Esta es la preocupante noticia para los usuarios que compran con tarjeta de crédito: Gobierno de Gustavo Petro sube tarifas en abril
El aumento de la tasa de usura afecta a más del 35% de los colombianos con tarjeta de crédito. En abril de 2025, los intereses subirán, impactando el acceso a crédito formal.
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En un giro inesperado para los consumidores colombianos, el Gobierno de Gustavo Petro, a través de la Superintendencia Financiera de Colombia, ha anunciado un incremento en la tasa de usura, afectando de manera directa a aquellos que utilizan tarjetas de crédito y otros productos financieros.
El ajuste en la tasa de usura es el primero en meses, después de un largo período de recortes en los años 2023 y 2024. La decisión ha generado preocupación, no solo por los altos costos adicionales para los usuarios de crédito, sino también por los efectos que tendrá sobre el acceso al financiamiento, particularmente en los sectores más vulnerables de la sociedad.
Tasa de Usura: ¿Qué es y cómo afecta a los colombianos?
La tasa de usura es el límite máximo de interés que se puede cobrar por un préstamo o crédito en Colombia. La Superintendencia Financiera de Colombia establece este límite con el fin de proteger a los consumidores de prácticas abusivas por parte de las entidades financieras. Esta medida, que regirá a partir de abril de 2025, supone un ajuste de 0,7 puntos básicos, subiendo del 24,92% al 25,62%. El aumento de interés tiene un impacto considerable, especialmente para los más de 35% de adultos colombianos que dependen del crédito para financiar sus compras.
Este aumento en la tasa significa que los intereses que los colombianos deben pagar por utilizar tarjetas de crédito, entre otros productos financieros, subirán de manera significativa a partir de abril de 2025. Este ajuste afecta tanto a los créditos personales como a los de consumo, ordinarios y populares, así como los microcréditos rurales y urbanos.
Para muchas personas, el uso de tarjetas de crédito es una herramienta básica para cubrir sus necesidades financieras. Sin embargo, la subida de la tasa de interés implica que aquellos que dependen del crédito para realizar sus compras diarias verán un aumento en el costo total de sus deudas, lo que puede llevar a una mayor carga financiera. Este aumento puede desincentivar el consumo y generar más dificultades para quienes ya enfrentan problemas económicos.

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El impacto en el acceso al crédito y en la economía colombiana
Uno de los efectos colaterales de la modificación en la tasa de usura es la reducción en el acceso al crédito, especialmente entre los sectores de menores ingresos. Un informe reciente de la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (Fedesarrollo) destaca cómo la disminución de la oferta de créditos ha sido una consecuencia directa de la reducción de los límites de tasa de interés en años anteriores. En particular, se ha observado un descenso en la aceptación de solicitudes de crédito de alto riesgo, lo que ha afectado principalmente a los sectores más vulnerables.
El análisis de Fedesarrollo también indica que la tasa de usura, al ser un indicador regulado por el Gobierno, tiene implicaciones no solo en el crédito individual, sino en la salud del sistema financiero en general. Según el informe, la reducción de la tasa de interés limitó las oportunidades de financiamiento formal, especialmente en áreas rurales y en líneas de crédito de bajo monto. Como resultado, más colombianos pueden verse obligados a recurrir al crédito informal, como el "gota a gota", un sistema en el que las tasas de interés son hasta nueve veces más altas que las de los productos regulados.
¿Cómo afecta este aumento a los microcréditos y el crédito rural?
El sector rural es uno de los más perjudicados por el aumento de la tasa de usura. Según el informe de Fedesarrollo, los microcréditos y los créditos de menor monto, que han sido una opción para muchos colombianos en el campo, sufrirán una contracción en su oferta debido al aumento de la tasa. La reducción de las tasas de interés en los últimos años había generado un crecimiento en la disponibilidad de estos productos, pero con el nuevo ajuste, el acceso a financiamiento para los pequeños productores y las comunidades rurales se vuelve aún más limitado.
El Banco Agrario de Colombia, uno de los principales actores en el financiamiento agrícola, enfrenta dificultades adicionales por la nueva segmentación de tasas según categorías de riesgo. Esta medida podría acentuar las disparidades entre las áreas rurales y urbanas, dificultando aún más la inclusión financiera en estas zonas, que ya enfrentan grandes desafíos.