El Gran Parásito y Bitcoin: la profecía que Margiotta advirtió y que hoy se está cumpliendo
Una reseña del libro El Gran Parásito sobre la forma en que Bitcoin influye en el sistema financiero internacional o el gran parásito, en palabras del autor.

El 7 de marzo de 2025, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para establecer una Reserva Estratégica de Bitcoin en Estados Unidos. La medida, financiada con Bitcoin incautado en procesos judiciales, marca un cambio drástico en la política monetaria del país y confirma muchas de las advertencias que Micael Margiotta expuso en El Gran Parásito: la manipulación del dinero, la erosión del poder adquisitivo y el avance hacia un sistema financiero basado en el control digital y como bitcoin es la solución.
Mientras la Reserva Federal lucha por contener la inflación y evitar una recesión, Bitcoin sigue consolidándose como el único dinero verdaderamente escaso y descentralizado. Lo que antes parecía una teoría conspirativa ahora es una batalla abierta entre dos modelos monetarios en colisión: un sistema financiero basado en deuda y manipulación, contra una alternativa descentralizada y resistente a la censura.
La Reserva Federal y la crisis del dólar
Margiotta expone que la Reserva Federal no es una institución que protege la estabilidad económica, sino un mecanismo diseñado para beneficiar a una élite financiera. La impresión incontrolada de dinero fiat ha servido para transferir riqueza desde los ciudadanos hacia el gobierno y los bancos, mientras que la inflación ha empobrecido a la población.
Desde la pandemia de 2020, la FED ha inyectado más de $8 billones de dólares en la economía, provocando la peor crisis inflacionaria en más de 40 años. En 2025, la Reserva Federal de Atlanta proyecta una posible contracción económica debido a la caída del consumo y la incertidumbre arancelaria.
Bitcoin, en contraste, opera bajo una política monetaria transparente e inalterable. Su oferta máxima de 21 millones impide la devaluación arbitraria y protege a sus usuarios del colapso del dólar. La decisión del gobierno de EE.UU. de incluir Bitcoin en su estrategia económica es un reconocimiento implícito de su valor como reserva estratégica.
El fin del petrodólar y el ascenso de Bitcoin
Desde 1971, el dominio del dólar se ha sostenido a través del petrodólar, un sistema que obliga a los países a comprar petróleo exclusivamente en dólares. Margiotta advirtió que este modelo estaba destinado a colapsar, ya que no se basaba en un respaldo real, sino en acuerdos políticos y presión económica.
Los eventos recientes han confirmado su predicción. Desde 2023, China, Rusia y Arabia Saudita han comenzado a comerciar petróleo en yuanes, rublos y oro, debilitando la demanda global del dólar. Frente a esto, EE.UU. ha dado un giro inesperado al adoptar Bitcoin como activo estratégico en lugar de defender ciegamente el petrodólar.
Aunque la Reserva Estratégica de Bitcoin anunciada por Trump no implica compras directas con fondos públicos, el hecho de almacenar Bitcoin incautado sugiere que el gobierno reconoce su valor a largo plazo. La ironía es evidente: mientras EE.UU. presiona a otros países para limitar su adopción de Bitcoin, ahora lo incorpora silenciosamente a su propio sistema financiero.
CBDCs frenadas, pero adopción de stablecoins en aumento
Margiotta describió las monedas digitales de bancos centrales (CBDCs) como la fase final del control financiero total. Estas permitirían a los gobiernos rastrear cada transacción, limitar el acceso al dinero y aplicar restricciones según criterios políticos.
China ya implementó su yuan digital, vinculado a su sistema de crédito social. En EE.UU., aunque la administración Biden exploró el desarrollo de una CBDC, la llegada de Trump al poder ha detenido esos planes. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, ha reafirmado que EE.UU. no tendrá una CBDC sin la aprobación del Congreso, lo que de momento frena su implementación.
Sin embargo, en lugar de promover el uso de efectivo, el gobierno ha comenzado a adoptar stablecoins—tokens digitales que representan dólares en blockchains públicas. Esto permite la digitalización del dinero sin necesidad de una CBDC oficial. Empresas como Circle y Tether, que emiten stablecoins respaldadas por dólares, han visto un aumento en la adopción dentro del sistema financiero tradicional.
La estrategia parece clara: aunque EE.UU. detiene oficialmente las CBDCs, está impulsando tokens centralizados que cumplen la misma función, pero sin la etiqueta de una moneda digital de banco central. Bitcoin, en cambio, sigue siendo la única alternativa verdaderamente descentralizada que escapa al control gubernamental.
El Salvador y la presión del FMI
Margiotta predijo que los países más pequeños serían los primeros en desafiar el sistema financiero global, ya que tienen menos que perder y más que ganar al adoptar un modelo descentralizado.
El Salvador ha seguido acumulando Bitcoin, aumentando sus reservas a más de 6,102. A pesar de la presión del Fondo Monetario Internacional (FMI), que condicionó un préstamo de $1.4 mil millones a la reducción del estatus de Bitcoin como moneda de curso legal, el gobierno salvadoreño ha continuado comprando Bitcoin para su tesoro.
El FMI exigió que Bitcoin dejara de ser obligatorio para el pago de impuestos y negocios, pero el país mantiene su estrategia de acumulación. La paradoja es que ahora EE.UU. está siguiendo el mismo camino: presiona a El Salvador para que reduzca la importancia de Bitcoin mientras almacena Bitcoin en su propia reserva estratégica.
Bitcoin y el colapso del sistema fiat
Las predicciones de El Gran Parásito sobre el colapso del sistema financiero basado en deuda se están cumpliendo. La crisis inflacionaria, la caída del petrodólar y la digitalización del dinero muestran que el modelo fiat está llegando a su límite.
Margiotta advirtió que en la transición hacia un nuevo orden financiero, los gobiernos intentarían controlar el proceso mediante la regulación de activos digitales y la imposición de sistemas de vigilancia económica. También previó que Bitcoin no solo sería adoptado por individuos y empresas, sino que eventualmente los propios estados lo acumularían, como ahora hace EE.UU. con su Reserva Estratégica de Bitcoin.
Esto confirma que el choque entre el sistema fiat y Bitcoin no es una hipótesis, sino una realidad en evolución. La historia que Margiotta describió en su libro se está cumpliendo, y su desenlace definirá el futuro del dinero en las próximas décadas.