La ayacuchana que, tras huir del terrorismo, empezó de cero vendiendo en un mercado de SJL y hoy es dueña de Yamboly: la historia de Dora Rodríguez
Desde su llegada a San Juan de Lurigancho tras escapar de la violencia en Ayacucho, Dora Rodríguez convirtió su esfuerzo en un negocio próspero que hoy es ejemplo de superación.
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La historia de Dora Rodríguez es un ejemplo de perseverancia y éxito en el mundo empresarial. Desde sus humildes comienzos en un mercado de San Juan de Lurigancho, ha logrado posicionar su marca de helados como una de las preferidas en Perú, compitiendo con gigantes como D'Onofrio.
Con más de 15 años en el mercado, Yámboly no solo ha conquistado el paladar de los peruanos, sino que también ha demostrado que con esfuerzo y determinación se pueden superar las adversidades. La vida de Dora cambió drásticamente cuando huyó de su ciudad natal, Ayacucho, debido al terrorismo. Sin embargo, su espíritu emprendedor la llevó a crear una exitosa empresa de postres fríos.

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Los inicios de Dora Rodríguez en Lima
Dora Rodríguez nació en Huanta, Ayacucho, donde realizó sus estudios de primaria y secundaria. Sin embargo, su vida dio un giro inesperado cuando su familia fue perseguida por el grupo terrorista Sendero Luminoso. A los 15 años, su padre decidió enviarla a Lima para protegerla y brindarle un mejor futuro.
Al llegar a San Juan de Lurigancho, Dora optó por emprender su camino en el mundo empresarial. Comenzó a vender en un mercado local, lo que le permitió cubrir sus necesidades económicas y ahorrar para futuros proyectos. Con el tiempo, su dedicación la llevó a incursionar en el negocio de cambio de divisas y, posteriormente, en la venta de helados de la desaparecida marca Chantybón.
La fundación de Yámboly
La oportunidad de adquirir las instalaciones de Chantybón llegó cuando la marca anunció su venta. Dora, con una visión audaz, decidió invertir todos sus ahorros, aproximadamente US$180.000, en esta adquisición. A pesar de las condiciones precarias de las instalaciones, que carecían de servicios básicos, no se dejó intimidar y fundó Helatony’s, conocida comercialmente como Yámboly.
Con solo 15 empleados y un fuerte deseo de triunfar, Doris comenzó a construir su marca. Con el tiempo, Yámboly se convirtió en una de las empresas más queridas por los peruanos, que ofrece helados de calidad y sabores auténticamente peruanos.
La oferta de productos de Yámboly
Yámboly se ha destacado por su variedad de sabores exquisitos y refrescantes. La marca utiliza ingredientes de primera calidad y un proceso de producción meticuloso, lo que la ha llevado a ser la elección preferida de quienes buscan disfrutar de un postre diferente. Entre sus productos más populares se encuentran el Bakanazo, el Trubulú, el Bombom, el Cornello y el Maxi Gold.
Competencia en el mercado de helados
En el competitivo mercado de helados en Perú, Yámboly se enfrenta a grandes marcas como D'Onofrio y Artika. La rivalidad es intensa, pero la calidad y el sabor auténtico de Yámboly han permitido que la marca mantenga una sólida base de consumidores leales.
La inspiradora historia de Doris Rodíguez
La historia de Dora Rodríguez Yámboly es un testimonio de cómo la perseverancia y la visión empresarial pueden transformar vidas. Desde sus inicios en un mercado hasta la creación de una marca icónica, su trayectoria inspira a muchos a seguir sus sueños y enfrentar los desafíos con determinación.
¿Qué significa Yamboly?
Yamboly es una de las pocas compañías de helado que han logrado mantenerse en el mercado y competir con el gigante D'Onofrio. Además, ha alcanzado un gran éxito entre los cientos de clientes que lo prefieren.