Boluarte que proyecta poder desde el Ejecutivo.

    Boluarte parece convencida de que en Santivañez, y no en los partidos del Congreso, está la clave de su tranquilidad política. Todo el gabinete se ha sumado a esa equivocada idea. Defender a Juan José es defender a Dina, piensan, y actúan en consecuencia. Fuerza Popular acaba de dar a entender que la idea es equivocada.

    Si el asunto solo fuera sacar a Santivañez, se avanzaría poco. Pues Boluarte solo nombraría a otro Santivañez, con los mismos rasgos, la misma ineficiencia y parecida línea de carrera. La salida de este ministro sólo tiene sentido si le quita de la mano la capacidad absoluta, es decir constitucional, de nombrar ministros. Pero eso es lo formal.

    En lo real, lo que ha lanzado FP es el anuncio de que si en este caso Boluarte no escucha al poder partidario, su alianza de supervivencia se rompe. En otras palabras, ya le han tolerado demasiado, al Ejecutivo y al negocio de la extorsión, cada vez más insolente. Santivañez debió salir con el primer paro de transportistas extorsionados.

    Para Boluarte ya es tarde. Aun si saca a Santivañez, la alianza que la sostiene ya está herida en el ala. Los candidatos del 2026 ya tienen que empezar a tomar distancia de ella, cada vez más. Eso a Boluarte no le va a costar un ministro malo, marrullero y sospechoso, sino varios más. La vacancia podría estar en el horizonte.

    Santivañez sigue hablando fatuamente de sus logros, convencido de que el Congreso es suyo; su piquichon del Minedu le lanza zalamerías; Boluarte simplemente no dice nada sobre el tema. Mientras tanto Interior no solo es incapaz de atajar los asesinatos de los extorsionadores; tampoco puede capturar a Vladimir Cerrón, el símbolo de esta etapa del país.

    El estado de emergencia que acaba de decretarse es una pobre curita para enfrentar un río de sangre. ¿Qué espera el gobierno?

Mirko Lauer

Observador

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco twitter. Cero Facebook. Poemario más reciente, Las arqueólogas (Lima, AUB, 2021). Próximo poemario, Un chifa de Lambayeque. Acaba de reeditar la novela policial Pólvora para gallinazos (Lima, Vulgata, 2023).