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La isla pequeña más habitada del mundo está en América Latina: cuenta con 1.200 personas por hectárea

Santa Cruz del Islote, en Colombia, es la isla artificial más densamente poblada del mundo, con más de 1.200 habitantes en solo 10.000 metros cuadrados, destacando su atractivo turístico.

Esta isla ubicada en el océano Pacífico ha alcanzando los 125.000 habitantes por kilómetro cuadrado. Foto: Euronews
Esta isla ubicada en el océano Pacífico ha alcanzando los 125.000 habitantes por kilómetro cuadrado. Foto: Euronews

En el corazón del archipiélago de San Bernardo, Colombia, se encuentra Santa Cruz del Islote, un lugar singular que destaca por ser la isla artificial más densamente poblada del planeta. Con una población que supera los mil habitantes, este pequeño islote se ha convertido en un punto de interés tanto por su peculiaridad demográfica como por su creciente atractivo turístico. No obstante, la isla enfrenta serias dificultades relacionadas con el espacio, el acceso a energía, el suministro de agua y la acumulación de residuos, problemas que hasta el momento no han sido atendidos de manera efectiva por las autoridades.

La vida en Santa Cruz del Islote gira en torno a la pesca, actividad que ha sido la principal fuente de sustento para sus residentes. Sin embargo, en los últimos años, la isla ha comenzado a atraer la atención de turistas que buscan conocer este rincón del Caribe colombiano, donde el español es el único idioma hablado. La comunidad, compuesta en su mayoría por familias que han habitado el lugar durante generaciones, ha comenzado a adaptarse a esta nueva realidad, ofreciendo a los visitantes una experiencia auténtica y culturalmente rica.

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¿Cuántas personas habitan en la isla más poblada del mundo?

La historia de esta isla resulta realmente sorprendente. En poco más de un siglo, sus habitantes han transformado el lugar en el territorio con la mayor densidad de población del mundo, alcanzando los 125.000 habitantes por kilómetro cuadrado.

En Santa Cruz del Islote en Colombia, enfrentan el desafío de equilibrar la preservación de su estilo de vida tradicional con las demandas de los visitantes.

En Santa Cruz del Islote en Colombia, enfrentan el desafío de equilibrar la preservación de su estilo de vida tradicional con las demandas de los visitantes. Foto: La sexta

En tan solo 10.000 metros cuadrados, el equivalente a una hectárea, residen más de 1.200 personas, lo que significa que cada individuo dispone, en promedio, de apenas 10 metros cuadrados para su uso y espacio personal.

¿Cómo es la isla de América Latina más poblada del mundo?

A medida que el turismo se incrementa, los habitantes de Santa Cruz del Islote en Colombia enfrentan el desafío de equilibrar la preservación de su estilo de vida tradicional con las demandas de los visitantes. La isla, que no cuenta con infraestructura turística desarrollada, ha comenzado a implementar iniciativas para recibir a los turistas de manera sostenible, garantizando que la esencia de este lugar único no se pierda en el proceso.

La vida en Santa Cruz del Islote es un reflejo de la simplicidad y la cercanía que caracteriza a las comunidades pesqueras. Las casas, construidas en su mayoría de manera improvisada, están dispuestas de tal forma que apenas dejan espacio para calles, lo que contribuye a la alta densidad poblacional. Los habitantes se conocen entre sí, creando un ambiente familiar y acogedor que atrae a quienes visitan la isla.

¿Cuáles son los desafíos de la Isla Santa Cruz?

Una de las características más singulares de Santa Cruz del Islote es su sistema de suministro eléctrico, el cual depende de una planta a combustible y de dos conjuntos de paneles solares donados anteriormente por la Embajada de Japón. Sin embargo, debido a fallas técnicas ocasionales, la isla puede quedarse sin energía eléctrica durante varias horas e incluso por días, afectando el acceso a este servicio esencial.

Se estima que esta población se originó hace unos 200 años, cuando pescadores que solían pernoctar en el islote notaron la ausencia de mosquitos como el jején. Esto los motivó a establecerse allí de forma permanente, iniciando un proceso de relleno con piedras, caracoles y escombros para ampliar el terreno habitable.