Venezolano que pasó 16 días en Guantánamo revela cómo fue su vida tras ser deportado de EEUU: "Todo el día encerrado en un cuartito"
El joven venezolano que atravesó una terrible experiencia en la base naval de Guantánamo es Jhoan Bastidas, quien confesó que incluso fue confundido de ser un criminal por tener tatuajes.
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Debido a la represión migratoria ejecutada por el gobierno del presidente Donald Trump, el venezolano Jhoan Bastidas tuvo que aceptar la dura decisión de regresar a su país tras ser deportado de Estados Unidos. Sin embargo, lejos de ser un retorno común, su situación se tornó espantosa cuando fue enviado a la base naval de Guantánamo, en Cuba, donde permaneció 16 días en un contexto complejo junto a alrededor de 180 de sus compatriotas.
Según la versión del hombre, "fue muy duro todas esas experiencias", a tal punto que estuvo encerrado en un espacio pequeño donde no tenía ni un libro con qué distraerse, además de recibir pequeñas porciones de comida que no satisfacían el hambre.
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Deportación a Guantánamo: un relato de supervivencia
Jhoan Bastidas no sabía que su travesía hacia Estados Unidos lo llevaría hasta uno de los lugares más emblemáticos de la política de seguridad estadounidense: la base naval de Guantánamo, en Cuba. Después de llegar a la frontera de EEUU en noviembre de 2023, Bastidas se entregó a las autoridades migratorias, buscando regularizar su situación. Sin embargo, su destino fue muy diferente al esperado.
Bastidas fue enviado a un centro de detención en El Paso, Texas, donde permaneció durante varias semanas. Sin embargo, en febrero de 2023, fue trasladado a Guantánamo junto con otros migrantes venezolanos. Al llegar, Bastidas se sorprendió al ver el nombre “Guantánamo” en el suelo, sin comprender inicialmente a qué lugar se encontraba. Para él, la base naval era solo una palabra vacía de significado. Pero pronto se dio cuenta de la realidad de su situación.
En Guantánamo, Bastidas pasó 16 días bajo estricta vigilancia, confinado en una celda pequeña con medidas de seguridad extremas. "Todo el día encerrado en un cuartito… sin poder hacer nada, sin un libro, mirando las paredes", relató Bastidas sobre los días que pasó en la base.
La rutina era desgastante: le daban pequeñas porciones de comida y pasaba la mayor parte del tiempo en su celda, con las manos y pies encadenados cada vez que era trasladado. Las condiciones, que describió como extremas, incluían solo una hora diaria de recreo bajo el sol, un breve escape de la cárcel mental y física en la que se encontraba.
Condiciones extremas en Guantánamo: Un lugar de miedo y angustia
Las condiciones de detención en Guantánamo no son un misterio para aquellos que han pasado por la base, un lugar asociado a las violaciones a los derechos humanos. Bastidas y otros deportados venezolanos fueron recluidos en lo que él describe como una 'jaula', sin poder conocer la hora exacta del día, ya que la única ventana de su celda era un pequeño panel de vidrio en la parte superior de la puerta. Además, solo tenían acceso al sol cada tres días, durante su breve tiempo de recreo.

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A pesar de la difícil situación, Bastidas encontró consuelo en la fe. Durante su tiempo en la celda, él y otros migrantes detenidos rezaban juntos, buscando algo de consuelo en medio de una situación desesperante. "Nosotros decíamos que el que nos va a sacar es Diosito porque no veíamos otras soluciones", confesó Bastidas.