El arte de contar la historia (y salvarla del olvido) sobre maderos y tablas,Desde que el hombre pisó la tierra tuvo la necesidad de comunicarse. Desde señales de humo y pinturas rupestres, hasta llegar al lenguaje articulado y escrito, donde aparecieron las crónicas para recopilar hechos históricos narrados en orden cronológico. Pero a nuestros antepasados la innovación y el arte los llevaron a preservar la memoria sobre crónicas dibujadas: las tablas de Sarhua. PUEDES VER: El museo de Tello El hombre andino se valió de las imágenes como un recurso de expresión para mostrar su cosmovisión. Los primeros en utilizarlo, según los entendidos, fueron los historiadores del Tawantinsuyo que registraban gráficamente la historia, sus conquistas y la sucesión de la panaca sobre largos listones de madera. Pero se dice que el parto de esta tradición tuvo que ver con el indomable e iracundo Pachacútec Inca Yupanqui (1438-1471), quien mandó pintar tablas para organizar la memoria del imperio que empezaba a construir y restituirse. Luego se hizo costumbre mandar a confeccionar retratos, también llamados quellcas, a manera de registro de los periodos gubernamentales que habían pasado. Lo que con el tiempo fue reconocida como una de las manifestaciones artísticas más originales. Probablemente otro antecedente se encuentre en los dibujos del cronista del siglo XVI, Felipe Huamán Poma de Ayala, quien redactó el texto Primera nueva crónica y buen gobierno acompañado de dibujos. Influencia en la actualidad En el distrito de Sarhua, un pueblo ubicado en las alturas del apacible Ayacucho, el arte de las sarhuas ha sobrevivido hasta hoy. Es más, está vivita y coleando, pues existe la tradición de regalar una tabla pintada con la historia de la familia, cuando alguien construye una casa o forma una nueva familia. En éstas se aprecia a cada integrante en sus labores diarias. Haciendo una descripción horizontal, que lleva un orden de interpretación pictográfica, de abajo hacia arriba y son pintadas con colores extraídos de la tierra y vegetales. A fines del año pasado, Primitivo Evanán Poma, maestro de las tablas de Sarhua, fue laureado por la Biblioteca Nacional del Perú con la muestra “Sarhua Llaqta. Homenaje a don Primitivo Evanán Poma”, donde se exhibieron piezas hechas hasta en eucalipto, con temas como costumbres, ritualidad, música, danza, migración y hasta los años del terror de la lucha contrasubversiva.