Alerta a futuro en Nueva York: el agua podría dejar de ser potable en 75 años tras la creciente salinidad que la amenaza
Los funcionarios de la ciudad proponen alternativas al uso de sal en carreteras, como sensores en máquinas quitanieves, para mitigar el impacto en el agua de más de 9 millones de neoyorquinos.
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Los embalses suburbanos que proporcionan el 10% del agua potable de Nueva York están aumentando su salinidad debido a décadas de esparcimiento de sal en las carreteras cercanas al sistema. Los funcionarios de la ciudad advierten que, si no se toman medidas para revertir esta situación, será necesario abandonarlos en el futuro.
Según un nuevo estudio presentado por CNN, no sería necesario desconectar los embalses hasta principios del próximo siglo. Sin embargo, el incremento de la salinidad podría llegar a alterar el reconocido sabor del agua de la Gran Manzana, conocida como el "champán del agua del grifo", lo que representaría un reto para los responsables del sistema que abastece a más de 9 millones de personas.
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En el informe señala que la concentración de cloruros, un indicador de salinización, se triplicó de 1987 a 2019 en el embalse principal del sistema, que está a unas 20 millas (32 kilómetros) al norte de la línea de la ciudad. Se prevé que las concentraciones superen el nivel máximo de contaminación de cloruro del estado para 2108.
Se considera que la sal para carreteras es uno de los factores principales del aumento de la salinidad, junto con los vertidos de plantas de tratamiento de aguas residuales y los descalcificadores de agua. Cada invierno, millones de toneladas de sal de roca se distribuyen en las carreteras de Estados Unidos como una solución económica y efectiva para prevenir accidentes.
Impacto en el suministro de agua y la salud pública
El aumento de la salinidad en los sistemas de agua potable de Nueva York afectaría directamente la salud de millones de personas. El agua salada no solo es inapropiada para el consumo humano debido a su alto contenido de sodio, sino que también puede dañar los sistemas de plomería y los equipos de tratamiento de agua. Las plantas de tratamiento de agua, diseñadas para filtrar agua dulce, no están preparadas para enfrentar el desafío de la desalinización a gran escala, lo que podría generar escasez y complicaciones en el suministro.
Los funcionarios de la ciudad consideran que la opción más sensata es reducir el uso de sal en las carreteras locales. Esto podría incluir convencer a las cuadrillas de carreteras estatales y locales de que utilicen alternativas a la sal, instalar sensores en las máquinas quitanieves para medir las temperaturas de la superficie de la carretera, o apagar los aplicadores de sal cuando las máquinas realicen giros en U o giros en K.