Es curioso cómo Donald Trump subvierte el orden económico internacional, con medidas arancelarias delirantes, y aun así sigue contando con el apoyo de quienes, en teoría, deberían odiar tal aluvión proteccionista. Peor aún: incluso desliza la posibilidad de reelegirse otra vez, casi al más puro estilo chavista, y no pierde devotos presuntamente liberales.
Por si no bastara, se muestra desleal con los venezolanos que creyeron ver en él al adalid de la defensa de sus derechos, frente a la tiranía de Maduro, al punto de enviar a varios de ellos a una cárcel bukeliana sin juicio. Además, Putin el “enemigo del imperio” lo apapacha, lo felicita, compadrea con él para ver cómo ponen de cabeza a Zelenski.
Ese amor político sin barreras por el líder republicano resulta, a estas alturas, surrealista. Cualquier empresario serio -peruano o de otras comarcas-, debería ya tomar distancia porque, ahora sí, va a ser afectado por las decisiones de su otrora ídolo. El “Día de la Liberación’ trumpiano puedes significar la ruina para varios negocios.
Trump es un presidente anti-neoliberal, cuyo programa económico hasta podría ser asumido por Vladimir Cerrón. Seguramente defendería Petro Perú hasta las últimas consecuencias, si fuera mandatario acá. Se pelearía en los medios con los hinchas de Milton Friedman. Y apoyaría sin reservas cualquier ley mordaza que el Congreso le pusiera en bandeja.
En los hechos, es la antítesis de Javier Milei, porque no le ha importado un carajo tumbarse la relativa libertad de comercio global con tal de, según él, reivindicar a su país frente a las malvadas intenciones de otros países. La única razón por la que aún sería defendible para sus lovers es que es un cruzado anti-woke, un enemigo jurado del progresismo.
Y que dice defender los valores familiares tradicionales, a pesar de que no pasaría un examen de catecismo parroquial en esa materia. Por eso, la pregunta última para los conservadores, o los liberal-confusos que lo apoyan, es si vale la pena incinerarse en la pira de sus decisiones y terminar fondeados en el basurero de la historia, sin pena ni gloria arancelaria.
Lic. en Comunicación y Mag. en Estudios Culturales. Cobertura periodística: golpe contra Hugo Chávez (2002), acuerdo de paz con las FARC (2015), funeral de Fidel Castro (2016), investidura de D. Trump (2017), entrevista al expresidente José Mujica. Prof. de Relaciones Internac. en la U. Antonio Ruiz de Montoya y Fundación Academia Diplomática. Profesor de Relaciones Internacionales en la Pontificia Universidad Católica del Perú y Fundación Academia Diplomática.