73 cartas de mujeres escritoras e intelectuales
No es que la epístola sea un género para mujeres, es el género que ellas han sabido desarrollar a causa de las imposiciones sociales.

Durante no poco tiempo, la epístola fue el medio usado por muchas mujeres para expresar su anhelos y deseos, en especial durante el siglo XIX. La presión social era tan fuerte que no estaba del todo bien visto que las mujeres destaquen en otros ámbitos de la vida más allá de las responsabilidades del hogar. No tuvieron otra opción que escribir cartas y mandarlas, la mayoría de las veces, de forma clandestina para evitar lo que serían cantadas represalias. Lo dicho no es prerrogativa local, por cierto.
La epístola es un registro muy rico que cuenta con grandes nombres en su aún joven tradición. La epístola no solo es escritura, sino del mismo modo complicidad con uno mismo. No es extraño, entonces, que más de una artista e intelectual se haya animado a sacarle todo el jugo posible, porque ofrecía una coraza contra la mirada condenatoria.
Muchas mujeres escribieron cartas, pero por extraño que parezca pese al interés en las cartas, aún tenemos insuficientes títulos que le brinden el peso y la levadura que merece.
En este sentido, no dejemos de saludar la aparición de Mujeres escritoras. Epístolas (Bicentenrio Casa Editorial), compilado por Giovanna Signari, quien nos presenta 73 cartas escritas por 42 escritoras peruanas y extranjeras.
La distribución de las cartas está dividida por décadas (1880, 1890, 1900, 1910, 1920, 1930). La estructura no pudo ser más perfecta, ya que nos permite contextualizar mejor el escenario en que fueron escritas estas misivas, las cuales tienen todos los tonos narrativos.
La presente publicación está conformada por las cartas de Clorinda Matto de Turner, Amgélica Palma, Blanca de los Ríos, Carmen de Burgos, Concha Espina, Dora Mayer de Zulen, Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Juana Rosa de Amézaga, Mercedes Cabello de Carbonera, Mercedes Gallagher de Parks, Teresa González de Fanning, entre otras.
No es que la epístola sea un género para mujeres, es el género que ellas han sabido desarrollar a causa de las imposiciones sociales. De la selección de Signari, hemos releído las misivas de Cabello de Carbonera, Gabriela Mistral, González de Fanning y, como tenía que ser, la de la gran poeta uruguaya Juana de Ibarbourou a Angélica Palma. Todas las cartas proyectan lo que vemos poco hoy: sororidad. Muy bueno.