Nueva York: restaurantes comienzan a ofrecer servicio al aire libre en abril 2025
El programa Dining Out NYC autoriza a más de 2,600 restaurantes de la ciudad a instalar comedores en las calles y aceras, mejorando la experiencia gastronómica al aire libre.
- China responde a Donald Trump e impone aranceles del 34% a todas las importaciones de Estados Unidos
- Muy malas noticias para Trump: expertos indican que Primera Enmienda de EE.UU. podría proteger a inmigrantes de las deportaciones

Con la llegada de la primavera, los restaurantes de Nueva York se alistan para ofrecer una experiencia culinaria renovada en sus calles. Desde el 1 de abril de 2025, los establecimientos autorizados podrán poner en funcionamiento sus comedores al aire libre como parte de un programa que ha cobrado gran relevancia en los últimos años. Esta iniciativa, conocida como Dining Out NYC, es una de las respuestas más destacadas a los efectos de la pandemia, buscando revitalizar tanto el sector gastronómico como la vida pública en la ciudad.
El programa permite a más de 2,600 restaurantes operar en las aceras y calles de Nueva York, proporcionando a los neoyorquinos una opción atractiva para disfrutar de sus comidas al aire libre. Sin embargo, esta medida también ha generado un intenso debate sobre los costos adicionales para los restaurantes y la regulación que limita la duración del programa a solo una parte del año.
VIDEO MÁS VISTO
Inundaciones repentinas anegan carreteras en Virginia Occidental tras intensas lluvias en la región
Servicio al aire libre en restaurantes de Nueva York
El programa Dining Out NYC comenzó como una medida temporal para ayudar a los restaurantes a mantenerse a flote durante las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia de COVID-19. Este sistema, que permitió la instalación de comedores en la vía pública, ha sido renovado y extendido para 2025, ahora con una mayor cantidad de restaurantes autorizados para operar en las calles de la ciudad.
En total, son aproximadamente 2,600 los restaurantes que han recibido el permiso para operar bajo este modelo, lo que marca un importante hito en la recuperación económica del sector restaurantero de Nueva York. A partir del 1 de abril, estos establecimientos podrán ofrecer sus servicios al aire libre hasta finales de noviembre, según las normativas actuales. La iniciativa, aunque bien recibida por muchos, también presenta desafíos significativos, especialmente para los pequeños negocios.
Para los propietarios de restaurantes, el coste de instalar y desmontar las estructuras para cada temporada se ha convertido en una carga. Algunos legisladores, como Tony Simone, asambleísta de Manhattan, han expresado su apoyo a los restauradores al pedir que las restricciones se flexibilicen, permitiendo que las instalaciones se mantengan todo el año. Esto ayudaría a reducir los gastos adicionales de los negocios que ya han invertido en crear espacios permanentes al aire libre.
Mientras tanto, los ciudadanos de Nueva York se han mostrado entusiastas con la expansión de esta opción, disfrutando de la posibilidad de comer en espacios abiertos en un entorno urbano tan emblemático como es la Gran Manzana. Según el comisionado del Departamento de Transporte de la Ciudad de Nueva York, Ydanis Rodríguez, "ya se siente la primavera, y los neoyorquinos están listos para disfrutar de cenas al aire libre".
El impacto de esta política no se limita solo a los restaurantes. También se han beneficiado los trabajadores de estos establecimientos y la ciudad en su conjunto, ya que el ambiente urbano se ha vuelto más dinámico y atractivo para turistas y residentes. Sin embargo, el costo para los restaurantes no es menor, y algunos de ellos se encuentran ante el dilema de invertir más dinero para continuar operando al aire libre.