Deportaciones: Panamá libera a expulsados de Estados Unidos por críticas de grupos de derechos humanos
Decenas de migrantes deportados de Estados Unidos fueron liberados en Panamá, enfrentándose a un futuro incierto tras críticas sobre su trato y condiciones de detención.
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Decenas de migrantes que habían sido detenidos en Panamá tras ser deportados de Estados Unidos fueron liberados, enfrentándose a un futuro incierto. La decisión se produce tras semanas de críticas y demandas relacionadas con el trato a estos deportados.
Entre los liberados se encuentra Hayatullah Omagh, un afgano que huyó de su país tras la llegada de los talibanes. Sin recursos ni familiares en Panamá, Omagh y otros migrantes se encuentran en una situación de limbo legal, con solo 30 días para abandonar el país. La situación ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos y abogados que buscan ayudar a estos migrantes.
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Condiciones de detención y liberación
Los migrantes liberados, que incluyen personas de países como China, Rusia, Pakistán, Irán y Nepal, fueron mantenidos en un campamento remoto bajo condiciones difíciles. Durante su detención, se les privó de acceso a teléfonos y asistencia legal, lo que generó un ambiente de desesperación. Al llegar a la ciudad de Panamá, muchos se encontraron con la ayuda de grupos de derechos humanos que intentaron proporcionar refugio y recursos.
Las autoridades panameñas han indicado que los deportados pueden solicitar una extensión de su estadía, pero muchos, como Omagh, no saben qué camino seguir. La liberación de estos migrantes ha puesto de manifiesto las condiciones precarias en las que fueron mantenidos y la falta de opciones para quienes buscan asilo.
El dilema de los deportados
La situación de los deportados es compleja. Muchos, como Nikita Gaponov, un joven ruso que huyó por su orientación sexual, enfrentan la posibilidad de regresar a países donde su vida corre peligro. Gaponov, quien no pudo presentar una solicitud de asilo en la frontera de EE. UU., expresó su angustia al ser liberado, indicando que no tiene un lugar seguro donde quedarse.
La presión internacional sobre Panamá ha aumentado, ya que se ha denunciado que el país se ha convertido en un "agujero negro" para los deportados. Las condiciones de detención han sido objeto de críticas, y se han reportado casos de personas que requieren atención médica urgente tras su liberación.
Derechos humanos y asilo
Las organizaciones de derechos humanos han subrayado que, bajo la ley internacional, las personas tienen derecho a solicitar asilo cuando huyen de conflictos o persecuciones. Sin embargo, muchos de los liberados han sido informados de que Panamá no acepta solicitudes de asilo, lo que limita sus opciones y aumenta su vulnerabilidad.
Omagh, quien se identificó como miembro de un grupo étnico minoritario en Afganistán, enfatizó que regresar a su país bajo el régimen talibán significaría su muerte. Su historia refleja la desesperación de muchos migrantes que, tras haber cruzado continentes, se ven atrapados en un ciclo de deportaciones y falta de protección.
El futuro incierto de los migrantes
La liberación de estos migrantes ha dejado claro que, a pesar de la posibilidad de extender su estadía, muchos no tienen un plan claro. La mayoría de ellos desea continuar su viaje hacia Estados Unidos, donde esperan encontrar la libertad y la seguridad que no pueden obtener en sus países de origen.
La situación de los migrantes en Panamá plantea preguntas sobre la responsabilidad de los gobiernos en la protección de los derechos humanos y el tratamiento de aquellos que buscan asilo. La comunidad internacional observa de cerca cómo se desarrollan estos eventos y qué medidas se tomarán para garantizar la seguridad y el bienestar de los deportados.