El presidente y candidato presidencial ecuatoriano Daniel Noboa, quien compite este abril por la reelección frente a la candidata de Rafael Correa, se las trae en el tema de la seguridad. Desde que llegó a la presidencia en 2023, se ha dedicado a perseguir al robusto crimen organizado de su país, sobre todo a los narcotraficantes. No ha dudado en utilizar para ello a sus militares, aunque estos no han dado fuego.
Como un aspecto importante de su campaña, Noboa ofrece lanzar la presencia de bases militares extranjeras en el Ecuador. Esto significaría el regreso de Manta, la base de EE. UU. sobre la costa del Pacífico, y el establecimiento de algunas otras, a tiro de misil del megapuerto de Chancay. Se entiende que ellas apoyarían a Noboa en lo que él viene llamando la guerra contra la droga.
Ese anuncio de las bases fue a inicios de febrero pasado. Ahora Noboa informa que piensa importar a la empresa mercenaria estadounidense Blackwater, como una fuerza activa de lucha contra el narcotráfico sobre el terreno. Blackwater tiene, como todas las empresas de este tipo, una dudosa reputación, pero eso no parece preocupar a Noboa.
El crimen violento tiene en la zona un componente binacional, como suele suceder. La frontera Ecuador-Perú es una forma de santuario para bandas que se mueven de un lado al otro para realizar sus fechorías. Esto debería invitar a los Estados a unir fuerzas y homologar sus estrategias, aunque cuesta imaginar al gobierno peruano actual moviéndose mucho en ese terreno.
Un elemento adicional en este panorama es que la frontera entre los dos países, sobre todo en la infausta cordillera del Cóndor, está sembrada de yacimientos auríferos expuestos a la minería ilegal. Como el acceso ecuatoriano a la zona es más fácil, son esos los mineros ilegales más abundantes, que penetran en territorio peruano para hacer excavaciones. El Perú se queja, pero con muy poco efecto.
Noboa no tiene éxitos que mostrar en su lucha contra la delincuencia, pero al menos sí una visible preocupación y una alta dosis de iniciativa. Su visión del delito no es una abstracción, sino una tarea. Por eso, sus ideas electorales pueden resultar convincentes y llevarlo a la victoria en abril, en una campaña teñida por el crimen.
Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco twitter. Cero Facebook. Poemario más reciente, Las arqueólogas (Lima, AUB, 2021). Próximo poemario, Un chifa de Lambayeque. Acaba de reeditar la novela policial Pólvora para gallinazos (Lima, Vulgata, 2023).