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James Harrison, quien salvó a más de 2 millones de bebés con sus donaciones de sangre, falleció a los 88 años

James Harrison, conocido como 'el brazo de oro', murió a los 88 años. A lo largo de su vida, donó sangre más de 1,000 veces, ayudando a salvar la vida de más de 2 millones de bebés a través de su donación.

Sus donaciones de plasma, ricas en el anticuerpo anti-D, ayudaron a salvar a más de 2 millones de bebés. Foto: composición LR / X
Sus donaciones de plasma, ricas en el anticuerpo anti-D, ayudaron a salvar a más de 2 millones de bebés. Foto: composición LR / X

James Harrison, el australiano apodado el 'hombre del brazo de oro', falleció pacíficamente mientras dormía el 17 de febrero de 2025, a los 88 años, en una residencia de ancianos al norte de Sídney. Harrison fue reconocido mundialmente por sus notables contribuciones a la medicina, específicamente en el ámbito de la donación de sangre. Su plasma, rico en el anticuerpo anti-D, permitió salvar la vida de más de 2.4 millones de bebés a lo largo de seis décadas, convirtiéndose en un héroe para miles de familias alrededor del mundo.

Su legado es el resultado de una vida dedicada al altruismo. Harrison comenzó a donar sangre en 1954, después de una cirugía mayor a los 14 años que requirió múltiples transfusiones. Descubrió que su plasma contenía un anticuerpo raro capaz de prevenir la enfermedad hemolítica del recién nacido, una condición que puede ser mortal si no se trata a tiempo. Gracias a sus donaciones, innumerables vidas fueron salvadas, y su nombre quedó inscrito en la historia de la medicina.

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El 'hombre del brazo de oro' y su contribución al mundo de la medicina

James Harrison se convirtió en un referente en el ámbito de las donaciones de sangre. A lo largo de su vida, realizó 1,173 donaciones, lo que le permitió ayudar a innumerables bebés que sufrían de la enfermedad hemolítica. Este trastorno ocurre cuando la madre tiene anticuerpos que atacan los glóbulos rojos del bebé, lo que podría ser mortal si no se trata adecuadamente.

La sangre de Harrison contenía un anticuerpo esencial para tratar a estos recién nacidos. Su donación se convirtió en un recurso vital para el tratamiento de la condición, conocida como 'inmunización Rh'. Gracias a él, muchos bebés pudieron sobrevivir, lo que le valió el apodo de "hombre del brazo de oro" en reconocimiento a la enorme importancia de su contribución.

El proceso de donación fue particularmente significativo, ya que su sangre tenía una mezcla de anticuerpos que no podían encontrarse en otras personas. Por esta razón, Harrison fue solicitado durante décadas por los hospitales y centros médicos de Australia. Su historia no solo es un testimonio del impacto que puede tener un acto de generosidad, sino también de la importancia de la donación de sangre para salvar vidas.

Un legado imborrable y el futuro de la donación de sangre

La historia de James Harrison no solo es un ejemplo de altruismo, sino también de la importancia de la ciencia en la medicina. Su legado continuará influyendo en la manera en que se abordan los tratamientos para la enfermedad hemolítica y otras condiciones similares. La donación de sangre sigue siendo uno de los pilares en los que se apoya la medicina moderna, y la historia de Harrison servirá como fuente de inspiración para futuras generaciones.

El impacto de su contribución va más allá de la medicina, ya que también sensibilizó a la sociedad sobre la importancia de la donación de sangre. A través de su ejemplo, muchas personas se sienten motivadas a donar y así aportar a la salud de quienes más lo necesitan. La figura de James Harrison quedará en la memoria colectiva como el hombre que dio su brazo para salvar vidas, especialmente las de los más pequeños, quienes tienen una oportunidad gracias a su generosidad.