China: el tigre mueve la cola, por Mirko Lauer


La respuesta de China a la prepotencia de Donald Trump ha sido mucho más áspera que las de los países occidentales afectados. La embajada de Beijing en Washington ha transmitido que, si es obligado a ello, su país está dispuesto a entrar en una guerra comercial o de cualquier otro tipo, y que en ese caso peleará hasta el final.

    La respuesta es parca pero elocuente. Lo que está diciéndole Xi Jinping a los EEUU es que China puede ser un enemigo peligroso en varios terrenos, desde el comercial hasta el militar. Si Trump atiende al mensaje, se verá limitado a ser el matón del barrio en el hemisferio norte occidental, y entre los aliados que está traicionando a diario.

    Pero el mensaje acaso es más complejo, y sugiere que un acercamiento de Trump a Rusia no equivale a meterse a China en el bolsillo. Moscú y Beijing hoy son algo así como aliados naturales, y el gobierno chino mantiene los sentimientos de la Guerra Fría. Xi no va a tomar la iniciativa en las agresiones, pero anuncia que no va a tolerarlas.

    China ya cruzó armas con los EEUU a comienzos de los años 50, en la guerra de Corea, que terminó en el empate que conocemos. Desde entonces la economía y el poderío bélico de China se han convertido en otra cosa. La frase de John K. Fairbank sobre el maoísmo como un nacionalismo administrado por los comunistas no ha perdido su vigencia.

    SIPRI, el instituto independiente que monitorea la realidad militar en el mundo, ubica a China en un cercano segundo lugar en poderío. La bonanza de los últimos decenios le ha servido para construir una enorme fuerza armada. No van a dejar que Trump les arranche su actual lugar en el mundo, como el republicano parece empeñado en hacer.

    Subir 10% los aranceles de las exportaciones chinas a los EEUU y pedir la expulsión de un par de empresas chinas del canal de Panamá son dos provocaciones parecidas a las que vienen sufriendo los intereses canadienses y mexicanos. Pero China es demasiado poderosa y prominente como para que Trump pueda provocar y retroceder, su juego de estos días.

    El mensaje de la embajada china indica que las relaciones entre los dos países están sobre un piso resbaloso. ¿Es Trump capaz de reconocerlo, o terminará por pisarle la cola al tigre?

Mirko Lauer

Observador

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco twitter. Cero Facebook. Poemario más reciente, Las arqueólogas (Lima, AUB, 2021). Próximo poemario, Un chifa de Lambayeque. Acaba de reeditar la novela policial Pólvora para gallinazos (Lima, Vulgata, 2023).