Celebra los 482 años de Lima recorriendo una de sus más preciadas joyas arquitectónicas,Estefany Luján - Andy Neyra / Revista Rumbos En un distrito donde los incendios irrumpen y las sirenas de las ambulancias parecen una rutina, mantener una estructura de más de 100 años suena a inmortalidad. En Barrios altos, en el Cercado de Lima, la Quinta Heeren es un patrimonio vivo que arrastra varias historias y nos recuerda a la Lima de antaño que se resiste a desaparecer. PUEDES VER: Los regalos del primer centenario de Lima Barrios Altos es sinónimo de criollismo y su legado nos rememora a los callejones, a los balcones coloniales y republicanos, a la mazamorra, a las procesiones y las jaranas. Sin embargo, la Quinta Heeren, cuyo nombre se debe a su arquitecto de origen alemán, Óscar Heeren, también representaba la opulencia de las familias que lo habitaron desde finales del XIX hasta las primeras décadas del XX. Durante sus años mozos en 1880, el lugar fue sede de las distinguidas embajadas de Japón, Bélgica, Alemania, Francia y Estados Unidos. Su renombre no es de menos, pues era un conjunto habitacional de estilo austro-húngaro que comprendía plazuelas, calles estrechas, jardines adornados con lujosos jarrones y esculturas. Espectros de la Casa Heeren Luego, cuando la quinta se convirtió en residencia de diversos personajes, es ahí cuando se inicia la leyenda. A principios del siglo XX ocurre un trágico fin de un importante comerciante japonés llamado Seikuma Kitsutani, el primero que introdujo en nuestra ciudad las novedades de la industria y de la manufactura japonesa. Dicen las historias que cuando perdió su mercadería, que era transportada en dos embarcaciones que naufragaron, quedó en quiebra. A causa de dichos accidentes, Seikuma decide poner fin a su vida mediante un ritual japonés llamado “seppkku”. Como sabemos, el honor tiene un lugar importante en la visión japonesa, por lo que si este rito no se efectuaba a tiempo la familia heredaba la deshonra. El ejecutante ingería primero alguna bebida alcohólica, componía un poema de despedida y de rodillas, con una daga envuelta en papel de arroz atravesaba su abdomen de lado a lado para terminar con un corte vertical hacia el esternón. Posteriormente fue seguido por su familia y hasta hoy, según cuentan algunos residentes, los fantasmas del japonés y su familia recorren por los alrededores de su antiguo aposento. Quinta Señorial A pesar de estos trágicos hechos, estas leyendas no han afectado a la histórica quinta, más bien han sumado a acrecentar el halo inmortal que posee: el polvo y las grietas aún no calan toda su estructura. Y hasta hoy luce su gloria de antaño. Para recorrer su belleza neoclásica hay que atravesar la portentosa reja, caminar por su larga callecita que presenta al lado derecho una hilera de casas, y que conduce hacia la plaza central. Una vez allí es posible admirar una delicada y fina estatua de mármol creada con tanto cuidado y detalle que da la impresión de que el racimo de uvas y los adornos que presenta fueran reales. Los jarrones de mármol, antiguos faroles, los añejos árboles que la adornan y las equilibradas y simétricas casas del conjunto habitacional de estilo austro-húngaro que la circundan completan un paisaje agradable para el descanso. Esta singular expresión urbana concebida y realizada por Oscar Heeren busca ser rescatada por los descendientes de su fundador. Pues, para el deleite de los más curiosos existen visitas guiadas que introducen al visitante a revivir su gloria arquitectónica y sus oscuros mitos. Actualmente estas visitas contribuyen se realizan trabajos de mantenimiento. Recorrerla es definitivamente un viaje al pasado y una dosis nostálgica que tanto bien nos hace a los limeños, peruanos en general. Al rescate del pasado Por todo ello ya en 1998 y en 2006, el World Monuments Fund agregó la Quinta Heeren a su Watch List, definiendola una “ciudad fantasma victoriana”. La UNESCO también consideró la quinta como “patrimonio a riesgo”. Todos estos reconocimientos que hablan de su belleza y valor histórico y que dan cuenta que no estamos reparando en el valor que este conjunto arquitectónico posee. Durante estos últimos años, se han integrado esfuerzos tanto de entidades privadas como públicas para su recuperación, pues debido a sus extensas áreas libres es posible su intervención como espacio público para ofrecer a la población un lugar de encuentro y de integración Ya lo sabe aunque su ubicación es desfavorecedora por estar enclavada en el corazón de Barrios Altos, que la mala fama de este barrio de antaño no obstruyan sus pasos y recorrala hoy mismo. Celebre tamaño tesoro. Celebre a Lima. Larga Vida a la Quinta Heeren.