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Sociedad

Esta es la única plaza de Lima Metropolitana con un monumento inca: estatua fue un regalo extranjero y su inauguración generó polémica

En el corazón de Lima Metropolitana se encuentra la Plaza Manco Cápac, un espacio histórico que alberga el único monumento en honor a un inca en la ciudad. La estatua, obsequiada por un país extranjero durante el Centenario de la Independencia del Perú, generó controversia en su inauguración.

Esta es la única plaza de Lima Metropolitana con un monumento inca: estatua fue un regalo extranjero y su inauguración generó polémica. Foto: composición LR/VladimirTerán/Andina/JuanCarlosGuzmán
Esta es la única plaza de Lima Metropolitana con un monumento inca: estatua fue un regalo extranjero y su inauguración generó polémica. Foto: composición LR/VladimirTerán/Andina/JuanCarlosGuzmán

Existe una plaza que destaca en Lima Metropolitana por una razón singular: es la única que exhibe un monumento dedicado a un soberano inca. La escultura de Manco Cápac, fundador del Imperio Inca, fue donada por un país extranjero como parte de las celebraciones del Centenario de la Independencia del Perú. Su instalación en 1926, durante el gobierno de Augusto B. Leguía, generó un intenso debate entre historiadores y ciudadanos.

¿Dónde se encuentra la única plaza de Lima Metropolitana que cuenta con un monumento a un inca?

La Plaza Manco Cápac está situada en el distrito de La Victoria, uno de los más emblemáticos de Lima Metropolitana. Su ubicación estratégica la convierte en un punto de convergencia para residentes y visitantes que transitan por una de las zonas más concurridas de la ciudad. Con su diseño urbano clásico y rodeada de edificios con valor histórico, el lugar se ha mantenido como un espacio que recuerda el pasado incaico y republicano del Perú.

Su inauguración, que tuvo lugar el 5 de abril de 1926, estuvo marcada por la polémica y el debate. El monumento del monarca inca originalmente se ubicó en el cruce de las avenidas Santa Teresa (hoy Abancay) y la Alameda Grau hasta la década de 1930.

 La estatua de Manco Cápac se encuentra en La Victoria. Foto: Wiki.<br><br>

La estatua de Manco Cápac se encuentra en La Victoria. Foto: Wiki.

¿Qué país regaló la estatua de Manco Cápac al Perú?

La escultura de Manco Cápac fue un obsequio de la comunidad de Japón en Perú en el marco de las celebraciones por el Centenario de la Independencia. La propuesta de la creación del monumento llegó de parte del presidente de la Comisión Pro Monumento, Ishitaro Morimoto, y Federico Elguera, exalcalde de Lima. Ambos coincidieron en que el escultor debía ser peruano, por lo que organizaron un concurso para elegir a los artistas.

David Lozano, Benjamín Mendizábal y Daniel Casafranca fueron los encargados de construir el monumento en honor al inca. Además de la figura de Manco Cápac, en sus cuatro lados se detallan bajorrelieves de bronce con pátina negra que representan la labor civilizadora que tuvo el monarca andino, la llama, el cóndor y relieves de felinos.

Para colonia japonesa, el primer inca representó un símbolo de progreso, optimismo y espiritualidad, asociándolo el sol, que en Japón no es solo un astro, sino también una marca de identidad y renacimiento. Su bandera, el Hinomaru, plasma el disco solar y el significado de su país: Nihon o Nippon, se refiere a la tierra del sol naciente.

Aunque en un inicio se ubicó en el cruce de las avenidas Santa Teresa (hoy Abancay) y la Alameda Grau, tras la caída del régimen de Augusto B. Leguía, la estatua del monarca inca se trasladó a la plazuela que llevaba un monumento del expresidente y pasó a llamarse Plaza Manco Cápac.

 Inauguración de la estatua de Manco Cápac. Foto: Wiki.<br><br>

Inauguración de la estatua de Manco Cápac. Foto: Wiki.

¿Por qué su inauguración generó polémica?

La inauguración del monumento de Manco Cápac en 1926 estuvo envuelta en una controversia que quedó registrada en el artículo “El neoperuano: arqueología, estilo nacional y paisaje urbano en Lima, 1910-1940”, de Gabriel Ramón Joffré.

Una de las principales críticas fue la interpretación artística de la estatua, que algunos consideraban poco representativa para el ambiente. En un comentario totalmente crítico, el escritor y pintor indigenista Juan Guillermo Samanez exclamaba: “¡Manco Ccapacc en Lima! ¡Inexplicable!”, indicando que entre la escultura y la colectividad que lo erige debía existir una ‘afinidad, simpatía, y demás vínculos raciales e históricos como es de rigor’, por lo que sugería que no era adecuado rendir homenaje a una figura inca en una ciudad fundada por los españoles, sino que el espacio más adecuado habría sido en Cusco.

Del otro lado, Ramón Joffré expuso las ideas de Dora Mayer, investigadora y periodista peruana considerada una precursora del indigenismo en el Perú. “Una de las más articuladas indigenistas anotó ‘Si un monumento a Manco Capac no cabe en Lima, esta ciudad no es la capital del Perú’ y pasó a cuestionar cada uno de los argumentos del pintor. Dora Mayer, por su parte, señaló que el inca no solo significaba el pasado, sino que contenía también un mensaje de reivindicación racial.

A pesar de las críticas iniciales, con el tiempo la escultura ha sido aceptada como un elemento icónico de Lima Metropolitana y se ha convertido en un punto de referencia histórico y cultural, donde la memoria del Imperio Inca se mantiene viva en el paisaje urbano de la capital peruana.