Luis Miguel Castilla al ministro de Economía: “Alentaría a José Salardi no ceder a presiones de grupos empresariales”
Entrevista. El extitular del MEF le hace un pedido al nuevo ministro de Economía: no abrir flancos a beneficios tributarios injustificados solo para inyectar confianza.
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A simple vista, la economía peruana parece haber recuperado su dinamismo, pero dos factores lastran su andar. A juicio del extitular del MEF, Luis Miguel Castilla, el mérito del Gobierno sobre el crecimiento del 2024, apenas es mínimo, considerando los vientos externos a favor, el rol clave del Banco Central de Reserva e inyecciones de liquidez producto de retiros de AFP y CTS, que movieron el consumo.
Apunta a un déficit fiscal disparado que heredará el próximo gobierno y un MEF, aunque oxigenado con la llegada de José Salardi, sigue debilitado en credibilidad. Le hace un pedido al ministro: ser firme y no abrir flancos a beneficios tributarios que carecen de justificación.
-¿Qué diagnóstico le da a la economía peruana?
La economía peruana está relativamente bien en el sentido de que ha logrado controlar la inflación y recuperarse luego de una recesión del 2023. La mayoría de sectores está creciendo, pero los dos puntos débiles son que la recuperación económica en curso tiene un techo de entre 3% y 4%, que es bajo para disminuir los niveles de pobreza aún existentes.
Tiene también un déficit fiscal que se ha venido acumulando en el tiempo, que nos ubica muy por encima de las reglas vigentes, y que para poder recuperar la credibilidad en el manejo de la política fiscal, debería reducirse del 3,7% al 2,2%.
-¿Haber crecido 3,3% en 2024 es mérito del gobierno o por vientos a favor?
En gran medida no es atribuible al Gobierno, porque en términos de los motores de crecimiento básicamente han sido la recuperación del consumo privado, y eso es imputable al Banco Central de Reserva al haber reducido la inflación. Se basa en los vientos externos al tener un boom exportador en precios altos de los términos de intercambio.
Quizás lo único que el gobierno puede tener cierto nivel de responsabilidad, es en un incremento de la inversión pública. Y esto, más que nada, es una recuperación del gasto de los gobiernos regionales y locales que luego de dos años de gestión habían aprendido a gastar sus presupuestos. La gran tarea pendiente del gobierno es procurar que haya un mayor incremento en la inversión privada, que es lo que genera empleo formal.
-¿El dinamismo del consumo producto de la liquidez por los retiros AFP y CTS adyudaron al PBI también?
Estas inyecciones excepcionales de liquidez, con la liberación del CTS y los fondos AFP ayudaron al trabajador formal, aunque de manera transitoria. Hubo una mayor liquidez que ayudó a que el consumo privado creciera, tras tener un crecimiento nulo.
-El MEF proyecta crecer ahora 4% y usted ha señalado que no es imposible. ¿No es exceso de confianza?
Siempre hacer proyecciones con tanto factor incierto es un albur, pero creo que las condiciones podrían estar dadas, habida cuenta que se mantendrían elevados los precios internacionales, especialmente el precio del cobre, pese a la incertidumbre e inestabilidad de los mercados internacionales. Hay dos factores muy coyunturales que han aparecido y que puedan poner en peligro ese pronóstico.
Uno es el impacto que puede tener el cierre de centros comerciales, a raíz de los penosos acontecimientos de Trujillo.
Esto podría frenar en seco a sectores intensivos como comercio y servicios. Lo segundo es que se haya abierto la posibilidad de alerta por un Niño Costero, que podría también afectar al pronóstico, especialmente en agro y pesca, que se habían recuperado. Lo más difícil es que estamos entrando a un año preelectoral. Las presiones populistas y de gasto público puede que hagan muy difícil el cumplimiento de la meta fiscal.
-¿La tasa de crecimiento debería en todo caso converger alrededor del 3%?
4% es una tasa que se puede alcanzar de no darse estos escenarios que pueden tener un efecto disruptivo en la actividad económica, pero creo que el piso podría ser un crecimiento de 3%, similar al año pasado. Ahora, creo que es un poquito prematuro porque estamos recién empezando marzo. La economía peruana se ha mostrado bastante resiliente y si surte efecto el anuncio del MEF de destrabar algunos proyectos a través de la firma de adendas que podrían movilizar inversión privada por más de US$5.000 millones en diversos proyectos de infraestructura, eso ciertamente podría ayudar a inyectarle mayor confianza. En el espectro político, nada ha cambiado, y si a eso le sumas el impacto de la inseguridad, es peor.
-Salardi prepara un paquete de desregulación, pero ¿no cree que han existido anuncios similares que caen en saco roto?
El problema está en que se aprueba una cantidad de leyes y normas, pero no se cumplen o hay temor de los funcionarios del Estado de desregular, porque han habido sendos pedidos de delegaciones de facultades y nada ha pasado. Se anunció la ventanilla única digital para el sector minero y han habido algunos avances, pero un poco lentos. El tema radica en que simplemente aprobar un papel, no es suficiente. Se tiene que asegurar que se cumpla lo que se establece en esa desregulación.
Lo que promete Salardi, creo yo, tiene que ver más con acelerar las Asociaciones Público Privadas, y en ese sentido él quisiera potenciar Proinversión para que tenga un rol mucho más activo. Es decir, no solamente quedarse en la adjudicación de los proyectos, sino en la ejecución contractual y darle mucho más peso a esa actividad. Por ahí creo que viene la reforma. Me parece que la entrada de Salardi le ha dado oxígeno a la gestión, pero las mismas restricciones políticas están vigentes. Nada ha cambiado y eso puede ser un limitante a la efectividad de las medidas.
-¿Cuál fue el principal error del exministro de Economía José Arista?
Creo que el talón de Aquiles fue aferrarse al cargo más de la cuenta y permitir que el rol del MEF se devalúe significativamente. Un ministro de Economía en nuestro país tiene las facultades, pero requiere el apoyo de la Presidenta y del resto del gabinete. Acá no dio la pelea. Creo que eso es lo que ha debilitado al MEF. Incluso no teniendo mayoría en el Congreso, hay formas de interponer acciones de inconstitucionalidad al TC, cosa que nunca hizo Arista. Eso dio cabida a un manejo irresponsable.
-¿Qué garantiza que Salardi no cometa los mismos errores?
Buena pregunta. Creo que Salardi trae una trayectoria muy reciente de ser un buen gestor al haber efectivamente creado las condiciones para que se adjudiquen Asociaciones Públicos Privadas de manera record el año pasado. Pero la verdad es que nada garantiza porque las condiciones políticas son iguales y quizá sean peores.
A medida que se acerquen las elecciones, el apetito de los congresistas por ser populistas va a continuar, también tienen el móvil de la reelección al Senado. Los alcaldes y gobernadores regionales, que no tienen la reelección disponible, van a tratar también de aprovechar lo que les queda de gestión para llevar agua a su molino. Entonces, no hay ni una garantía más allá de su poder de convencimiento, pero va a faltar verlo trabajar en el terreno y llevar un poco más de tiempo en el cargo para hacer un juicio de su labor.
Beneficios tributarios y déficit fiscal
-Pero en sus primeros pasos, se ha mostrado abiertamente a favor de algunas exoneraciones tributarias injustificadas como el drawback
Pretender que el boom agroexportador responda a que tengamos un tratamiento preferencial donde se subsidia los márgenes de las empresas exportadoras, la verdad es que yo no compro esa justificación. Es un subsidio ciego y la verdad que yo creo que el ministro, aún empezando con buen pie, tiene que ser muy cuidadoso en ser consistente.
Si tiene un desafío grande de rebajar el déficit fiscal de 3,7% a 2,2% del PBI, tiene que procurar no seguir abriendo fuentes de pérdida de recursos fiscales. Tanto el drawback como la tasa preferencial de 0% del impuesto a la renta para las zonas económicas especiales, no son una buena medida. Nosotros tenemos 2% del PBI o más de S/20.000 millones de exoneraciones tributarias todos los años y no necesariamente han cumplido su objetivo. El Código Tributario establece que se revisen cada tres años estos esquemas, cosa que nunca ha ocurrido eso.
-¿Lo hace ver a Salardi como un irresponsable fiscalmente?
No lo podría catalogar de irresponsable con lo que hemos visto a la fecha, pero sí tiene que ser mucho más cuidadoso de no abrirse flancos y eso lo va a ver él cuando formule el presupuesto del año entrante; todas las presiones que va a tener. Tiene que ser muy cuidadoso en el manejo de la hacienda pública y yo lo alentaría a no ceder las presiones de grupos empresariales. Son medidas innecesarias para inyectar confianza.
-¿Abrir flancos se refiere a más medidas perniciosas del sector privado y Congreso que lo podrían avasallar?
Exactamente, porque una vez que uno ha dicho sí a algo y ya marcó posición, decirle no a otra cosa muy similar, es muy difícil. Así como el drawback, los espacios fiscales se han reducido por las medidas aprobadas en el Congreso con regímenes anacrónicos como subsidiar a los restaurantes con IGV de 8% y otras perlas más. El MEF tiene que ser firme y plantarse porque de lo contrario, no estaría cumpliendo su labor de velar por el uso responsable de los recursos públicos.
-¿Qué siente que le ha hecho perder credibilidad al Ministerio de Economía?
El mismo hecho de tener gobiernos muy débiles, eso le ha pasado factura al MEF. De alguna forma ha sido ninguneado por los políticos y tampoco ha habido ministros que hayan defendido los fueros como corresponde.
-El déficit fiscal está disparado y se advierte un tercer incumplimiento de la regla. ¿Qué riesgo corre el gobierno entrante?
El legado será unas finanzas públicas debilitadas. Se le deja la necesidad de ajustar las cuentas públicas muy fuertemente, porque yo creo que este año tampoco se va a cumplir el tope de déficit.
Si bien los números de confianza empresarial están en azul, aún están lejos del promedio histórico.
-¿Hay espacio de recuperarlo en este régimen?
Yo lo dudo francamente, porque ahora lo que está pesando más es la incertidumbre en el corto plazo. No veo un deterioro necesariamente, pero nuestro país se ha tornado muy impredecible. Eso limita una mejora mayor en la confianza, especialmente de las empresas.
-La inauguración del nuevo Jorge Chávez está en ciernes, ¿qué imagen se proyecta?
A mí me parece una vergüenza lo que está pasando con el aeropuerto porque lo que muestra es una total falta de planificación. Son más de 10 años que se ha estado gestando el terminal, la segunda pista y la nueva torre, y no se han tomado las medidas para entregar esto que tiene sendas postergaciones. Estando a menos de un mes de que entre en operación, hace que demos una mala imagen al mundo.