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Un mundo infeliz, por Ramiro Escobar

Para colmo de rudezas, Trump cubiletea con Putin con el fin de acabar la guerra en Ucrania y trata a Zelenski como un convidado de piedra, o de tierras raras

Tal como van las cosas, las amenazas, los aranceles y los ninguneos, lo que se está perfilando en este sufrido planeta es el tiempo de los rudos. La era de la imposición sin rubor, de la paz impuesta por la fuerza, del ocaso de la verdad. Los días de las estafas sin sanción, de las masacres impunes, del formateo tecnológico sin frenos.

Elon Musk hace unas semanas, y Steve Bannon (ex asesor del hoy de nuevo presidente) hace un par de días, han exhibido un saludo nazi y el mundo ha reaccionado, pero la devoción por ellos ha continuado. Milei, el presidente argentino, justifica su llamado a invertir en una criptomoneda trucha con argumentos que el entrañable Cantinflas rebatiría con solvencia.

Para colmo de rudezas, Trump cubiletea con Putin con el fin de acabar la guerra en Ucrania y trata a Zelenski como un convidado de piedra, o de tierras raras. Le echa la culpa de todo, le dice que se puede quedar sin país. En suma, la matonería está sentando reales en las esferas más altas del poder, mientras nosotros seguimos sumergidos en el delirio digital.

El ex ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, ha llamado a esta etapa el ‘tecnofeudalismo’, un momento histórico en el cual los nuevos dueños del poder son los propietarios de las grandes tecnológicas. Esos que nos hacen trabajar gratis y a la vez nos entretienen. No es casual, por eso, que Musk sea hoy un capitoste de Trump.

Todo encaja. Porque incluso China está en esa frecuencia, tecnopoderosa, y no tardará en ponerse de acuerdo con Estados Unidos y Rusia para que, al fin, tengamos ese mundo estable, aparentemente sin guerras, parecido al ‘mundo feliz’ de Aldous Huxley, y también lleno de sometimiento. Un mundo en el que la lucidez puede convertirse en un lujo.

Tan es así que poner en evidencia estas clamorosas realidades puede ser impopular. Más fácil es seguir la marea, o hasta creer que el cambio climático es un cuento y Trump es un santo. Si este domingo Alternativa para Alemania barre en las elecciones alemanas, o raya la cancha política, quizás algunos reaccionen. Aunque de pronto ya será tarde…

Ramiro Escobar

Meditamundo

Lic. en Comunicación y Mag. en Estudios Culturales. Cobertura periodística: golpe contra Hugo Chávez (2002), acuerdo de paz con las FARC (2015), funeral de Fidel Castro (2016), investidura de D. Trump (2017), entrevista al expresidente José Mujica. Prof. de Relaciones Internac. en la U. Antonio Ruiz de Montoya y Fundación Academia Diplomática. Profesor de Relaciones Internacionales en la Pontificia Universidad Católica del Perú y Fundación Academia Diplomática.