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Mundo

Estados Unidos y Rusia han "intensificado recientemente" las conversaciones sobre la guerra en Ucrania, según el Kremlin

El Kremlin confirmó que las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia han cobrado mayor relevancia en los últimos días. Las conversaciones, aunque todavía sin resultados concretos, podrían ser clave para definir el futuro del conflicto en Ucrania.

Donald Trump y Vladimir Putin tendrán una reunión clave para hablar sobre Ucrania. Foto: composición de Jazmin Ceras/LR/AFP
Donald Trump y Vladimir Putin tendrán una reunión clave para hablar sobre Ucrania. Foto: composición de Jazmin Ceras/LR/AFP

Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos han estado marcadas por la confrontación desde el inicio de la guerra en Ucrania. Sin embargo, en los últimos días, el Kremlin ha reconocido que las conversaciones con Washington han aumentado su intensidad. Esta declaración llega en un momento en el que ambas naciones buscan proteger sus intereses estratégicos sin ceder terreno en el campo diplomático.

Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, señaló que existen contactos activos entre ambas partes, aunque evitó proporcionar detalles sobre el contenido y el alcance de las discusiones. Estados Unidos, por su parte, ha sido más cauteloso respecto a estos intercambios, pero fuentes cercanas al gobierno han confirmado que el diálogo sigue abierto. La gran incógnita es si estas negociaciones conducirán a un posible acuerdo que alivie las tensiones o si solo representan una fase más en el pulso geopolítico entre las potencias.

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¿Cuáles son los temas que tratan EE. UU. y Rusia en su conversación?

Las conversaciones entre Estados Unidos y Rusia giran en torno a varios puntos críticos, con el conflicto en Ucrania como el eje central. Washington ha insistido en la necesidad de que Moscú reduzca sus operaciones militares y respete la soberanía ucraniana, mientras que el Kremlin mantiene su exigencia de que Kiev renuncie a su aspiración de ingresar a la OTAN y reconozca los territorios anexionados por Rusia.

Uno de los temas más sensibles es el suministro de armas a Ucrania. Estados Unidos y sus aliados han incrementado el envío de equipo militar avanzado, lo que ha permitido a las fuerzas ucranianas resistir el avance ruso. Moscú ha advertido en repetidas ocasiones que este apoyo prolonga la guerra y amenaza la estabilidad global. En este contexto, un posible acuerdo podría incluir restricciones en la provisión de armas a cambio de una reducción en la intensidad de los ataques rusos.

Otro punto clave es el impacto económico del conflicto. Las sanciones impuestas por Occidente han golpeado la economía rusa, pero también han afectado a los mercados energéticos y comerciales en Europa y Estados Unidos. Se especula que las negociaciones podrían incluir mecanismos para aliviar algunas de estas restricciones, especialmente en el sector energético, donde Rusia sigue siendo un actor fundamental en el suministro de gas y petróleo a nivel mundial.

Finalmente, la seguridad nuclear es un tema ineludible en estas discusiones. La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la posibilidad de un incidente en las centrales nucleares ubicadas en zonas de combate. Washington y Moscú han sostenido intercambios en el pasado sobre este asunto, y es probable que las actuales negociaciones incluyan medidas para prevenir un desastre de gran escala.

¿La reunión de Estados Unidos y Rusia conseguiría el final de la guerra en Ucrania?

A pesar del aumento en el diálogo, es prematuro considerar que estas negociaciones significan el fin del conflicto. Hasta el momento, ni Estados Unidos ni Rusia han mostrado disposición para hacer concesiones significativas. Ucrania, por su parte, insiste en que cualquier acuerdo debe garantizar su integridad territorial y la retirada de las tropas rusas.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha reiterado que no aceptará un cese al fuego que implique la cesión de territorio. Desde su perspectiva, las conversaciones no deben traducirse en una pausa temporal que permita a Rusia reorganizar sus fuerzas, sino en una solución que garantice la paz a largo plazo. Estados Unidos respalda esta postura y ha dejado claro que cualquier acuerdo debe contar con el aval de Kiev.

Por el lado ruso, el presidente Vladímir Putin ha mantenido una posición firme. El Kremlin sigue reivindicando la anexión de varias regiones ucranianas y ha condicionado cualquier negociación a que Occidente deje de respaldar militarmente a Ucrania. Estas exigencias han complicado la posibilidad de un acuerdo inmediato y han llevado a los analistas a considerar que la guerra podría prolongarse indefinidamente si ninguna de las partes flexibiliza su postura.