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Agencias

Los nueve presidentes del COI desde su fundación en 1894


Únicamente occidentales, ninguna mujer y tres deportistas olímpicos: los nueve presidentes del Comité Olímpico Internacional (COI) desde su fundación en 1894.

- Vikelas, la garantía griega (1894-1896)

En el Congreso de París de 1894, Pierre de Coubertin presenta, entre vítores, su proyecto para el renacimiento de los Juegos Olímpicos.

Pero se decide que el presidente del incipiente movimiento será un ciudadano del primer país anfitrión, la cuna del olimpismo, Grecia.

Al igual que el francés, Demetrius Vikelas es un pedagogo convencido de los beneficios del deporte para la juventud.

Deseando que los Juegos Olímpicos permanezcan en Atenas, se enfrenta con Coubertin, su sucesor, quien insiste en que sean organizados en diferentes ciudades cada cuatro años.

- Coubertin, el padre fundador (1896-1925)

Aristócrata parisino marcado por la guerra franco-prusiana de 1870, Pierre de Coubertin sueña con una "fiesta cuatrienal de la juventud universal".

Con objetivos como la paz y la educación de la juventud... siempre que fuera masculina. Se opone decididamente al deporte femenino, rechazando la participación de mujeres en pruebas como el atletismo.

Su misoginia indisimulada explica por qué los organizadores de los recientes Juegos de París-2024 lo relegaron a un segundo plano.

Además de los propios Juegos, Coubertin es el creador de los anillos olímpicos, impone el lema 'Citius altius fortius' (más rápido, más alto, más fuerte), complementado en 2021 con el adverbio "Communiter" ("juntos"), y defiende el sacrosanto principio de exclusión de la política en el olimpismo, para que "todos los pueblos" sean "admitidos sin discusión".

Discutido en el movimiento, dimite un año después de la edición de 1924 en París. Pero sale de su retiro para oponerse a un boicot de los Juegos de 1936 en Berlín, en la Alemania nazi.

- Baillet-Latour, la sombra de Berlín (1925-1942)

Artífice de los primeros Juegos de posguerra en Amberes (1920), Henri de Baillet-Latour es otro opositor a la inclusión de mujeres, abogando por que solo participen en deportes "estrictamente femeninos".

Está al mando de los Juegos organizados en Alemania en 1936, de invierno en Garmisch-Partenkirchen y de verano en Berlín.

El dirigente belga logra que los nazis retrocedan en su intención de prohibir a los deportistas judíos. A cambio, evita un boicot, especialmente del equipo estadounidense.

Sin embargo, será criticado por aparecer junto a los líderes nazis que utilizaron los Juegos como herramienta de propaganda.

- Edström, el sueco interino (1942-1952)

Hombre de la casa, Johannes Sigfrid Edström asume de facto la dirección del COI tras la muerte de Baillet-Latour en 1942, y se convierte oficialmente en presidente en 1946, en un mundo devastado por la guerra.

Aprueba la exclusión de Alemania y Japón de los Juegos de 1948, pero los reincorpora en 1952 en Helsinki, donde convence a la Unión Soviética de participar.

- Brundage, el turno estadounidense (1952-1972)

Único no europeo en haber sido presidente del COI, Avery Brundage también es el primero en haber competido en los Juegos como atleta, en 1912.

Hostil al profesionalismo, este empresario estadounidense incluso propone cancelar el esquí alpino en los Juegos de Invierno, irritado por las visibles marcas de los fabricantes de equipamientos.

Debe lidiar con el mayor drama en la historia de los Juegos Olímpicos, la toma de rehenes y asesinato de deportistas israelíes en Múnich en 1972.

Su decisión de continuar con las competiciones ("The Games must go on"), en nombre de la no politización del deporte, fue criticada.

Muchos recuerdan entonces que había abogado intensamente en Estados Unidos contra un boicot a los Juegos de Berlín en 1936.

- Lord Killanin, el profesionalismo incierto (1972-1980)

Michael Morris, Lord Killanin, flexibiliza las reglas del amateurismo y levanta restricciones a la financiación de los deportistas por parte de empresas privadas, argumentando que los países del bloque comunista cuentan con el apoyo de sus Estados.

Este irlandés hace frente al boicot a los Juegos de 1976 por parte de naciones africanas denunciando el apartheid en Sudáfrica, y luego el boicot de países occidentales liderados por Estados Unidos, en Moscú en 1980.

Su mandato se ve marcado por la catástrofe financiera de los Juegos de Montreal.

- Samaranch, el visionario controvertido (1980-2001)

A excepción de Coubertin, ningún presidente tuvo la longevidad ni el peso de Juan Antonio Samaranch. Simpatizante franquista desde su juventud, este ministro de Deportes durante la dictadura española lleva paralelamente a su carrera política un ascenso metódico en los organismos deportivos internacionales.

Tras la Guerra Fría, revoluciona el olimpismo. El español restaura espectacularmente las finanzas del COI, lo convierte en una empresa próspera, transforma los Juegos Olímpicos en un espectáculo global, abandona definitivamente el amateurismo e ingresa en la era del deporte comercial, del patrocinio, del marketing y de los contratos televisivos astronómicos.

Este cambio, que arrancó en los Juegos de Los Ángeles en 1984, viene acompañado de críticas cada vez más virulentas sobre el estilo de vida en el COI y las sospechas de corrupción, sobre todo durante el proceso de atribución de los Juegos de Invierno a Salt Lake City (2002), lo que provocó la creación de una Comisión de Ética.

Samaranch amplía significativamente la participación femenina en el movimiento olímpico, enfrenta la aparición del dopaje científico en el deporte, ejemplificado por el caso Ben Johnson en Seúl en 1988.

Como un guiño a su historia personal, también es el hombre detrás de los Juegos de Barcelona en 1992, erigidos como símbolo de la democracia española triunfante.

- Rogge, el administrador (2001-2013)

Deportista olímpico (vela), Jacques Rogge cosecha los frutos de los Juegos de Sídney-2000, que dirigió, para suceder a Samaranch.

Este cirujano belga es un gestor del legado de su antecesor, aunque expresa su voluntad de combatir el gigantismo de los Juegos. Las acusaciones de laxitud frente al dopaje y las sospechas de corrupción en torno a la adjudicación de los Juegos de Londres-2012 empañaron su mandato, al igual que las campañas de los defensores de los derechos humanos durante los Juegos de Pekín-2008.

- Bach, gestor de crisis (2013-2025)

El alemán Thomas Bach es el primer medallista olímpico (oro en florete por equipos en 1976) en liderar el COI. Este abogado lidió con el escándalo de dopaje ruso y las consecuencias de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, que condujo a la exclusión de su comité olímpico de los Juegos de París. También es el presidente de los 'Juegos del Covid' en Tokio, pospuestos un año y organizados a puerta cerrada en 2021.

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