Roberto Carlos en Lima: así fue su emotivo concierto en una noche que quedará para la eternidad
El legendario cantante brasileño regresó a nuestro país luego de 7 años. Con un repertorio lleno de amor y nostalgia, el artista conquistó a miles de seguidores que llegaron desde distintas ciudades del país.
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La noche del lunes 3 de marzo, el Rey de Brasil nos invitó a una cena romántica. Llegó con un impecable traje blanco, luego de un cariñoso saludo, nos contó anécdotas de su vida y lo conocimos una vez más. Nos reímos, lloramos y bailamos. Con la caballerosidad que lo caracteriza, decidió terminar la velada regalándonos rosas y nos dimos cuenta de que no quería irse.
Más de 5 mil peruanos compartimos la mesa en esta importante fecha, todos mirando lo mismo, pero con un desborde de emociones diferente. Nos volvimos a ver luego de aquel 20 de noviembre del 2018, hace 7 años. Cómo perderme la celebración de tus casi 66 años de trayectoria, y descuida, fuimos de blanco, sabemos que ese es tu color favorito junto con el azul.
La cita estuvo pactada a las 9 de la noche, al llegar me percaté del legado que estás dejando, no solo en generaciones pasadas, sino también en jóvenes que crecieron escuchándote en las radios de sus abuelos o padres. Te recibimos emocionados, con aplausos que anticipaban tu llegada, expectantes de verte ingresar a ese escenario que ya mostraban un despliegue musical al nivel que nos tienes acostumbrados.
"Gracias por todo el cariño"
El reloj marca las 9:30 de la noche, todos en nuestros asientos esperamos el ingreso del Rey. Las luces del Arena 1 se apagan y se encienden las azules en el escenario e ingresa el director de la orquesta. Escuchamos una introducción instrumental. Mientras, en las pantallas, un video muestra los momentos de la carrera de Roberto Carlos. Sus comienzos en el festival San Remo década de los 60.
Tras un instrumental que repasó sus mejores éxitos, se escucha una voz anunciando el ingreso del cantante brasileño. “Señoras y señores, con ustedes Roberto Carlos”, se escucha. A paso lento, con su clásico traje blanco y una reverencia hacia el público, ingresa al escenario el Rey de la música Latina. Sin más preámbulos inicia con ‘Emociones’ (1998).

Roberto Carlos en Lima: "Gracias por todo el cariño que siempre he recibido de ustedes". Foto: Miguel Vásquez / URPI - LR
Al culminar, se dirige al público peruano por primera vez. “Gracias por todo el cariño que siempre he recibido de ustedes. Desde que nací (…) la verdad es que no soy de hablar, soy de cantar. Pero, cada vez que nos encontramos, tengo ganas de decir muchas cosas”, mencionó. Inmediatamente después, escuchamos ‘¿Qué será de ti?’ (2008).
Éxito tras éxito, la tercera fue ‘Cama y mesa’ (1988). A estas alturas, la emoción del público era notorio, a pesar de los asientos, todos nos quedamos de pie al ver tremendo despliegue musical del cantante brasileño. El escenario era sencillo, un micrófono para el artista al centro y alrededor la orquesta.
Repertorio lleno de clásicos
La calma llegó con ‘Detalles’ (1972). El escenario completamente oscuro y solo Roberto iluminado por un reflector. Es importante mencionar que en cada canción existía un momento para que los músicos puedan lucir su destreza y el cantante brasileño los aplaudía. Continuamos con ‘Desahogo’ (1979), en la cual hizo coros con solo los hombres.
La sexta era especial, una de las más esperadas. “Siempre la he cantado con mucha alegría y mucho amor. Hoy la canto sin alegría, pero con amor cada vez más grande. Mi madre”, de esta manera Roberto Carlos dio pie a ‘Lady Laura’ (1978). La emoción quedó registrada en las lágrimas que caían sobre las mejillas de los asistentes ya sentados en sus asientos y conmovidos por un tema dedico a las madres.

Roberto Carlos sobre su tema 'Lady Laura': "Siempre la he cantado con mucha alegría y mucho amor". Foto: Miguel Vásquez / URPI - LR
‘Mujer pequeña’ (1992), ‘Propuesta’ (1973) y ‘Cóncavo y convexo’ (1998) continuaron luego del momento emotivo. Hasta que llegamos a un intermedio musical en el que los músicos demostraron su destreza con ritmos como el blues y jazz. Casi 15 minutos después, regresa Roberto Carlos e improvisa en la melodía que su orquesta había creado.
Amor y humildad
Como ya nos ha acostumbrado durante toda la noche. Previo a su canción número 11 decide dar una reflexión hacia el público. “El hombre que toda mujer quisiera tener, un tipo que yo quisiera ser”, mencionó y cantó ‘Ese tipo soy yo’ (2015).
De la misma forma, antes de la siguiente, Roberto recuerda la traducción que tuvo una de sus canciones más emblemáticas. Aún sigue sin entender “¿Por qué el gato era azul?”. Es así, cuando suena ‘El gato que está triste y azul’ (1972). Momento clave de la noche al formarse una ola de brazos que iban de lado a lado acompañando la voz del cantante brasileño.
Luego de ‘La Distancia’ (1973), con la humildad que lo caracteriza, Roberto decide presentar a su orquesta con una canción completa. Cada nombre e instrumento fue mencionado por el artista y hasta fuimos testigos del canto de cumpleaños a uno de los integrantes del conjunto. Antes de ingresar a la recta final, escuchamos ‘El día que me quieras’ (1973).
El cierre de oro
Estamos llegando al final de la velada. Escuchamos una de las favoritas y más esperadas. ‘Amigo’ (1977), canción que sin duda refleja el valor de una amistad sincera y sólida. Esta vez, sin mayor preámbulo, sigue ‘Jesucristo’ (1970). En esta canción sucede algo particular, vemos algunos asistentes acercase al escenario, decidimos sumarnos a la multitud y vemos que los de seguridad quitan las rejas.
Estando a pocos metros del Rey de Brasil, vemos que el artista sostiene un ramo de flores. Los brazos alzados llamando a Roberto Carlos, mientras de fondo suena ‘Jesucristo’ y el artista regalando rosas. Todo esto se convirtió en una secuencia que generó una atmosfera celestial. Logré contar hasta 10 ramos de 10 rosas cada uno. “Gracias”, mencionó el cantante e ingresó a su camerino.
¿Es el final?, no. Vuelve a salir e interpreta ‘Amada amante’ (1971). Con el público pegado al escenario, los coros eran cada vez más fuertes, el momento clímax del concierto sin duda alguna. ¡Roberto, Roberto!, gritaba el público peruano desbordando de emoción. Hasta que llegó ‘Un millón de amigos’ (1975), canción que emocionó hasta las lágrimas. A estas alturas es difícil explicar en palabras lo que se vivió en ese momento.
Cuando pensamos que era el final, regresó una vez más para despedirse con ‘Solamente una vez’ (1977). Durante la canción, se permite bailar con una dama que sale desde el camerino. Al cierre, levanta los brazos y agradece. La orquesta cierra con el instrumental de ‘Amigo’ de una manera excepcional, una noche impecable que solo podía lograrlo una leyenda como Roberto Carlos.