La carne que cuida tu salud: protege el sistema inmune, ayuda a ganar músculo y es más baja en grasa que el pollo y el pavo
Aunque menos popular que el pollo y el pavo, es una alternativa saludable y nutritiva para una dieta equilibrada. Su fácil digestión y alta hidratación la hacen ideal para diversas preparaciones.

En el momento que se habla de carnes magras, el pollo y el pavo suelen ser las opciones más populares. Sin embargo, existen otras alternativas con un menor contenido graso que pueden ser beneficiosas para una alimentación equilibrada.
Una de ellas es la carne de gallina, que, aunque no goza de la misma notoriedad que otras proteínas, posee propiedades nutricionales que la convierten en una opción a considerar. Su textura más firme dificulta su consumo en guisos, pero resulta ideal para preparaciones como picadillos, croquetas, caldos y sopas, especialmente cuando el ave ha dejado de producir huevos.
¿Qué nutrientes aporta esta carne?
De acuerdo con la Fundación Española de Nutrición (FEN), la carne de gallina está compuesta en un 70% por agua, lo que contribuye a su fácil digestión y a su capacidad de hidratación.
Además, es una fuente significativa de proteínas de alto valor biológico, ya que proporciona todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita. Su aporte proteico favorece la regeneración y el crecimiento muscular, siendo una opción adecuada para quienes realizan actividad física de manera regular.
Otro aspecto destacable es su bajo contenido en grasa, especialmente cuando se consume sin piel, ya que es en esta donde se concentra la mayor parte del contenido lipídico. La grasa predominante en la carne de gallina es monoinsaturada y está compuesta en su mayoría por ácido oleico, un tipo de grasa saludable que se asocia con beneficios para la salud cardiovascular. Además, su aporte de vitaminas y minerales esenciales refuerza el sistema inmunológico.
Alto en colesterol, pero adecuado con un consumo moderado
A pesar de sus beneficios, la carne de gallina contiene casi el doble de colesterol en comparación con otras carnes como la de res o cerdo.
No obstante, su inclusión en una dieta balanceada y su ingesta en cantidades moderadas no deberían representar un riesgo para la salud cardiovascular, siempre que se combine con alimentos ricos en fibra y grasas saludables. Así, esta carne puede formar parte de una alimentación variada y beneficiosa para el organismo.
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