En 1959, el psicoanalista Harold Searles publicó un texto clásico titulado: El Esfuerzo por Volver Loco al Otro”. El trabajo se enfocaba en la dinámica de la esquizofrenia. En ese contexto analiza los esfuerzos inconscientes por volver, como lo indica el título de su texto, loco al otro. Para esto se recurre a diversos mecanismos, tales como dar mensajes contradictorios, invalidar la experiencia del otro o manipularlo emocionalmente. De este modo, poco a poco, se busca que la persona pierda contacto con la realidad. O por lo menos dude de su percepción de la misma.
No es la primera vez que me refiero a estos descubrimientos de Searles en mis columnas. Sigo pensando que estos insights tienen una validez que rebasa ampliamente el campo de la esquizofrenia. Piensen, por ejemplo, en las relaciones de pareja. Ahora que hemos celebrado el Día Internacional de la Mujer, no es difícil reconocer en los mecanismos arriba mencionados, cómo estos suelen ser utilizados, en particular por los hombres en las parejas heterosexuales, para descalificar los argumentos de las mujeres. En particular cuando ellas protestan por maltratos o abusos, psicológicos o físicos.
A esto se le ha llamado, en términos coloquiales, gaslighting. El término proviene de la película y obra de teatro “Gaslight” (1938 y 1944). En esa obra un marido procura que su esposa crea que está perdiendo la cordura. Observen que esta pieza teatral precede al texto de Searles. Las similaridades son evidentes. Se niega la realidad de lo planteado por la otra. Se hace que la víctima se sienta paranoica o exagerada. Se minimizan o banalizan los sentimientos o experiencias de la víctima. Se busca que la víctima se sienta responsables de los problemas o acciones del manipulador.
Si buscan, como lo acabo e hacer, datos de este tipo en algún motor de IA, encontrarán una serie de informaciones de este corte. Lo cual demuestra que se trata de un comportamiento que ha atravesado las décadas y sigue, acaso, más vigente que nunca.
Ahora bien. Este esfuerzo por enloquecer al otro (a) se puede observar no solo en el campo de las relaciones interpersonales. Si lo trasladamos, como es habitual en esta columna, al ámbito público, veremos que también en ese espacio es una práctica recurrente. En los últimos años se ha observado una tendencia creciente a propalar, cada vez con más desfachatez, noticias falsas. Lo que comenzó como algo que podía descartarse con una sonrisa irónica por lo disparatado, ahora es un poderoso instrumento de manipulación. Los terraplanistas ya no son un chiste de mal gusto: ahora son tendencia.
Afirmar que Ucrania agredió a Rusia, para poner un ejemplo de la escena internacional, era algo que solo se podía escuchar o leer en Rusia. Ya no. En pocas semanas, desde que Trump asumió el Gobierno de los EEUU, estas y otras agresiones al sentido común, son cotidianas. La extrema derecha lo está haciendo cada vez con más insistencia. En Francia, el poderoso grupo de medios que pertenecen al magnate Vincent Bolloré, según informa el diario Le Monde, se muestra cada vez más abiertamente en pro de Rusia.
Una vez que se abole -en la práctica- el principio de no contradicción, todo está permitido. Decir una cosa por la mañana y lo contrario por la tarde. En ocasiones esto sucede en el mismo discurso. El Perú no se queda atrás. Más aún, se podría decir que se adelantó a esta cacofonía de mensajes a cual más idiota (sin ideas). La Presidenta Boluarte emitió un pronunciamiento por el Día Internacional de la Mujer. Afirmó, en lo que pretendía ser una declaración de sororidad, la importancia de la lucha por la igualdad y la erradicación de la violencia de género. Sin embargo, se sabe que su Gobierno planea fusionar el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) con el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS). Rocío Silva Santisteban comenta: "Este discurso que ella lee y que alguien le ha escrito es totalmente vacío. En un momento, dice que es una mujer andina y que uno de los valores de las mujeres andinas es la honestidad. Ella es totalmente deshonesta. Tiene varias denuncias en Fiscalía, ya sea por los relojes Rolex o por haberse apartado del Gobierno sin que nadie lo supiera para realizarse una cirugía estética que dice que no es estética. Aunque es obvio que sí lo es.”
El 95 % de la población la desaprueba y, por cierto, no le cree. Pero esto no atenúa el daño que produce la difusión de mentiras y contradicciones. Pues al tiempo que repite lo que le han redactado, hostiga mediante comunicados ministeriales y acusaciones en la fiscalía, al periodista Gustavo Gorriti. Como se sabe, el director de IDL es el chivo expiatorio predilecto de los grupos que controlan el poder en el país. Esos mismos que controlan a la Presidenta, por lo demás. Acusar a quien dice la verdad es parte del esfuerzo enloquecedor. Y amedrentador.
Mantener a la población en un estado de confusión estuporoso, le hace el juego a quienes manejan el poder, gracias precisamente a que están eliminando la separación de poderes. Con lo cual desaparece el Estado de Derecho. Todo esto, y mucho más, sirve a los intereses de quienes emiten leyes en favor de la delincuencia. Mantener a la población asustada y confundida es una manera eficaz en su empeño por someterla. Por eso no es exagerado decir que se está atacando la salud mental de las mayorías. Y por eso es tan necesario resistir y, tal como lo han hecho las mujeres durante tantos años, dar la pelea para conservar la cordura y lo poco que nos resta de democracia.
Jorge Bruce es un reconocido psicoanalista de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado varias columnas de opinión en diversos medios de comunicación. Es autor del libro "Nos habíamos choleado tanto. Psicoanálisis y racismo".