Si ha habido algún anuncio especialmente delirante de Donald Trump, desde que volvió a la Casa Blanca, aquel lunes gélido de enero de este año, es ese de querer crear en la franja de Gaza la “Riviera de Oriente Medio”. Supera largamente a la de convertir a Canadá en el estado 51, o a Groelandia en su propiedad. Es el grado máximo de soberbia, de escasez de miras.
Y además es una propuesta cruel: implicaría desplazar a los palestinos de manera definitiva. En nombre del lujo y el desprecio, por encima del Derecho Internacional, sin que importe su desarraigo luego de meses de atrocidades. Habría que preguntarles a los cristianos que votaron por él si los ricos que irían a vivir allí pasarían por el ojo de esa aguja despiadada.
Felizmente, el rechazo de la comunidad internacional ha sido casi unánime, salvo excepciones también delirantes, como las de los miembros del actual gobierno israelí, que parecen haber encontrado en esa ruta la medida prometida. No lo será, simplemente, porque incluso si algún gobernante árabe acepta recibir a los expulsados la calle lo condenará.
No sabemos si Trump siquiera lo ha pensado, pero con esta propuesta los Acuerdos de Abraham, esos que procuran invitar a varios países de la región a que establezcan relaciones con Israel a cambio de apoyo económico, se les pueden venir abajo. Por querer exhibir su vena bravucona, puede echar por tierra cualquier posibilidad de “rediseñar Oriente Medio”.
Sus planes para esta parte del mundo, y para otras, tienen esa carga de crueldad que, en política, provocan más cólera que ganas de negociar. Y que en el día a día generan un sufrimiento inenarrable. Si alguien quería entender qué significa no creer en los derechos humanos, más allá de las normas y convenciones internacionales, acá tenemos la prueba más inhumana.
¿Se le podrá detener? Hay quienes creen que no, porque no tiene rival militar en el planeta. Porque no le importa que el auditorio lo condene. Es posible. Aunque el capítulo siguiente a su tenaz obstinación puede ser una furia global que enterrará cualquier liderazgo norteamericano.
Lic. en Comunicación y Mag. en Estudios Culturales. Cobertura periodística: golpe contra Hugo Chávez (2002), acuerdo de paz con las FARC (2015), funeral de Fidel Castro (2016), investidura de D. Trump (2017), entrevista al expresidente José Mujica. Prof. de Relaciones Internac. en la U. Antonio Ruiz de Montoya y Fundación Academia Diplomática. Profesor de Relaciones Internacionales en la Pontificia Universidad Católica del Perú y Fundación Academia Diplomática.